Guerra abierta entre feministas del PSOE y el Gobierno: "En Moncloa hay un limbo para los acosadores"
"¿Qué pasa si el caso es en el Gobierno y la afectada no es afiliada? Hay un vacío ahí", señalan desde el partido muy molestas porque Sánchez les está "echando el mochuelo" cuando "todo empezó en el Gobierno"
Montero, Sánchez, Torró, Mateos y Gómez de Celis, en una reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. (Europa Press/Mateo Lanzuela)
Lejos de apaciguar internamente al PSOE, la actuación de la Presidencia del Gobierno ante los escándalos sexuales tiene al partido en ebullición. Transcurridos cinco meses desde que saltaron las denuncias contra Paco Salazar, el mismo día que iba a ser ascendido tras la caída en desgracia por corrupción de Santos Cerdán, la gestión que se ha realizado para minimizar las consecuencias ante la opinión pública no sólo tiene a la organización exaltada, especialmente al sector feminista, sino que se ha producido una fractura entre Moncloa y Ferraz. "Pedro está echando el mochuelo al partido, cuando realmente el grueso de los problemas se han producido en Moncloa, no en el partido", advierten desde la sede madrileña.
Esta queja no es sólo una cuestión de quién tiene la responsabilidad, pues es obvio que en la cúspide del Gobierno y del partido está la misma persona. Lo que realmente alimenta el enfado y la preocupación es algo en lo que coinciden tres fuentes distintas: "¿Qué pasa si el acoso ocurre en Moncloa, y las afectadas no son afiliadas? ¿En qué limbo se quedan? ¿Y esas señoras, qué hacen cuando las acosan? Hay un vacío ahí", explican. Es más, se preguntan que, "si todo ha empezado en Moncloa y todos están en Moncloa, cuando se le echa la culpa al partido para proteger al Gobierno, ¿estamos dejando desasistidas a las mujeres".
Este lunes, el presidente del Gobierno adelantó quince días la rueda de prensa de balance de fin de año. Su comparecencia se caracterizó por la falta de autocrítica y por el deseo de continuar hasta 2027 a pesar de los escándalos sexuales y de corrupción. Esa misma tarde, en la copa de Navidad que anualmente se celebra con la prensa, tanto el jefe de Ejecutivo como sus ministros quisieron trasladar esa misma sensación de tranquilidad. Pero, más allá del oficialismo, tanto gubernamental como de partido, internamente no convence.
"Es una ficción" apuntan desde Ferraz. "El descontrol interno es total, aunque entiendo que es lo propio del momento, que se cumple el guion que debe producirse en todos los partidos cuando pasan estas cosas. Ya no hay ningún tipo de orden, ni concierto interno, ni externo, ni de ningún tipo", señalan mientras advierten que habrá más casos y denuncias de acoso.
En los ámbitos de las áreas de Igualdad del PSOE también son críticos con la gestión de Rebeca Torró, la secretaria de Organización que el pasado viernes se negó a llevar a la Fiscalía las denuncias existentes contra Paco Salazar. "Es un desastre a la americana, no se puede calificar de otro modo", subrayan: "Es que pretenden jugar a una ficción, cuando es todo lo mismo. Rebeca es muy amiga de Paco Salazar y la secretaria general adjunta, Anabel Mateos, es la mujer de Antonio Hernando. Es el plan de siempre. Quieren jugar a la ficción de que se coma el marrón el partido", añaden.
En este sentido, consideran una "irresponsabilidad" anteponer el interés del Gobierno al del PSOE porque, "al final, lo que nos va a quedar después de todo esto, por duro que les parezca, es el partido". "Moncloa no está hecha para que nadie perdure allí, nuestra herramienta para poder gobernar, para tener credibilidad en la ciudadanía, para todo, es el PSOE. Pero como a Pedro no le importa nada porque lo que está pensando es en seguir él cinco minutos más en Moncloa...", afirman.
Para las feministas del PSOE, en Madrid y en otras federaciones, el problema de esta crisis interna es que "nadie está pensando que esto es sencillamente verdad y que hay un montón de mujeres que están hartas de soportar un contexto asqueroso". "Se están anteponiendo", aseguran, "las luchas de poder". "¿Nadie está pensando en la desesperación que supone para las mujeres ver que Paco Salazar iba a seguir cogiendo poder, que esto iba a seguir pasando?", lamentan.
"Nadie está pensando que esto es verdad y que hay un montón de mujeres hartas de soportar un contexto asqueroso", lamenta el sector feminista
Aunque el presidente del Gobierno insistiera en proclamar el lunes que "el compromiso del Gobierno con el feminismo es absoluto", en el feminismo del PSOE la sensación es bien distinta. "Esto está por todas partes, pero a mí me avergüenza muchísimo que una organización que se dice feminista haya permitido esto". Y, mientras tanto, este miércoles continuó el goteo de denuncias: una militante denunció por el canal interno habilitado por el PSOE al alcalde de Barbadás (Ourense), Xosé Carlos Valcárcel Doval, por supuesto acoso laboral. Suma y sigue.
Lejos de apaciguar internamente al PSOE, la actuación de la Presidencia del Gobierno ante los escándalos sexuales tiene al partido en ebullición. Transcurridos cinco meses desde que saltaron las denuncias contra Paco Salazar, el mismo día que iba a ser ascendido tras la caída en desgracia por corrupción de Santos Cerdán, la gestión que se ha realizado para minimizar las consecuencias ante la opinión pública no sólo tiene a la organización exaltada, especialmente al sector feminista, sino que se ha producido una fractura entre Moncloa y Ferraz. "Pedro está echando el mochuelo al partido, cuando realmente el grueso de los problemas se han producido en Moncloa, no en el partido", advierten desde la sede madrileña.