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"Puerta grande o enfermería": el PP contiene la euforia tras una campaña atípica de Guardiola
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MOMENTO DECISIVO

"Puerta grande o enfermería": el PP contiene la euforia tras una campaña atípica de Guardiola

La candidata opta por una singular recta final sin Feijóo, sin apenas presencia pública y con algunos tropiezos. Génova fía un buen resultado al derrumbe del PSOE, pero aleja la mayoría absoluta y mira con recelo a Vox

Foto: La candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura por el Partido Popular, María Guardiola. (EFE/Jero Morales)
La candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura por el Partido Popular, María Guardiola. (EFE/Jero Morales)
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Los que conocen a María Guardiola dicen que "tiene muy claro lo que quiere" y que "es firme en sus decisiones". Siempre huyó de las comparaciones con Isabel Díaz Ayuso o con Juanma Moreno porque "tiene una identidad propia" y un liderazgo que se ha ido labrando en estos dos años y medio al frente de uno de los grandes bastiones del PSOE. Al igual que los principales barones del PP, pidió autonomía a la dirección nacional para diseñar su propio camino hacia las urnas. Génova transigió sin oponer resistencia. Al final, Alberto Núñez Feijóo reclamaba el mismo trato a la dirección nacional cuando presidía la Xunta de Galicia. "Ella decide".

Guardiola quería una campaña completamente territorializada, sin injerencias nacionales. Ni mediáticas, ni políticas. Y la ha tenido. El líder del PP visitó varias veces la región, pero solo coincidió con la presidenta de Extremadura en dos ocasiones: en Don Benito (Badajoz) al inicio y en Navalmoral de la Mata (Cáceres) en el ecuador. Feijóo fue el único líder nacional que no arropó a su candidata en el cierre del viernes. "Lo ha querido así y lo respetamos", sostenían en su entorno. El líder del PP tampoco acompañó a Juanma Moreno en el cierre de la campaña de Andalucía en 2022. La que le dio la mayoría absoluta.

En el equipo que acompaña a María Guardiola en su periplo resuena desde hace días la idea de que igualar el hito del andaluz es "difícil", pero "no imposible". La cifra mágica de los 33 escaños es más complicada en un territorio en que los restos se reparten en dos provincias, y no en ocho. Con el 43% del voto, Moreno rebasó en tres escaños la mayoría absoluta. Con algo más del 46%, Monago se quedó a uno en 2011. En Génova se han abonado a la prudencia y desinflan las expectativas para no chocar con ellas la noche electoral. Azuzan una victoria "rotunda", que fían a una debacle "brutal" del PSOE, y se encomiendan a superar la barrera de los 30 escaños.

Foto: pp-empujon-final-extremadura-votos-robados-acoso

Todo se decide en pocas horas. Y pese al optimismo con el que de forma generalizada se afronta la cita, los populares prefieren contener la euforia a la espera del recuento final. Con expectación y algunos nervios. Distintos dirigentes del PP consultados por El Confidencial coinciden en que Guardiola ha "apostado fuerte", a "todo o nada" en una campaña atípica, de marcado perfil propio y caracterizada por los ataques permanentes a Vox, que han respondido con idéntica dureza. La horquilla final es la clave. ¿En juego? La dependencia de la ultraderecha y el más que posible bloqueo de la región si Guardiola no se queda cerca de la mayoría absoluta.

"O puerta grande o enfermería", resume uno de los tres barones del PP que tienen pendiente una cita con las urnas en 2026. Extremadura es el primer gran test del ciclo electoral y lo que suceda este domingo "nos afectará a todos", coincide otro homólogo autonómico. El próximo año habrá comicios en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Por eso, desde algunos sectores del PP se ha mirado con cierto recelo la hermética y peculiar estrategia seguida por María Guardiola, sobre todo en los últimos compases de la campaña.

Un cierre singular y tropiezos en la recta final

Pese a tener "todos los sondeos a su favor", apunta otro dirigente popular, la cacereña optó por reducir notablemente sus apariciones públicas en la recta final. En su equipo ya trasladaban que Guardiola prefería una campaña "a pie de calle", sin presencia de barones o dirigentes de la dirección nacional y sin grandes actos, totalmente opuesta a la estrategia seguida por un Santiago Abascal omnipresente en Extremadura desde principios de noviembre, llenando pabellones. Pero en la última semana apenas se dejó ver más allá de su recién estrenado canal de TikTok o sus mensajes en redes sociales.

El lunes compareció ante los medios en una finca de ovino en Manchita (Badajoz), y no volvió a tener apariciones públicas hasta el viernes, día en que protagonizó una maratoniana jornada por distintos municipios de Cáceres y Badajoz desde primera hora de la mañana. Solo ofreció declaraciones una vez, en Talayuela (Cáceres). Allí, y en línea con los mensajes de Feijóo, rebajó las posibilidades de obtener una mayoría absoluta. Tampoco participó el jueves en el debate de RTVE, un 'atril vacío' que en sectores del partido se veía como un "error". Pero la cacereña prefirió no correr riesgos en la televisión pública.

En el sprint final, el PP también tuvo algunos tropiezos. La reacción de Guardiola y del resto del partido, incluido Feijóo, por el robo de 124 papeletas electorales en un municipio de Badajoz agitó las últimas horas de una campaña absolutamente clave para el próximo ciclo electoral. Mientras los conservadores hablaban de un posible fraude electoral, la Guardia Civil zanjó que se trataba de un robo común en busca de dinero y que los afectados podrían volver a emitir su voto. A ello se sumaron varias polémicas, como la denuncia por acoso sexual contra el alcalde de Navalmoral de la Mata o la destitución del chófer de Guardiola, condenado por violencia de género.

El 'cierre' de campaña del PP también fue diferente al de cualquier otro partido. Sánchez arropó a Gallardo en Villanueva de la Serena y Abascal llenó el Palacio de Congresos de Badajoz. Pero Guardiola optó por un formato más cercano. No hubo un gran mitin, sino una ruta que la llevó ese mismo día por nueve municipios para culminar en la capital pacense. Quería "mirar a los ojos a los extremeños" y no la pomposidad de los grandes actos. Al evento final, en el Polideportivo de las Palmeras, se llevó una zambombá flamenca. Pronunció unas breves palabras y dio paso a la fiesta que espera replicar en la noche del 21 de diciembre.

Pese a la fuerte singularidad de su campaña, en el PP confían en que la hoja de ruta de Guardiola dé resultados. La línea roja es sumar más que toda la izquierda junta y acelerar la caída del PSOE pescando de forma masiva en su caladero. Según el líder del PP, le pueden sacar más de 10 puntos. En 2023 se produjo un empate a escaños con Guillermo Fernández Vara y ahora otro feudo histórico del socialismo encarrila su giro a la derecha.

La clave estará en la movilización —una baja participación beneficiaría a los conservadores— en lo mucho o lo poco que se hunda el PSOE y en que esos votos vayan mayoritariamente a la bolsa del PP. El riesgo para Guardiola y Feijóo está en que, pese a ganar con claridad, se queden lejos de gobernar en solitario. Los populares creen que si se cumplen sus pronósticos, no necesitarán el 'sí' de Vox. Bastaría con una abstención a la investidura. Pero la subida de los de Abascal se da por descontada y si necesitan sus votos, no serán baratos. Extremadura volvería, por tanto, a la casilla de salida. O bloqueo, o entendimiento a regañadientes.

Los que conocen a María Guardiola dicen que "tiene muy claro lo que quiere" y que "es firme en sus decisiones". Siempre huyó de las comparaciones con Isabel Díaz Ayuso o con Juanma Moreno porque "tiene una identidad propia" y un liderazgo que se ha ido labrando en estos dos años y medio al frente de uno de los grandes bastiones del PSOE. Al igual que los principales barones del PP, pidió autonomía a la dirección nacional para diseñar su propio camino hacia las urnas. Génova transigió sin oponer resistencia. Al final, Alberto Núñez Feijóo reclamaba el mismo trato a la dirección nacional cuando presidía la Xunta de Galicia. "Ella decide".

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