Azcón y Mañueco se despegarán de la campaña de Guardiola: más presencia y bajar el tono con Vox
En el PP creen que el excesivo "perfil bajo" en la recta final o entrar en el "cuerpo a cuerpo" con los de Abascal perjudicó a la extremeña. Pese a su "victoria incontestable", continúa ligada a Vox y afronta una difícil negociación
Los presidentes de Aragón, Jorge Azcón y de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (EFE/ Javier Etxezarreta)
"Si puedes ganar un partido por 3-0, ¿por qué conformarse con el 1-0?". El diseño de la campaña en Extremadura no se entendió en amplios sectores del Partido Popular. Génova brindó "autonomía" a María Guardiola, pero dirigentes de la dirección nacional tampoco entendían algunas decisiones de la candidata y no ocultaban, en privado, que "le faltó arriesgar" para conseguir despegarse más de Vox. Sobrevoló cierta presión, pero lo cierto es que Madrid se contuvo y confió en la hoja de ruta marcada porque "es ella la que conoce el territorio". La sensación más extendida es que hubo "errores" que no se deben replicar en las próximas citas electorales.
El próximo 8 de febrero las urnas volverán a abrirse en Aragón, por lo que la campaña de Jorge Azcón arrancará de forma oficial en pocas semanas. Y poco más de un mes después, a principios de marzo —aún no hay fecha oficial—, será el turno de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. La estrategia que Génova diseñó en otoño de la mano de algunos de sus presidentes autonómicos pasaba por encadenar comicios para propiciar una "secuencia de derrotas" del PSOE y acelerar el derrumbe de Sánchez hasta que se convoquen elecciones generales. La operación sólo tenía un riesgo: la subida de Vox y la falta de independencia del PP.
Tanto Aragón como Castilla y León seguirán una hoja de ruta en sus respectivas carreras electorales que corregirá algunos de los fallos que, casi de forma unánime, se han observado en la estrategia de María Guardiola. Extremadura era el primer campo de pruebas y permite al PP recolocar algunas piezas. Cierto es que, tras la cita del pasado 21 de diciembre, los populares se han consolidado como fuerza hegemónica en un feudo tradicionalmente socialista. Y que la dirigente cacereña alcanzó el 43% del voto, una marca con la que Juanma Moreno rebasó holgadamente la mayoría absoluta en 2022.
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Pero pese a la "victoria incontestable", la noche electoral finalizó con cierto regusto agridulce porque el PP sólo subió un escaño —se quedó a cuatro de la mayoría absoluta— mientras que los de Santiago Abascal escalaron hasta el 17% del voto y los 11 representantes en la Asamblea, lo que aboca a Guardiola a una dura negociación con Vox y a Feijóo a reajustar su estrategia con el partido ultraconservador, consciente de que el espíritu de las mayorías absolutas se ha diluido casi por completo. "Es un resultado espectacular, pero las elecciones se habían adelantado con otro objetivo", inciden fuentes populares.
Presidentes autonómicos y dirigentes del PP a distintos niveles consultados por El Confidencial señalan algunos "errores" en la campaña de María Guardiola que no replicarán en Aragón o Castilla y León. En primer lugar, se apunta, por ejemplo, la fuerte confrontación con Vox. La presidenta de Extremadura dio la batalla a los ataques que llegaban desde su carril derecho, e insistió en "el tufo machista" y "populista" del partido de Abascal, con los que ahora se tienen que entender. "No debió entrar en el cuerpo a cuerpo", coinciden fuentes territoriales.
La candidata del PP confió, quizá en exceso, en dispararse a costa del hundimiento del Partido Socialista y alcanzar una cota de escaños en la que Vox podría ofrecer poca o ninguna resistencia. Los barones que irán ahora a las urnas han aprendido la lección y asumen que la marca de Abascal seguirá creciendo. Hay que señalar también que la relación entre el líder de Vox y María Guardiola es especialmente mala. No existe sintonía alguna, ni en lo personal ni en lo político, a diferencia de lo que sucede en otros territorios. "Con Jorge y con otros presidentes también hemos tenido diferencias, pero con María es muy distinto", admiten también en Vox.
En el partido tampoco se entendió el "perfil demasiado bajo" de la dirigente del PP en Extremadura en la recta final. No quiso "asumir riesgos" y las voces consultadas creen que esa hoja de ruta la penalizó para lograr un resultado aún más contundente que limitase la dependencia de Vox. Se vio como un error "haber estado tantos días ausente" —en la última semana de campaña sólo se dejó ver el lunes y el viernes con breves declaraciones ante los medios— o la escasez de entrevistas en medios nacionales —en el PP de Extremadura fue una máxima limitar la "intoxicación" de la política nacional—.
Tampoco se vio con buenos ojos a la interna la decisión de no acudir al debate de RTVE pese a la presión que recibió de parte de la cúpula nacional y a pesar de tener "el viento a favor" en todos los sondeos. El propio Feijóo avaló esa determinación porque tampoco él acudió a la cadena pública en la campaña de las generales. Pero, a toro pasado, en el PP coinciden en que este tipo de decisiones, además de tropiezos como la reacción de Guardiola y del resto del PP al robo de 124 papeletas en la oficina de Correos de una localidad pacense, que respondía a un hurto común.
Jorge Azcón ya ha deslizado públicamente que él sí participará en debates —ya ha solicitado, de hecho, un cara a cara con Pilar Alegría— y que contará con Alberto Núñez Feijóo en la campaña. Hay que recordar que el líder del PP apenas coincidió con Guardiola, y aunque visitó por su cuenta la región, fue el único dirigente nacional que no participó en el cierre de campaña junto a su candidata.
El presidente de Aragón también ha concedido ya varias entrevistas en radios y televisiones nacionales, hoja de ruta que previsiblemente seguirá también Mañueco. "Hay que regionalizar, pero no se puede dar la espalda a la política nacional porque también influye. Y si no lo enfrentas, te arrastra", apuntan fuentes de Castilla y León.
"Si puedes ganar un partido por 3-0, ¿por qué conformarse con el 1-0?". El diseño de la campaña en Extremadura no se entendió en amplios sectores del Partido Popular. Génova brindó "autonomía" a María Guardiola, pero dirigentes de la dirección nacional tampoco entendían algunas decisiones de la candidata y no ocultaban, en privado, que "le faltó arriesgar" para conseguir despegarse más de Vox. Sobrevoló cierta presión, pero lo cierto es que Madrid se contuvo y confió en la hoja de ruta marcada porque "es ella la que conoce el territorio". La sensación más extendida es que hubo "errores" que no se deben replicar en las próximas citas electorales.