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El PP amplía su mayoría en Extremadura, el PSOE se hunde y Vox se hace más fuerte
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el centro derecha supera el 60%

El PP amplía su mayoría en Extremadura, el PSOE se hunde y Vox se hace más fuerte

El primer examen del ciclo electoral que debe poner a prueba la fuerza del PP y el desgaste del PSOE de Pedro Sánchez no deja lugar a dudas: tanto la victoria de unos como la derrota del otro son históricas

Foto: Guardiola acude a votar al CEIP Vivero de Cáceres.
Guardiola acude a votar al CEIP Vivero de Cáceres.
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El PP ha ganado ampliamente las elecciones en Extremadura, ha conseguido superar el 43% del voto en una comunidad históricamente del PSOE y, por lo que respecta a la estrategia nacional, ha conseguido que el primer examen del nuevo ciclo electoral -que pasará por Aragón, Castilla y León y Andalucía- demuestre un hundimiento histórico de los socialistas, del candidato imputado Miguel Ángel Gallardo y de quien le permitió presentarse para ganar el aforamiento: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La felicidad, sin embargo, no es total: María Guardiola, aunque ha ampliado su ventaja, seguirá dependiendo de los votos de Vox para gobernar porque la mayoría absoluta era casi una utopía.

Con el 99% escrutado, el PP de Guardiola obtendría 29 escaños (uno más que en 2023) y un 43,17% de los votos. Por su parte, el PSOE se quedaría en un pírrico 25,74%, trece puntos menos que en 2023 en una comunidad en la que los socialistas habían ganado hasta la fecha en 10 de las 11 convocatorias y siempre habían logrado más del 40% de los votos. Un dominio aún mayor que en Andalucía y que con el dúo Gallardo-Sánchez se ha hundido estrepitosamente hasta los 18 escaños (diez menos que en 2023).

Vox lograría un 16,9%, 11 escaños y más que doblaría su resultado de hace dos años, cuando logró 5 escaños. El resultado es un éxito de su líder, Santiago Abascal, que se implicó personalmente en la campaña y que se desplazó hace un mes a la autonomía. De hecho, es una estrategia de Vox el promocionar la imagen del líder y elegir perfiles prácticamente desconocidos para los parlamentos autonómicos.

Vox ha recogido el malestar de los votantes y ha sido el principal beneficiado de la debacle socialista, hasta el punto de que en grandes núcleos de población se ha producido el sorpasso de los de Abascal a los socialistas, quedando estos como tercera fuerza. Es el caso de Badajoz o de Navalmoral de la Mata por el cierre de la central de Almaraz.

Por su parte, IU/Podemos obtendría 7 escaños con un 10,25%, un buen resultado que es una sonora bofetada en el rostro de Yolanda Díaz: en Extremadura, IU logró armar una candidatura con Podemos con la única condición de que Sumar solo apoyara desde fuera, no hiciera campaña y no colara ningún candidato en las listas. El resultado, mejorar claramente las cifras de 2023 y un serio aviso a navegantes: Sumar tiene ahora muy poca fuerza para intentar condicionar las candidaturas en otras elecciones e IU aparece como el partido "a la izquierda del PSOE" capaz de vertebrar las opciones de unas fuerzas siempre a la greña. Y la vicepresidenta Díaz ve cada vez más oscuro el horizonte.

Con estos resultados, la gobernabilidad de Extremadura cambia poco, pero queda claro el giro al centroderecha que se inicia en este ciclo electoral: PP y Vox suman el 60% en una comunidad históricamente dominada por la izquierda.

Además, el PSOE se hunde de una manera impensable -ni siquiera el apoyo a Gallardo de Rodríguez Ibarra le ha quitado el sambenito de su imputación y de ser el candidato de Pedro Sánchez y de su hermano- y Vox deberá ahora ver cómo gestiona su indudable éxito: si sigue atacando a María Guardiola, a quien acusaba de ser la "socialista" del PP, y frena todas sus iniciativas e incluso su investidura votando con PSOE y Podemos, o decide ejercer una labor de oposición más moderada.

El PP de Guardiola suma más que toda la oposición de izquierdas, por lo que deberá ser Santiago Abascal quien decida cómo gestiona su éxito. A la hora de cerrar esta crónica, Vox aún no había valorado los resultados ni desde Bambú, sede nacional del partido, se habían dado signos de por dónde iría la nueva estrategia. En campaña, Abascal dejó en el aire la posibilidad de la repetición electoral si Guardiola no rectificaba.

Ahora, tras el resultado en las urnas, deberá decidir. Tumbar el Gobierno extremeño, ir a otra convocatoria y dilapidar una mayoría de centroderecha del 60% de los votos no parece una buena opción.

El PP ha ganado ampliamente las elecciones en Extremadura, ha conseguido superar el 43% del voto en una comunidad históricamente del PSOE y, por lo que respecta a la estrategia nacional, ha conseguido que el primer examen del nuevo ciclo electoral -que pasará por Aragón, Castilla y León y Andalucía- demuestre un hundimiento histórico de los socialistas, del candidato imputado Miguel Ángel Gallardo y de quien le permitió presentarse para ganar el aforamiento: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La felicidad, sin embargo, no es total: María Guardiola, aunque ha ampliado su ventaja, seguirá dependiendo de los votos de Vox para gobernar porque la mayoría absoluta era casi una utopía.

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