El PSOE cae a plomo en su feudo histórico y cede el paso a una amplia mayoría de derechas
La apuesta por Gallardo se salda con una pérdida de 10 diputados, de 28 a 18. Los socialistas son tercera fuerza en Badajoz, por detrás de Vox. El ascenso de Abascal permite a Sánchez revivir el miedo a la ultraderecha pero en una España distinta
Pedro Sánchez y Miguel Ángel Gallardo, en el mitin de cierre de campaña. (Europa Press/Javier Cintas)
Si al PSOE no le votan ni en Extremadura, se hace muy cuesta arriba aguantar a nivel nacional. El resultado de las elecciones de este domingo, un 25,7% de apoyo y 18 diputados, el peor de la democracia, ha puesto a los socialistas ante el espejo de una realidad que desde hace meses intentan esquivar. La de un partido, muy debilitado por los escándalos de corrupción y preso de la inestabilidad, y que, por si no fuera suficiente, ha concurrido con un candidato imputado en el caso que afecta también al hermano del presidente del Gobierno.
Esa mezcla tan poco edificante se saldó este domingo con una derrota humillante para el PSOE, que durante más de tres décadas ha sido hegemónico en Extremadura. Una caída a plomo desde un escenario que ya era malo: un 39,9% de respaldo y 28 escaños, hasta un suelo, que ha cedido varias veces en los últimos días. Diez diputados menos y una brecha con el PP de casi 17,5 puntos.
Los socialistas, acostumbrados a mejorar conforme avanza la campaña, han empeorado sus propias previsiones. Ni siquiera su fuerte implantación municipal, les ha valido de colchón para amortiguar el hundimiento. La fuerte abstención en la Extremadura más rural, donde reside parte de su fortaleza, frente al empuje del voto urbano, ha sido decisiva.
En Ferraz asumen que Gallardo no era el mejor candidato y atribuyen la debacle a que su electorado se ha quedado en casa. Pero este análisis es todavía prematuro. Habrá que esperar a los estudios poselectorales para certificar qué porcentaje ha cedido el PSOE a Unidas por Extremadura y también a Vox. En una ciudad tan importante como Badajoz, de importante tradición progresista, la ultraderecha supera a los socialistas por unos 2.000 votos y deja al PSOE como tercera fuerza.
La hecatombe queda en parte compensada por la fuerte subida de Vox, 11 parlamentarios, que ha impedido a María Guardiola cumplir el sueño de conseguir una mayoría absoluta. La actual presidenta popular sube sólo un escaño, de 28 a 29. El PSOE lleva días encomendado a que el crecimiento de la ultraderecha esconda este batacazo histórico. Y eso, ha sucedido.
El comienzo del nuevo ciclo electoral deja así dos mensajes para Sánchez. Uno, el intenso desgaste de la marca PSOE le obliga a hacer una reflexión urgente sobre la situación y la viabilidad de la legislatura. Y dos, Extremadura confirma que cuando convoque elecciones generales podrá volver a jugar la baza de Vox. Pero con una diferencia respecto a 2023: España, tras el test del 21-D, es más de derechas que nunca.
El peso de la ultraderecha en la política española crece y la dependencia que el PP tendrá de Santiago Abascal será mayor. Y esto afectará también en las próximas citas: los comicios del 8 de febrero en Aragón, los de marzo de Castilla y León y las andaluzas de mayo o junio.
El catastrófico resultado del PSOE abre la espita para que se produzcan cambios inmediatos en la dirección extremeña y no dilatar más la renovación de un proyecto que los ciudadanos dan por amortizado. Pero Gallardo compareció este domingo, pasadas las 22 horas, y no dimitió. Dejó abierto todo hasta la reunión de este lunes del Comité Ejecutivo Regional. Reconoció que el resultado era "muy adverso", pero tampoco se explayó en la tragedia y se centró en destacar que el error de anticipar las elecciones de Guardiola ha propiciado un "engorde de la ultraderecha".
El mismo argumento exhibió la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, en una rueda de prensa en Ferraz sin preguntas. Admitió que la noche le había ido mal a los socialistas e insistió en la idea de por qué convocó el PP. "Ahora es más rehén de los ultras", destacó, y los extremeños se exponen a un mayor riesgo de "retroceso" por el avance de Vox.
Los socialistas también reunirán este lunes a su Ejecutiva Federal, pendientes de que a lo largo de la tarde se produzca la dimisión de Gallardo, que en la sede nacional dan casi por segura.
Si al PSOE no le votan ni en Extremadura, se hace muy cuesta arriba aguantar a nivel nacional. El resultado de las elecciones de este domingo, un 25,7% de apoyo y 18 diputados, el peor de la democracia, ha puesto a los socialistas ante el espejo de una realidad que desde hace meses intentan esquivar. La de un partido, muy debilitado por los escándalos de corrupción y preso de la inestabilidad, y que, por si no fuera suficiente, ha concurrido con un candidato imputado en el caso que afecta también al hermano del presidente del Gobierno.