La ayuda de Sánchez a Plus Ultra permitió al régimen cubano disfrutar de vuelos oficiales VIP y rutas comerciales
La inyección de 53 millones de euros de fondos españoles en Plus Ultra ha insuflado oxígeno al régimen castrista, que ha convertido la aerolínea en su compañía de cabecera ante el declive de Cubana de Aviación y la venezolana Conviasa
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y su mujer, Lis Cuesta, el pasado septiembre, tras llegar a Vietnam en un Airbus de Plus Ultra.
El rescate de Plus Ultra no sólo benefició a sus directivos. La dictadura cubana ha aprovechado los 53 millones de euros que el Gobierno de Pedro Sánchez entregó a la compañía en 2021 para convertirla desde entonces en su aerolínea de cabecera. El presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, ha usado un avión de Plus Ultra para visitar al menos seis países. Y la aerolínea oficial del régimen, Cubana de Aviación, se ha apoyado en la empresa española para sortear su galopante declive y las sanciones de Estados Unidos.
La aeronave de Plus Ultra más utilizada por Díaz-Canel es un Airbus 330-200, matrícula EC-KOM, que está operativa desde 2008 y fue utilizada hasta finales de 2021 por Air Europa, otra compañía en el centro de la polémica. El avión está configurado para transporte de pasajeros y tiene capacidad para más de 300 plazas. Plus Ultra lo emplea para cubrir sus vuelos regulares entre la Península y Sudamérica, pero el mandatario cubano lo ha escogido repetidamente para sus viajes internacionales.
El alquiler de un A330-200, que dispone de autonomía suficiente para recorrer más de 13.000 kilómetros sin tener que detenerse, cuesta en torno a 30.000 euros por hora de vuelo, una fortuna en un país con un sueldo medio mensual de 16,30 dólares que además está siendo golpeado por tres epidemias virales por la falta de medicamentos, pruebas diagnósticas y medidas de prevención.
El arrendamiento del Airbus escapa del presupuesto que puede permitirse el régimen cubano. Pero no existe ningún dato sobre el precio real que cobra Plus Ultra por ese servicio. Ni siquiera está claro que La Habana esté asumiendo el coste. La relación de la aerolínea con Cuba no está documentada en ningún concurso público. Plus Ultra tampoco se ha pronunciado sobre su relación con el estado comunista. Más bien, el vínculo parece el resultado de una maraña de intereses ocultos que también alcanza a Venezuela.
Miguel Díaz-Canel, el pasado septiembre, tras llegar a Laos en un avión de Plus Ultra.
Díaz-Canel voló en septiembre de 2023 a Nueva York para participar en la 78 Asamblea General de Naciones Unidas. El 27 de noviembre de ese año se subió otra vez a una aeronave para trasladarse a Emiratos Árabes Unidos con motivo de una cumbre sobre el cambio climático. Fue la primera etapa de una gira oficial que también le llevó a Qatar (2 de diciembre de 2023) e Irán (4 de diciembre) para regresar finalmente a la isla el 7 de diciembre. En todos los casos, salvo en Teherán, Díaz-Canel descendió del A330-200 matrícula EC-KOM rotulado con el logotipo de Plus Ultra.
Vietnam-China-Laos
Las imágenes se repitieron hace unos meses en otra gira por naciones clave para la economía de la dictadura, inmersa en la peor recesión desde su independencia. El primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) llegó a Vietnam el 30 de agosto de 2025 en busca de apoyo comercial y financiero. Díaz-Canel fue recibido por las autoridades locales a los pies del Airbus de Plus Ultra.
El 3 de septiembre se vivió la misma escena en Pekín. Allí, el jerarca cubano asistió al desfile militar por el 80 aniversario de la “Victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial” y se reunió con el presidente Xi Jinping, al que arrancó transferencias directas de fondos y donaciones de sistemas fotovoltaicos y tablets para estudiantes. La última parada de Díaz-Canel fue Laos, otra dictadura comunista con la que Cuba mantiene lazos históricos.
Ninguna de esas cumbres habría sido posible sin la aerolínea rescatada por Sánchez. Fidel Castro se desplazaba con Cubana de Aviación, la compañía oficial del régimen. Pero la corporación pública arrastra problemas estructurales que se han agravado con las nuevas medidas de embargo de Estados Unidos y las sanciones impuestas a Rusia, proveedor tradicional de aeronaves y recambios para Cubana de Aviación.
Interior del avión Airbus matrícula EC-KOM grabado por un pasajero.
En la actualidad, la empresa estatal únicamente dispone de dos unidades operativas: un Tupolev TU-204E de fabricación rusa que tiene 18 años de antigüedad y entró en funcionamiento en 2024 después de 7 años fuera de servicio; y un ATR 72 de 24 años que hace vuelos nacionales de corto alcance. Un tercer avión, el también ruso Ilyushin IL-96-300, volvió a operar en octubre tras someterse a una gran reparación de tres años en Bielorrusia, pero lleva semanas sin moverse y todo indica que está otra vez fuera de juego.
La crisis de Conviasa
Cubana de Aviación no sólo es poco fiable para garantizar los viajes oficiales de Díaz-Canel, sino que también tiene vetada la entrada en países como Estados Unidos. Hasta 2023, el régimen comunista había recurrido a Conviasa, la aerolínea de bandera de Venezuela creada en 2004 por Hugo Chávez, para las visitas internacionales de sus dirigentes. Raúl Castro y el propio Díaz-Canel solían utilizar un Airbus A340-600 matrícula YV3535 de Conviasa.
Sin embargo, Conviasa lidia ahora con un panorama similar al de Cubana de Aviación. El colapso financiero de Caracas ha provocado el impago de los seguros obligatorios de varias aeronaves y las sanciones de la administración Trump impiden a la compañía conseguir repuestos para su flota.
Como consecuencia, el Gobierno de Nicolás Maduro se ha visto obligado a recortar o eliminar conexiones con Bolivia, Argentina y España. Hasta la pandemia, Conviasa llegó a operar una veintena de reactores. En febrero de 2021, el régimen chavista anunció la ampliación de su flota hasta las 80 unidades, pero la realidad es que, en estos momentos, sólo dispone de 11.
Miguel Díaz-Canel y Pedro Sánchez, en julio de 2023 en Bruselas. (EFE/Julien Warnand)
Los 53 millones de euros de los contribuyentes españoles llegaron a Plus Ultra en ese contexto y han servido para evitar el aislamiento total de Venezuela y Cuba. En el caso del régimen castrista, la ayuda es doble. Además de proporcionar un avión a sus mandatarios, Plus Ultra ha firmado acuerdos ACMI (también llamados de alquiler húmedo) con Cubana de Aviación que han permitido a la dictadura comunista mantener la apariencia de que sus aeropuertos aún sirven para algo.
Desde 2017, Plus Ultra ha operado rutas entre La Habana y Barcelona con códigos de Cubana de Aviación. Este mismo domingo, el EC-KOM que usa Díaz-Canel llegó al aeropuerto de Barajas procedente de Santiago de Cuba en un servicio de la aerolínea estatal.
Más recientemente, la corporación salvada por el Gobierno de Sánchez ha cubierto conexiones entre La Habana y Buenos Aires. Y la relación de Plus Ultra con el régimen cubano dio otro salto hace un mes cuando la aerolínea española empezó a explotar en nombre de Cubana de Aviación dos conexiones semanales con la ciudad alemana de Frankfurt. Hacía 20 años que no existía un vuelo directo entre ambos países.
El salvavidas del turismo
Más allá de cuidar su imagen, la tiranía castrista necesita la llegada masiva de turistas para conseguir divisas e insuflar oxígeno en un sector clave para sus cuentas. En 2018 entraron por sus fronteras 4,6 millones de turistas. Las pandemias, los continuos apagones, la escasez de insumos básicos en los hoteles y la pérdida de conexiones aéreas han dejado a Cuba fuera del mercado turístico del Caribe.
Efectivos de la Policía Nacional durante el registro de la sede de Plus Ultra, el pasado 11 de diciembre en Madrid. (Alberto Ortega/Europa Press)
El Ejecutivo de Díaz-Canel se fijó como prioridad cerrar 2025 con 2,6 millones de visitantes extranjeros, pero las autoridades ya reconocen que será difícil llegar a 1,9, el peor dato desde 2003, dejando fuera los años de la pandemia. Sin las plazas que oferta Plus Ultra, la situación de Cuba sería aún más crítica.
Los ojos de la isla escrutan ahora la causa penal contra la aerolínea. El Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid investiga a su presidente, Julio Martínez Sola; su consejero delegado, Roberto Roselli; y un asesor, Julio Martínez Martínez, por emplear presuntamente la estructura societaria de la compañía para blanquear dinero procedente del contrabando de oro y subvenciones públicas del régimen chavista para la compra de alimentos. En esa operativa, los implicados habrían utilizado los 53 millones de euros concedidos a Plus Ultra por el Consejo de Ministros de PSOE y Podemos en marzo de 2021.
La conexión de Plus Ultra con el Gobierno de Venezuela, aliado natural de Cuba, es evidente. Los principales promotores de la aerolínea fueron industriales y banqueros del entorno de Maduro. Pero ese vínculo queda ahora apuntalado por la implicación en la trama de blanqueo de Julio Martínez Martínez, un discreto empresario de Elda (Alicante) que cobró de Plus Ultra por realizar supuestos servicios de asesoramiento. Se trata de una persona de la máxima confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, que lleva más de una década ejerciendo de relaciones públicas VIP del chavismo y del resto de gobiernos alineados con Caracas.
El rescate de Plus Ultra no sólo benefició a sus directivos. La dictadura cubana ha aprovechado los 53 millones de euros que el Gobierno de Pedro Sánchez entregó a la compañía en 2021 para convertirla desde entonces en su aerolínea de cabecera. El presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, ha usado un avión de Plus Ultra para visitar al menos seis países. Y la aerolínea oficial del régimen, Cubana de Aviación, se ha apoyado en la empresa española para sortear su galopante declive y las sanciones de Estados Unidos.