Primer golpe de Feijóo a Sánchez, Extremadura se derechiza y Vox se hace imprescindible
El PP interpreta el resultado como una "paliza" al PSOE que tratará de consolidar hasta llegar a la Moncloa mientras Abascal trata de marcar a Guardiola desde la misma noche electoral. Las derechas suman el 60% de los votos
María Guardiola celebra su victoria. (EFE/Jero Morales)
Alberto Núñez Feijóo asestó este domingo en Extremadura el primer golpe a Pedro Sánchez en su estrategia de llegar a la Moncloa por la vía de una sucesión incesante de victorias electorales autonómicas sobre el PSOE. Su idea es convertir al PP en la indiscutida primera fuerza política española, muy por delante de los socialistas, y eso es un objetivo cumplido por María Guardiola (29 escaños, +1), que aventajó a los socialistas en 11 escaños y en un 18% de voto. No obstante, la alegría no puede ser absoluta en la parroquia popular porque el resultado de Vox (11 escaños, +6) consolida a la formación de Santiago Abascal, convertida ya en imprescindible para gobernar. Ambas interpretaciones son perfectamente compatibles después de una noche electoral que arroja muchas conclusiones tanto a nivel regional como nacional.
Con los resultados en la mano, en la dirección nacional del PP se pone el foco sobre tres ideas que son tan ciertas como insuficientes para conseguir el objetivo de apartar el fantasma de Vox tanto de la gobernabilidad en Extremadura como, llegado el caso, en España: que su candidata ha mejorado resultados, que ha superado el 43% del voto y que pasa a ser primera fuerza con once escaños de ventaja sobre el segundo y más que toda la izquierda junta. Si estas tres cifras se analizan en términos extremeños, Guardiola ha conseguido un aval a su gestión como presidenta de la Junta, pero no el principal objetivo del adelanto electoral: liberarse de, o al menos, reducir la dependencia de Vox para gobernar.
Después de una campaña electoral en la que la candidata del PP ha confrontado directamente con Abascal, las negociaciones para formar Gobierno se presentan difíciles, y la primera prueba ha estado en el juego del gato y el ratón de la misma noche electoral, cuando la comparecencia de los candidatos tanto de Vox como del PP se retrasaron casi hasta la medianoche.
Finalmente, la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura compareció antes que su competidor, una anomalía que revela mal rollo: "Yo no estoy aquí para asegurarme un sillón en ningún caso", dijo Guardiola en respuesta a las preguntas de la prensa tras afirmar que este lunes comenzaría una ronda de contactos con el resto de partidos. Después compareció Óscar Fernández Calle, que no ocultó su euforia: "Extremadura quiere más Vox, mucho más Vox, el doble de Vox", exclamó antes de enviar un mensaje a Guardiola: "Vamos a defender cada voto con uñas y dientes". La negociación para formar Gobierno ha comenzado antes de empezar, y eso también es extrapolable.
Si las tres ideas que esgrimen en Génova se analizan en clave nacional, Feijóo ha conseguido sus objetivos principales: retratar el desgaste del proyecto político que representa el presidente del Gobierno, situar al PP como una fuerza política ubicada en la centralidad a mitad de camino entre la izquierda sanchista y la derecha radical, y presentar a su partido como la única opción posible. De consolidarse esta tendencia —que también es internacional— en las próximas citas electorales de Aragón, Castilla y León y Andalucía, quedará expedito el camino de Feijóo hacia la Moncloa, si bien en su deber aún permanece la normalización de la relación con Vox. Mientras que Sánchez siga liderando el PSOE, Feijóo sabe que no tiene otra alternativa.
Todos estos análisis no pueden obviar otro dato relevante: la derechización del electorado extremeño, en línea con una tendencia registrada en las encuestas para toda España pero no testada en urnas después de 18 meses sin elecciones. La suma del PP y Vox se sitúa en el 60%, muy relevante en una comunidad autónoma donde el partido mayoritario ha sido históricamente el Partido Socialista: ganador en diez de las doce elecciones autonómicas y en la mitad de ellas con mayoría absoluta. La izquierda intentó ayer advertir al PP del riesgo del crecimiento de Vox, pero tal vez deba ser el Partido Socialista quien deba replantearse su estrategia de inflar al partido de Abascal desde posiciones más cercanas a la izquierda radical que a la socialdemocracia.
¿Corre el PP del 43% más riesgo de parecerse a la desaparecida derecha tradicional francesa o italiana, o el PSOE del 25% de asemejarse al PASOC griego? La pregunta está en el aire en un país, España, que es el único de los catorce Estados más grandes de Europa en el que la derecha radical no es ni primera ni segunda fuerza. La respuesta no puede obviar que es la izquierda quien ve estrechado su espacio.
No en vano, el resultado socialista es un batacazo implacable, tanto visto desde Mérida como visto desde Madrid. Miguel Ángel Gallardopierde diez escaños y logra el peor resultado histórico del PSOE en unas elecciones en las que el candidato está indiscutiblemente unido al presidente del Gobierno. A pesar de que Gallardo se enfrentó con éxito a Sánchez para liderar el PSOE extremeño hasta en dos ocasiones, nadie duda de que ha sido el candidato del presidente del Gobierno, aunque solo sea porque está imputado en el juicio contra su hermano. La cita está prevista para mayo si antes no toma Gallardo el acta y decide llevarlo al Tribunal Superior y retrasarlo varios meses.
Tal vez por eso, en su comparecencia poselecciones, Gallardo se aferró al cargo y rehusó hablar de su "futuro político", decisión que fue avalada por la sucesora de Santos Cerdán en la Secretaría de Organización del PSOE, Rebeca Torró. Ese fue el mensaje al votante del Partido Socialista que ve una debacle en el principal feudo de su partido.
El resultado de Unidas por Extremadura (7 escaños, +3) es el mejor de la serie histórica, lo cual tiene una lectura nacional terrible para la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, que ha sido criticada por la candidata, Irene de Miguel, a pesar de que le prestó su apoyo. UpEx es una coalición de Podemos e Izquierda Unida que ha contado con el respaldo de Ione Belarra, Irene Montero y Antonio Maíllo y con la incomparecencia de Díaz. La euforia se desató en el partido que fundó Pablo Iglesias Turrión mientras los partidos que conforman Sumar siguen alejándose de estas siglas y el liderazgo de la vicepresidenta ya solo se sustenta en los cinco ministerios que controla.
El ciclo electoral ha comenzado. El presidente del PP siguió los resultados junto al presidente de Aragón, Jorge Azcón, y eso fue una declaración de intenciones. Azcón no sólo no ve un problema en los resultados en Extremadura, sino que confiesa a este periódico que se siente fuerte para mejorar sus resultados frente a la candidata socialista, la ya exministra Pilar Alegría. Además, a diferencia del extremeño, el PP aragonés cuenta con opciones de gobernabilidad que van más allá de Vox. Sea lo que sea, Núñez Feijóo considera que el 21D ha sido una "paliza" a Sánchez. Más allá de adjetivaciones partidistas, lo que es indiscutible es que ha sido una tunda de la derecha a la izquierda.
El mismo día en que comenzó el invierno de 2025, ha sido el inicio de un ciclo electoral que se presenta negro para el Partido Socialista, para Pedro Sánchez y para todo lo que tenga algo que ver con el sanchismo.
Alberto Núñez Feijóo asestó este domingo en Extremadura el primer golpe a Pedro Sánchez en su estrategia de llegar a la Moncloa por la vía de una sucesión incesante de victorias electorales autonómicas sobre el PSOE. Su idea es convertir al PP en la indiscutida primera fuerza política española, muy por delante de los socialistas, y eso es un objetivo cumplido por María Guardiola (29 escaños, +1), que aventajó a los socialistas en 11 escaños y en un 18% de voto. No obstante, la alegría no puede ser absoluta en la parroquia popular porque el resultado de Vox (11 escaños, +6) consolida a la formación de Santiago Abascal, convertida ya en imprescindible para gobernar. Ambas interpretaciones son perfectamente compatibles después de una noche electoral que arroja muchas conclusiones tanto a nivel regional como nacional.