Desconcierto en el PSOE por los cambios en la dirección tras el caso Salazar
La nueva estructura en Organización se modifica solo seis meses después. Elisa Garrido asciende como número dos de Rebeca Torró. Dudas en el partido de que se puede modificar la dirección sin pasar por el Comité Federal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal tras las elecciones extremeñas. (EFE/PSOE/Eugenia Morago)
Es un entretenimiento muy común en los partidos desentrañar las causas personales y políticas que hay detrás de cada nombramiento. Este ejercicio deja de tener sentido cuando internamente nadie es capaz de comprender los movimientos. En plena resaca del hundimiento del PSOE en Extremadura, los socialistas han reajustado la cúpula de Ferraz.
En la reunión de la Comisión Ejecutiva de este lunes, se aprobó la entrada de Elisa Garrido en la dirección como nueva número dos de la secretaria de Organización, Rebeca Torró, y un nuevo reparto de carteras. El segundo en seis meses, después del escándalo de corrupción que acabó políticamente con Santos Cerdán y de la defenestración de Paco Salazar por acoso sexual.
Torró asumió las competencias de Salazar, que iba a ser su adjunto y responsable de Acción Electoral, Anabel Mateos fue colocada al frente de Coordinación Territorial y Borja Cabezón, de Transparencia y Acción Democrática, en el rediseño de un área de Organización más coral. Esa atribución de cargos no ha durado ni medio año. Ahora, Garrido se hace cargo de Coordinación Territorial: Cabezón, de Acción Electoral, y Mateos, de Transparencia y Acción Democrática.
Además, Enma López, concejal en el Ayuntamiento de Madrid y virtual aspirante a convertirse en cabeza de cartel municipal, abandona la secretaría de Política Económica, que le concedía mayor proyección exterior, para dirigir Estudios y Programas. Su puesto lo ocupará ahora Carmen González.
Estos cambios han sido recibidos en el partido con bastante desconcierto porque no se entiende su motivación. El ascenso de Elisa Garrido ha causado "sorpresa" porque hasta ahora era la responsable de Medio Rural. "Muy trabajadora", aseguran, pero "sin autoridad reconocida" en la formación, con un papel "bastante discreto" tanto en la ejecutiva como en el grupo parlamentario, según algunas fuentes. Otras personas que la conocen aseguran que "tiene carácter y las cosas muy claras" y "no traga con pelotas ni con lameculos".
Su promoción sólo se entiende como un apoyo a Rebeca Torró, pero auspiciado por la propia secretaria de Organización. "Es una persona que va a Ferraz con asiduidad y eso siempre puntúa para los que están permanentemente allí". Aunque, otros cargos del partido opinan que Pedro Sánchez la ha oído intervenir en las reuniones de la dirección y ha debido convencerle.
El argumento del fichaje de Garrido que se ha dado en Ferraz es "tener a alguien del grupo parlamentario" pero ese papel ya lo cumple Montse Mínguez, que es portavoz adjunta en el Congreso y la portavoz de la dirección del partido.
En cualquier caso, la decisión redunda en la idea de que la actual dirección necesita refuerzos. En el PSOE no se ha apagado aún el malestar por la gestión del caso Salazar y por el hecho de que no se atendiera debidamente a las mujeres que denunciaron a este peso pesado del partido y de Moncloa. Ese asunto, que era tan crucial para los valores de la formación, ha ampliado la sensación de que el PSOE se encuentra "como pollo sin cabeza".
La reestructuración, además, ha generado muchas dudas de que puede acometerse sin pasar por el Comité Federal. Oficialmente, Ferraz mantiene que la puede aprobar solo la ejecutiva porque "no se incorpora a nadie de fuera y solo redistribuye a los miembros de la dirección".
Varias fuentes del partido rebaten esta interpretación. "Se debería ratificar en un Comité Federal, como mínimo", aunque se trate solo de cambiar áreas. "Están cambiando secretarías", destacan. Y eso, añaden, solo se puede hacer a "a propuesta del secretario general, no de la secretaria de Organización". De hecho, así lo establecen los Estatutos del PSOE. "Es una reorganización", insisten. "Para todos los cambios en la dirección se hacen congresos y entre congresos se pronuncia el Comité Federal".
Es un entretenimiento muy común en los partidos desentrañar las causas personales y políticas que hay detrás de cada nombramiento. Este ejercicio deja de tener sentido cuando internamente nadie es capaz de comprender los movimientos. En plena resaca del hundimiento del PSOE en Extremadura, los socialistas han reajustado la cúpula de Ferraz.