Marruecos afianza su "poder blando" en España patrocinando una nueva cátedra universitaria
La Universidad de Salamanca rechazó albergar una cátedra auspiciada por un país en el que no hay libertad de enseñanza, pero la de Córdoba lo aceptó en julio y Tarragona aprueba también el padrinazgo del Reino de Marruecos
Santiago Castellà, presidente de la Autoridad Portuaria de Tarragona; Josep Pallarès, rector de la Universitat Rovira i Virgili; Ikram Chahin, cónsul de Marruecos en Tarragona, y Mohamed Kassid, responsable de Kassid Formación.
El “soft power” (poder blando) académico marroquí se consolida en España. Después de Córdoba, en julio, el Reino de Marruecos va a patrocinaruna segunda cátedra en una universidad pública española, la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.
Esta anunció el lunes 15, mediante un comunicado algo críptico, que crea una nueva Cátedra de Estudios sobre Marruecos impulsada por el Consulado General del Reino de Marruecos en Tarragona, la Autoridad Portuaria de la ciudad y el Centro Kassid Formación. Este es un diminuto centro de educación, que también se describe en las redes sociales como una “academia de regularización” de inmigrantes, cuya sede está en San Juan del Puerto (Huelva).
El objetivo de esta cátedra, adscrita al Departamento de Historia e Historia del Arte, es “profundizar en el conocimiento, el diálogo y la cooperación entre Cataluña y el Reino de Marruecos”, según reza el comunicado. Estará dirigida por el catedrático Jordi Àngel Carbonell Pallarès, especialista en arte barroco y sin conocimientos de Marruecos.
La universidad no precisa cuál será la aportación del Estado marroquí a la cátedra ni la de la Autoridad Portuaria de Tarragona, ni tampoco quién supervisará esos estudios. Preguntada sobre las fuentes de financiación y la tutoría de la cátedra, la Universitat Rovira i Virgili no contestó.
Más allá de los objetivos oficiales de la cátedra, los perfiles de los dos principales firmantes del acuerdo para crear la cátedra indican cuál puede ser su orientación. Ikram Chahin, la cónsul de Marruecos en Tarragona, se ha caracterizado estos meses por promover movilizaciones en pro de la marroquinidad del Sáhara Occidental.
Organizó en julio un festival callejero en el que actuaron artistas marroquíes cuyas canciones ensalzan la Marcha Verde, mediante la cual Marruecos se adueñó de la colonia española en 1975. Con ese motivo, el alcalde tarraconense, Rubén Viñuales (PSC-PSOE), pronunció un discurso en la vía pública ante un gran retrato del rey Mohamed VI.
El otro patrocinador de la cátedra es Santiago J. Castellà Surribas, presidente de la Autoridad Portuaria de Tarragona y exsenador del PSC-PSOE. Con motivo del 50 aniversario de la Marcha Verde acogió en el Teatret del Port una exposición dedicada a ensalzar los avances del Sáhara desde que Marruecos se apoderó de él.
Cartel de la exposición organizada por el Consulado de Marruecos en Tarragona y patrocinada por la Autoridad Portuaria que ensalza la política marroquí en el Sáhara Occidental.
“El Renacer del sur de Marruecos: Medio siglo de transformación y progreso entre tradición y futuro”, era el título de la exposición que Castellà Surribas inauguró con la cónsul marroquí. El Sáhara Occidental no es legalmente el sur de Marruecos sino, según la ONU, un territorio no autónomo pendiente de descolonización. El lenguaje empleado en la presentación del evento se alejó de la legalidad internacional y sintonizó con el de la propaganda marroquí.
Cinco países (EE UU, Francia, Alemania, Italia y China) apoyan cátedras en universidades españolas relacionadas con su cultura o su lengua, pero, a diferencia de Marruecos, ninguno lo hace directamente, desde su embajada o consulados, sino a través de instituciones públicas o empresas privadas.
La de Tarragona será la segunda cátedra auspiciada por Marruecos en España. La Universidad de Córdoba acoge la primera cuya creación firmaron, a finales de julio, el rector Manuel Torralbo y la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich. Aquí sí se desveló que el Estado marroquí la financiaría con 20.000 euros al año y que la embajadora formaría parte de su Comisión Mixta de Seguimiento.
Con anterioridad, la diplomacia marroquí intentó abrir cátedras en 2024 en las universidades de Salamanca y Jaén, pero la movilización, sobre todo en la primera, del profesorado y estudiantil lo impidió. A diferencia de España, en Marruecos no hay libertad de cátedra, es decir, el derecho de los docentes a enseñar sin imposiciones ideológicas ni políticas.
El profesor de Historia Maâti Monjib es un ejemplo de la censura académica. Este docente crítico con las autoridades marroquíes acabó condenado 2021 a un año de cárcel por poner supuestamente en peligro la seguridad nacional y blanquear dinero. Expulsado de su cátedra en la Universidad Mohamed V de Rabat; tiene prohibido salir del país y todos sus haberes, desde las cuentas corrientes a su automóvil, han sido bloqueados por la justicia.
Mientras los políticos afines al PSOE parecen proclives a favorecer el auge del “soft power” marroquí, el Partido Popular y, más aún Vox, tratan de frenarlo. Murcia canceló a principios de septiembre el programa de lengua árabe y cultura marroquí. Costeada por Marruecos esta actividad extraescolar se impartía en una decena de colegios públicos en los que se llegó a ensalzar la famosa Marcha Verde que conllevó la huida hacia el exilio en 1975, desde la colonia española, de decenas de miles de civiles saharauis.
Rechazo de Madrid
Murcia siguió así los pasos de la Comunidad de Madrid, que optó también por el cierre en julio. El consejero de Educación madrileño, Emilio Viciana, comunicó por carta al Ministerio de Educación la supresión del programa alegando “serias deficiencias de control e información” sobre su contenido y la formación de los docentes enviados y remunerados por Marruecos.
La Fundación Hassan II para los Marroquíes Residentes en el Extranjero, vinculada a la familia real, que financia el programa, publicó entonces un comunicado. En él manifestó su “gran preocupación” por “la oleada de actos hostiles contra la comunidad marroquí” entre los que, además de los sucesos de Torre Pacheco, incluyó la desaparición del programa cultural en la Comunidad de Madrid.
Este es uno entre tantos de los motivos de fricción entre el PP y Marruecos. Las autoridades marroquíes temen la llegada al Gobierno de su líder, Alberto Núñez Feijóo, y así lo pone de manifiesto su prensa. "Cuando las urnas en España amenazan el impulso a la relación con Marruecos" dado por el Gobierno socialista, advertía, por ejemplo, en su última portada el semanario Tel Quel de Casablanca.
El “soft power” (poder blando) académico marroquí se consolida en España. Después de Córdoba, en julio, el Reino de Marruecos va a patrocinaruna segunda cátedra en una universidad pública española, la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.