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El regreso de la religión: jóvenes, clases medias altas y mujeres que votan a Sánchez
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El regreso de la religión: jóvenes, clases medias altas y mujeres que votan a Sánchez

Hay tres elementos que señalan que la religión está de vuelta: su crecimiento internacional, la pujanza cultural católica y la implantación creciente de los evangélicos

Foto: Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal. (EFE/Nacho Gallego)
Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal. (EFE/Nacho Gallego)
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La religión está regresando como factor político. En el país más importante del mundo, EEUU, la significativa presencia de evangélicos en el partido republicanos influye notablemente en la ideología presidencial. No se trata de un fenómeno local: la cercanía de Putin con la iglesia ortodoxa rusa, la de Netanyahu con los judíos ortodoxos, la de Erdogán con el islamismo y la de Modi con el hinduismo, así como la vinculación entre religión y Estado en muchos países árabes, muestran un mapa diáfano. Los Estados más poderosos están apoyándose en el fenómeno religioso para asentar posiciones políticas.

En Europa también hay signos de ese regreso. Hay países, como Polonia o Hungría, donde el vínculo es evidente desde hace tiempo. Tommy Robinson está agitando, desde el cristianismo evangélico, Reino Unido. En Francia, Zemmour encabezó una opción electoral de ese corte que no terminó de cuajar. Le Pen, Lega, Fratelli d’Italia o Vox hablan a menudo de la herencia cristiana. Díaz Ayuso también.

Sin embargo, la señal más llamativa en los últimos tiempos, es la nueva aceptación del catolicismo. En Francia, los bautismos de adolescentes entre 12 y 18 años aumentaron de 2.953 en 2023 a 7.404 en 2025. 17.788 adolescentes y adultos han sido bautizados este año. En el Reino Unido, el 41% de las personas que tienen entre 18 y 34 años y que acuden regularmente a las iglesias son católicas, frente a un 20% que se identifica como anglicanas y un 18% pentecostales. Los católicos vuelven a importar en EEUU, con el converso J.D. Vance a la cabeza, pero también con una intelectualidad bastante activa y con un aumento de fieles. En África, en 25 años, el número de cristianos aumentó de 380 a 650 millones.

Más fieles

En España, la activación religiosa en los últimos meses ha provenido de la cultura. La película Los Domingos, el nuevo disco de Rosalía, el último libro de Javier Cercas, fenómenos ya asentados como Hakuna, o la aparición de influencers católicos han puesto de nuevo lo espiritual en el debate público. No obstante, la tendencia general continúa siendo la secularización y unos lazos cada vez más laxos con la religión. El 55,4% de los españoles se identificaban como católicos en abril de 2025, pero solo un 18,8% de ellos se reconocía como practicante. Muchos son personas de cierta edad y que vive fuera de las grandes ciudades. Los vínculos culturales existen, pero el compromiso activo es menor.

Sin embargo, como afirma Ricardo Calleja, profesor de ética en el IESE y director de un colegio mayor madrileño, hay una brecha “entre la evidencia anecdótica, eso que se percibe aunque no se note estadísticamente, y los números que aparecen en las estadísticas. Lo que estas dicen es que “existe una desaparición del catolicismo más inercial y un reforzamiento relevante en número , pero no masivo, del catolicismo más vivencial, que se traduce en bautismos de adultos, como en otros países, y luego en muchas formas de vida religiosa que tienen en común un cierto identitarismo”.

"Los jóvenes católicos ya no estamos constreñidos por la identificación de la religión con el franquismo y el nacionalcatolicismo"

Según el sacerdote, jesuita y sociólogo José María Rodríguez Olaizola, se está produciendo un aumento de fieles: “Uno de los lugares comunes es afirmar que las iglesias siguen vacías. Eso, sencillamente, no es verdad. Las hay que siguen vacías, pero muchas se van llenando en cuanto ofrecen celebraciones un poco cuidadas (sin necesidad de grandes montajes), predicaciones que llegan y una vivencia comunitaria. Los datos de práctica religiosa parecen crecer por primera vez desde hace décadas”. Las vocaciones, sin embargo, no terminan de remontar, ya que “hoy en día pocas cosas se plantean ‘para siempre’, y sigue pesando mucho más el sentimiento que las convicciones”.

Hay un cambio significativo, no obstante, que explica Pedro Lecanda, miembro del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos: “Estamos viviendo el fin del descrédito de la religión en el ámbito público. Durante un tiempo hubo un acentuado optimismo respecto de un futuro en el que se podía descartar la religión”. Pero este resurgir cultural, “y en muchos casos espiritual”, ha provocado que la religión “ya no sea percibida como una excentricidad”. Lecanda se refiere especialmente a los jóvenes, un colectivo en el que aparecen diferencias apreciables respecto de generaciones anteriores. Como asegura el editor Julio Llorente, “ya no estamos constreñidos por esa identificación de la religión con las cadenas del franquismo y el nacionalcatolicismo, ni por una presencia en el espacio público con afán de imposición. Quizá las personas más mayores estén más constreñidas por ese fantasma que nosotros”.

La lucha política

Sin embargo, es inevitable, en un país como España, establecer una relación directa entre el catolicismo y la política. Hay razones objetivas que van más allá de la herencia. La presencia de católicos entre las clases medias y medias altas es mayor que en las trabajadoras, como lo es la vinculación de grupos religiosos con partidos concretos. Hace cuatro décadas, el voto católico podía repartirse entre izquierda y derecha, ya que había colectivos de clase trabajadora (todavía quedaban los llamados curas obreros). Hace veinte años, el vínculo del catolicismo con los partidos de la derecha (PP, PNV o Convergencia) parecía indisoluble. Pero las cosas han cambiado, en la medida en que el voto católico mantiene ese aliento conservador, pero ahora con dos partidos que se lo disputan.

"La gran asimetría se da entre mujeres y hombres; ellos son más de derechas, pero hay muchas mujeres católicas que votan a Sánchez"

Según Pedro Lecanda, por más que este auge de la religión conserve el sesgo conservador, “no hay ningún partido en España que represente al catolicismo político. No hay un alineamiento directo entre el voto católico y una formación concreta”. Coincide Llorente, ya que “el católico estará incómodo con todos los partidos. Cuando la fe es verdadera, tiene repercusiones en la visión política y económica, pero ni PP ni Vox las representan íntegramente. Los católicos tenemos que convivir con esa incomodidad”. Para Rodríguez Olaizola, “hoy la política intenta apropiarse de todo. Y es una trampa. No me cabe duda de que hay discursos políticos que pretenden enarbolar la bandera del verdadero (cuando no único) modo de ser católico. Esto en los últimos tiempos está ocurriendo mucho más que antes, y desde mi punto de vista con incoherencias flagrantes. Creo que cualquier opción política se queda corta a la luz del evangelio”.

Para Ricardo Calleja, “ser católico no exige ser de derechas, aunque entiendo que, con las alternativas concretas actuales, los católicos voten a los partidos de la derecha, y que los católicos más activados sean de la derecha alternativa”. Sin embargo, cuando se habla de la vinculación de catolicismo con la derecha suele olvidarse “la gran asimetría entre mujeres y hombres; estos pueden ser de derechas, pero hay muchas mujeres que son católicas y votan a Sánchez”.

"Nos beneficia que se visualice que estamos muy lejos de la jerarquía católica en España", afirman desde Vox

El auge católico, señalan desde Vox, ni les aporta réditos electorales ni les perjudica. Sin embargo, las recientes tensiones entre la cúpula del partido y la iglesia introducen elementos nuevos: “Nos beneficia que se visualice que estamos muy lejos de la jerarquía católica en España. Los ataques que Santiago Abascal ha recibido de obispos, y la respuesta que Santiago ha dado, terminarán viniéndonos bien”.

El otro auge religioso

Además del auge religioso en el entorno internacional, y de este aumento de la visibilidad católica gracias a elementos culturales coyunturales, hay una tendencia de fondo que ratifica la cada vez mayor presencia de la religión en España: los evangélicos están expandiéndose rápidamente. Su desarrollo tiene lugar en periferias urbanas y pequeñas y medianas poblaciones. Sus fieles pertenecen sobre todo a los colectivos inmigrantes y a la comunidad gitana. España cuenta con 4.762 lugares de culto evangelista, con un crecimiento notable y veloz: más de cinco aperturas de iglesias a la semana en los últimos meses.

En Latinoamérica y en EEUU han sido una fuente de expansión de la ideología conservadora entre las clases populares

La presencia evangélica tiene un marcado componente político, por distintos factores. En Latinoamérica y en EEUU han sido una fuente de expansión de la ideología conservadora entre las clases populares. Crean comunidad y redes de apoyo, y cumplen una tarea de soporte colectivo. En España siguen la misma pauta y vienen a cubrir ese vacío que dejó la iglesia católica en las zonas con menos recursos. Como explica Ricardo Calleja, “allí donde son importantes, los evangélicos se convierten en una potencia política muy relevante. Son muy grupales en términos de voto”. En nuestro país, los guiños a ese colectivo han venido sobre todo desde la Comunidad de Madrid, ya que pueden ser una fuente de voto significativa, en especial cuando compiten con Vox, un partido con el que, por tradición ideológica, los evangélicos podrían tener más puntos de conexión.

Además de la estricta competición electoral, el auge evangélico contiene un par de avisos para la iglesia católica. En un sentido, porque se trata de competidores con los que tienen poco en común, y están ganando terreno. En segunda instancia, porque, como avisa Calleja, “la iglesia puede caer en el espejismo de llenar Vistalegre con sus actos y pensar que está en auge, pero en realidad son pocas personas comparativamente hablando”.

La religión está regresando como factor político. En el país más importante del mundo, EEUU, la significativa presencia de evangélicos en el partido republicanos influye notablemente en la ideología presidencial. No se trata de un fenómeno local: la cercanía de Putin con la iglesia ortodoxa rusa, la de Netanyahu con los judíos ortodoxos, la de Erdogán con el islamismo y la de Modi con el hinduismo, así como la vinculación entre religión y Estado en muchos países árabes, muestran un mapa diáfano. Los Estados más poderosos están apoyándose en el fenómeno religioso para asentar posiciones políticas.

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