José Enrique Roviralta (COMCEUTA): "La UE ha calificado a Ceuta como la peor sanidad de Europa"
El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta denuncia el colapso de la sanidad en las ciudades autónomas. Sostiene que las derivaciones diarias a la península, la falta de profesionales y la sobrecarga afectan gravemente a la atención médica
La huelga de médicos convocada a nivel estatal este mes de diciembre ha tenido un eco particular en Ceuta y Melilla, donde las movilizaciones han reabierto el debate sobre la eficacia del modelo de gestión directa del Ministerio de Sanidad a través del INGESA. Más allá de las quejas generales por las condiciones laborales y la gestión que afectan a todo el Sistema Nacional de Salud, los sindicatos médicos de ambas ciudades han aprovechado esta coyuntura para denunciar dificultades estructurales que consideran propias de su régimen administrativo. En sus reivindicaciones, señalan que la gestión ministerial actual no se ajusta a la realidad de estos territorios y carece de la agilidad necesaria para responder a sus demandas locales.
El conflicto se ha intensificado por la disparidad de versiones entre las instituciones: mientras los representantes de los facultativos alertan de una falta crónica de especialistas, el Ministerio de Sanidad ha defendido recientemente en sede parlamentaria que estas plazas cuentan con una alta demanda. Los indicadores oficiales muestran una diferencia en la disponibilidad de recursos: Ceuta y Melilla registran una dotación de 1,63 y 1,52 médicos por cada 1.000 habitantes, respectivamente, frente a una media de 2,15 en el conjunto de España.
Para José Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, estas desavenencias son el reflejo de un sistema que no ha tenido en cuenta la singularidad fronteriza de estos territorios.
PREGUNTA. Ceuta y Melilla son las únicas regiones cuya sanidad depende directamente del Ministerio de Sanidad a través del INGESA. Desde su experiencia, ¿funciona este modelo de gestión?
RESPUESTA. En absoluto. Dependemos de un ente en Madrid, el INGESA, que solo gestiona un hospital en cada ciudad y tres centros de salud. Es un modelo fallido: tenemos la peor esperanza de vida de España (casi 5 años menos que un madrileño) y una burocracia ineficiente. Mientras que en cualquier autonomía el consejero de salud se sienta con el de hacienda para agilizar presupuestos, nosotros dependemos de trámites ministeriales lentos.
P. ¿Cuál es la diferencia logística entre una autonomía y el modelo INGESA?
R. La cercanía y la autonomía política. En una comunidad autónoma, los problemas presupuestarios se resuelven internamente en la Junta de Gobierno. En Ceuta, al ser organismos ministeriales independientes y distantes, el funcionamiento es mucho más engorroso e ineficiente. Por eso pedimos depender directamente de la Secretaría de Estado o que se transfieran las competencias a la ciudad autónoma.
P. Usted ha mencionado que la derivación de pacientes a la península es habitual. ¿Podría detallarnos cuál es el volumen actual de estos traslados?
R. Es diaria. Estimamos unos 10 traslados urgentes al día. Recientemente, al estar la planta de psiquiatría cerrada por falta de especialistas, incluso los pacientes psiquiátricos agudos son evacuados a Cádiz o Algeciras.
En cuanto a traslados programados, pueden ser unos 50 diarios. El caso más sangrante es el de los pacientes de radioterapia, que deben cruzar el Estrecho cada día, pasando controles de la Guardia Civil de ida y vuelta, porque el INGESA consideró en su momento que una unidad propia en Ceuta no era "rentable".
P. En cuanto a los costes de estos desplazamientos, ¿están cubiertos o suponen un gasto para el paciente?
R. Excepto en las urgencias que van en ambulancia, en el resto de traslados el paciente debe anticipar el dinero de su bolsillo y luego esperar a que se lo reintegren. Esto supone una barrera económica evidente, porque no todas las familias tienen la capacidad de adelantar esos fondos para recibir tratamiento en la península.
P. ¿Qué especialidades faltan actualmente en el Hospital Universitario de Ceuta?
R. No tenemos neurocirugía, cirugía plástica, cirugía torácica ni vascular. Tampoco hay UCI pediátrica, a pesar de que Ceuta y Melilla tienen las tasas de natalidad más altas de España. El Código Ictus se gestiona por "teleictus" porque no hay neurólogo de guardia y está privatizado. Además, tenemos una sala de hemodinámica de 1 millón de euros, totalmente equipada, que lleva cerrada un año porque el especialista que contrataron se marchó. Es decir, tenemos la tecnología pero no al profesional para operarla. También hay problemas de acceso a las resonancias magnéticas.
P. Pensando en los pacientes más vulnerables, como en el caso de pediatría, ¿cómo se está garantizando su atención en este contexto?
R. La situación es tan crítica que asociaciones de padres de niños con TDAH han llegado a presentar denuncias en la Fiscalía de Menores por desatención y abandono por parte del INGESA. Al no tener especialistas o estar las plantas cerradas, se está fallando a los colectivos más vulnerables. Además, carecemos de especialidades clave como neurología infantil, lo que obliga a derivar a estos niños sistemáticamente a Cádiz.
P. Mencionaba también problemas con el servicio de radiología y la resonancia magnética…
R. Se compró una resonancia de última generación por 1,5 millones de euros, pero los radiólogos están desbordados (solo hay cinco y cuatro están en edad de jubilación). El resultado es que las imágenes se envían por internet a una empresa privada en Madrid para que las informen. Se privatiza el servicio usando medios propios porque no hay personal suficiente para dar abasto.
P. ¿Por qué es tan difícil atraer y retener médicos en estas ciudades?
R. Porque el Ministerio no aplica los incentivos necesarios. Aunque el BOE declaró a Ceuta "zona de difícil cobertura" hace tres años y se asignó un presupuesto de 13 millones de euros para incentivos profesionales, se ha ejecutado cero.
Incluso la Ministra llegó a decir en el Senado que Ceuta ya no es de difícil cobertura, lo cual es absurdo. A esto se suma que tenemos la guardia peor pagada de España y se penaliza la compatibilidad público-privada. Para un médico, Ceuta se convierte en una "cárcel" de 21 km² donde el aislamiento profesional es total. A esto se suma nuestra singularidad geoestratégica: somos una ciudad fronteriza en África, un área de potencial conflicto y catástrofe que soporta presiones asistenciales excepcionales, como las crisis migratorias, que no se dan en el resto de España.
P. ¿Cómo afecta este escenario actual a la salud de la población y a la calidad de vida de la ciudad?
R. La Unión Europea ha calificado a Ceuta como la peor sanidad de Europa. Tenemos la mayor incidencia de tuberculosis de España y la menor esperanza de vida. Esto genera un problema socioeconómico: mucha gente, al jubilarse, se traslada a la península buscando seguridad sanitaria, lo que favorece la despoblación.
La relación entre los indicadores y las carencias del sistema sanitario es evidente y no puede atribuirse simplemente a la mala suerte. Cuando año tras año se repiten estas cifras, es porque el sistema falla en puntos críticos: no tener una unidad de Hemodinámica para actuar ante un infarto agudo, carecer de un neurocirujano para tratar una hemorragia cerebral o no disponer de una unidad de ICTUS presencial por falta de neurólogos de guardia tiene consecuencias directas y fatales en la supervivencia de los ciudadanos. Además, liderar las tasas de incidencia de tuberculosis en el país refuerza la idea de que la precariedad sanitaria impacta de forma determinante en la salud pública.
P. ¿Cree que se está logrando garantizar el principio de equidad que vertebra el Sistema Nacional de Salud?
R. Es una paradoja triste. Un Ministerio que solo tiene que gestionar dos hospitales y seis centros de salud en toda España debería tener un modelo de excelencia, y sin embargo, tiene la peor sanidad del país. Esto provoca incluso despoblación, porque cuando la gente se jubila, se traslada a la península buscando la seguridad sanitaria que Ceuta no les da. Los médicos, a veces, funcionamos "pidiendo favores" personales a compañeros de otros hospitales para que acepten a nuestros pacientes porque los protocolos oficiales fallan.
La huelga de médicos convocada a nivel estatal este mes de diciembre ha tenido un eco particular en Ceuta y Melilla, donde las movilizaciones han reabierto el debate sobre la eficacia del modelo de gestión directa del Ministerio de Sanidad a través del INGESA. Más allá de las quejas generales por las condiciones laborales y la gestión que afectan a todo el Sistema Nacional de Salud, los sindicatos médicos de ambas ciudades han aprovechado esta coyuntura para denunciar dificultades estructurales que consideran propias de su régimen administrativo. En sus reivindicaciones, señalan que la gestión ministerial actual no se ajusta a la realidad de estos territorios y carece de la agilidad necesaria para responder a sus demandas locales.