Así ha sido el regreso de Cerdán al Senado: solo, con el abogado de Leire y desafiando al PSOE
Ningún senador socialista ha saludado a Cerdán a su llegada, y hasta le han evitado la mirada. Su voz es la de un profeta en el desierto que clama que todo es mentira, desde los audios hasta su firma de reparto de acciones en Servinabar
Soledad. Es la palabra que define el regreso de Santos Cerdán al Senado. Como José Luis Ábalos, el exsecretario de Organización del PSOE no tiene a “nadie”. Él, que cosió los apoyos que permiten a Pedro Sánchez seguir en La Moncloa, solo tiene a un jugador en su banquillo. Su único acompañante, el abogado Jacobo Teijelo, colaborador de la fontanera del PSOE, Leire Díez, imputada por presunta corrupción y por buscar información contra fiscales, periodistas y jueces que investigan las tramas de corrupción del Partido Socialista. El que hasta hace medio año era segundo hombre más poderoso del Partido Socialista después de Pedro Sánchez es hoy un ex preso y un apestado entre quienes le auparon y defendieron hasta el último momento.
Cerdán llegaba a las 9:43 a la Plaza de la Marina en un taxi, quince minutos antes de la hora de su comparecencia en la Comisión de investigación del caso Koldo. Su figura solitaria atravesando la plaza en dirección al Senado recuerda a aquella primera rueda de prensa de José Luis Ábalos cuando detuvieron a Koldo García. Momentos antes, la senadora Carla Antonelli se sorprendía por la afluencia de periodistas y comentaba con ironía: "¿Hoy quién viene?".
Viene Santos Cerdán, pero no aquel Cerdán todopoderoso de la Calle Ferraz, con poder para decidir, nombrar y cercenar a socialistas por lo ancho y largo de la península ibérica. El rostro de Cerdán es serio en todo momento, y también se le percibe una notable pérdida de kilos, un efecto de la cárcel o quizá de su imputación, en consonancia con su antiguo compañero Ábalos.
Diez minutos antes de las 10:00, Cerdán ya estaba de pie en la Sala Clara Campoamor, junto a Teijelo, esperando el inicio de la Comisión de Investigación. Sus compañeros socialistas, que lo defendieron a capa y espada en su última participación en dicha Comisión, lo dejaron solo. Hasta las 09:59 no atravesaron las puertas de la Comisión, solo un minuto antes del inicio. Cerdán alzó la mirada, buscando conectar con alguno de sus viejos compañeros. Todos le negaron el saludo, ni siquiera le miraron. Incluso el senador Alfonso Gil Ivernón, que en la anterior Comisión, cuando Cerdán todavía era poderoso, había dicho: "Santos Cerdán ha despejado todas las dudas. No hay ni un solo elemento probatorio de que usted esté aquí".
Lejos de callarse, la posición de Cerdán fue altiva y desafiante. Los primeros que recibieron uno de sus latigazos fueron los senadores socialistas. "Mejor solo que mal acompañado", afirmó en respuesta a la senadora de UPN, Mar Caballero, cuando le señaló la soledad en que le había sumido el Partido Socialista. "No necesito apoyo de nadie", aseveraba el otrora 'superSantosCerdán', como le bautizó José Luis Rodríguez Zapatero.
Su voz es la de un profeta en el desierto que clama que todo es mentira; los audios repartiéndose mordidas con Koldo García y José Luis Ábalos; el contrato con su firma; la tarjeta de crédito de Servinabar que utilizaba su mujer, 'La Paqui'; la transferencia que hizo a la cuenta de una hija de Ábalos desde la de Servinabar...
Dice que le han perseguido, al estilo de "propio de la Inquisición". "Se da orden de investigar en cualquier dispositivo electrónico. Nadie está buscando la verdad. Han construido un relato que se repite y se repite. Es absolutamente falso que soy socio de Servinabar".
Ha calificado las pruebas que le señalan como presunto corrupto de "colección de especulaciones judiciales que nacen de unos espurios audios. Audios que se va demostrando que son falsos".
El interrogatorio de Junts, con el que tantas conversaciones mantuvo en Waterloo junto a su líder, Carles Puigdemont, empezaba su interrogatorio de la siguiente forma: "¿La ha felt molt gros?" (¿La ha liado parda?). El tono conspiracionista de Cerdán se ha mantenido a lo largo de toda la Comisión, afirmando que todo cambió desde su foto con Puigdemont, cuando tuvo que empezar a llevar escolta, "igual que hace años en Navarra", en referencia los a tiempos de ETA.
Sus mayores defensores en la Comisión de investigación han sido, precisamente, los grupos catalanistas. Esquerra Republicana (ERC) ha deslizado que se ha buscado atacar a Cerdán por ponerse en primera fila en los pactos de Gobierno con los grupos independentistas.
A lo largo de su intervención, el socialista Gil Ivernón ha apuntado que Cerdán está siendo utilizado como un instrumento contra el Partido Socialista. Sus palabras han distado del ejercicio de defensa que protagonizó en la anterior visita de Cerdán a la Comisión, y ha hecho un "reproche ético" al exsecretario de Organización. Cerdán ha respondido con metralla: "Abran los ojos y piense si usted está en condiciones de hacerme un reproche ético".
El senador del PP, Gerardo Camps, ha tratado de obtener de Cerdán alguna referencia sobre el inicio de su relación con Koldo García o las circunstancias del 'clan del Peugeot', que encumbró a Sánchez de vuelta al liderazgo del PSOE. Ante estas preguntas, Cerdán ha guardado silencio. También ha callado ante las preguntas sobre su relación con Leire Díez, la fontanera del PSOE. Sobre su papel en las obras del Túnel de Belate, adjudicadas a la UTE de Servinabar y Acciona por 76 millones, ha indicado que su papel se limitó a dos reuniones en el Ministerio de Transportes para conseguir la subvención de 40 millones que acabó concediendo Óscar Puente.
Cerdán también se ha referido por primera vez a su viaje a Marruecos con José Luis Ábalos, una iniciativa que según la UCO tuvo como fin conseguir una adjudicación para la trama. Ha afirmado que el motivo de su viaje fue firmar un convenio con el partido socialista de Marruecos. A lo largo del interrogatorio del PP, la bancada socialista ha mantenido un escrupuloso silencio, algo inhabitual en esta Comisión. Ninguna respuesta de Cerdán ha sido aplaudida o secundada por los que una vez fueron los suyos.
Cuando estaba a punto de finalizar el interrogatorio de los populares, Cerdán ha tenido un encontronazo con la senadora del PP por Navarra, Ana Beltrán, a la que acusó de haberle llamado a gritos "sinvergüenza". Los senadores socialistas han abandonado a Cerdán al concluir la Comisión. Beltrán se ha dirigido a Cerdán para comentar lo ocurrido y han mantenido un tenso intercambio. El abogado Teijelo, que también ha defendido en el pasado al líder de Al Qaeda en España y al narcotraficante Sito Miñanco, ha contemplado la Comisión en el último banco de la Sala Clara Campoamor, tomando notas en las distintas intervenciones. Al finalizar, se ha despedido de manera afectuosa del senador de ERC, Joan Josep Queralt. Cerdán ha abandonado la Cámara Alta como llegó: solo, acompañado del abogado colaborador de Leire Díez y defendiendo una teoría de la conspiración que nadie cree en el que fue su partido.
Soledad. Es la palabra que define el regreso de Santos Cerdán al Senado. Como José Luis Ábalos, el exsecretario de Organización del PSOE no tiene a “nadie”. Él, que cosió los apoyos que permiten a Pedro Sánchez seguir en La Moncloa, solo tiene a un jugador en su banquillo. Su único acompañante, el abogado Jacobo Teijelo, colaborador de la fontanera del PSOE, Leire Díez, imputada por presunta corrupción y por buscar información contra fiscales, periodistas y jueces que investigan las tramas de corrupción del Partido Socialista. El que hasta hace medio año era segundo hombre más poderoso del Partido Socialista después de Pedro Sánchez es hoy un ex preso y un apestado entre quienes le auparon y defendieron hasta el último momento.