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La "hemorragia" del PSOE dispara el optimismo del PP en Extremadura pese a la subida de Vox
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RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA

La "hemorragia" del PSOE dispara el optimismo del PP en Extremadura pese a la subida de Vox

Distintos dirigentes del PP a nivel nacional y regional apuntan ya a que la mayoría absoluta "no es imposible" para Guardiola. Detectan que el avance de Abascal "podría no ser tan grande" y que el declive socialista va en aumento

Foto: Feijóo, en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Ricardo Rubio)
Feijóo, en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Ricardo Rubio)
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Apenas quedan siete días para que Extremadura inaugure un largo ciclo electoral que servirá también de primer termómetro a la legislatura. Casi 900.000 personas están llamadas a las urnas en el primer adelanto de la historia de la región, que María Guardiola precipitó por el "bloqueo" presupuestario del que culpa sobre todo a Vox. Los dos partidos de la derecha se han embarcado en un choque frontal de difícil solución. Y la pregunta que ronda la cabeza de la mayoría de dirigentes del PP desde el pistoletazo de salida a los comicios es si el antídoto electoral servirá para desbloquear la gobernabilidad... o si será peor el remedio que la enfermedad.

El objetivo más austero que se ha fijado el PP es que la marca de Guardiola supere en solitario a la de la izquierda junta. No conseguirlo sería visto a la interna como un fracaso, como una operación fallida, a pesar de haber consolidado un giro sociológico claro hacia la derecha en un región dominada históricamente por el PSOE, como sucedió con la Andalucía de Juanma Moreno. Pero no quieren los conservadores pensar en ese escenario. Porque todos los sondeos, internos y externos, anticipan que rebasarán de forma holgada el 40% del voto por la debilidad de un PSOE cuya "hemorragia" no deja de crecer.

Bien sabe Feijóo que en las campañas electorales no hay que dar nada por sentado. Las expectativas sobre las que flotó en el ecuador de la campaña de las últimas elecciones generales sólo provocó que la caída fuese más dura cuando llegó la hora de la verdad, y Sánchez permaneció en la Moncloa. Pero la foto en este momento es de optimismo rebosante respecto a sus posibilidades en Extremadura. No hay duda alguna en el PP de que Vox mejorará su marca —parte de 5 diputados— pero fuentes al tanto de trackings internos detectan que el avance de Abascal "podría no ser tan grande" como el que vaticinó el CIS, que le situaba entre 10 y 12 diputados.

Distintos dirigentes tanto a nivel nacional como autonómico apuntan que a Vox le puede terminar penalizando la excesiva idealización de su resultado con condiciones de máximos desde el inicio de la campaña —Abascal llegó a amenazar a Guardiola con pedir su relevo como candidata para ceder sus votos—, y señalan que las imágenes del líder de Vox galopando a caballo en la dehesa extremeña ataviado con boina y capa —recurso que ya utilizó en las andaluzas de 2018— es un "error" que "da una imagen de señorito de Madrid" que "en Extremadura no se entiende".

Contener la subida de Vox es un objetivo fundamental para el PP, y el tiempo dirá en cuestión de días si sus pronósticos estaban o no en lo cierto respecto a la fuerza con la que la ultraderecha irrumpirá ahora en la Asamblea de Extremadura. Pero las sensaciones son positivas, sobre todo cuando miran al lado izquierdo del tablero. El previsible declive del PSOE, con un candidato imputado y a la espera del banquillo en la causa que afecta al hermano del presidente del Gobierno, se daba por descontado. Pero la caída, según los últimos datos que manejan en la formación popular, podría ser más acusada.

Descender por debajo de los 20 escaños —frente a los 28 que lograron en los comicios de 2023, en los que se impusieron en número de votos al PP— implicaría una "hecatombe" para el PSOE con consecuencias imprevisibles. Aunque la prioridad de Guardiola es 'regionalizar' la campaña y blindarla del ruido de Madrid, la inédita situación de debilidad en la que se encuentra el Gobierno tras la catarata de escándalos de los últimos días no pasa desapercibida en la región. Lo que más daño les hace, según las voces consultadas del PP, no es tanto la corrupción, sino el reguero de denuncias por acoso sexual que se extienden por la organización socialista.

Antes del estallido de detenciones, redadas y denuncias que se agolpan en el PSOE y en el Ejecutivo, un estudio de la consultora Redlines apuntaba a que más del 11% del votante socialista se iría a la abstención, mientras que un porcentaje similar optaría por el PP. El 7% optaría por la papeleta de Unidas Por Extremadura, mientras que Vox capitalizará más del 5% de la fuga. La "descomposición" por el reguero de polémicas de los últimos días, vaticinan en el PP, podría ir a más.

Con estos mimbres, en el PP ya hay voces que empiezan a soñar con la posibilidad de conseguir la mayoría absoluta. "Es difícil, pero no imposible", sentencian. En público, Génova mantiene la prudencia. Ningún sondeo público da, por ahora, plena independencia a María Guardiola. En el aire hay múltiples factores al margen de cómo aterricen finalmente PSOE y Vox, como es el caso de la movilización. Al PP le beneficiaría en este contexto una baja participación, posible por celebrarse los comicios en la antesala de las fiestas navideñas.

Los populares miran también con atención a lo que suceda en Cáceres para acercarse a la barrera de los 33 escaños, que les permitiría gobernar sin ataduras. La provincia, tradicionalmente conservadora, puede tener la llave por el baile de escaños entre PP y Vox y la resistencia del PSOE, que contra todo pronóstico "está aguantando mejor" que en Badajoz, donde el socialismo ha cosechado históricamente mayor fuerza.

"Son unas elecciones inéditas por su gran alcance nacional. Las claves no funcionan ahora como han funcionado siempre", apuntan fuentes regionales. Tanto en Génova como en el equipo de campaña de María Guardiola miran al 21 de diciembre con optimismo, pero conscientes de que el resultado es aún incierto y que la noche electoral se vivirá con intensidad. Los próximos días serán clave para inclinar la balanza. En el PP de Extremadura son claros. Hay mucho en juego. Y "no nos podemos permitir errores".

Apenas quedan siete días para que Extremadura inaugure un largo ciclo electoral que servirá también de primer termómetro a la legislatura. Casi 900.000 personas están llamadas a las urnas en el primer adelanto de la historia de la región, que María Guardiola precipitó por el "bloqueo" presupuestario del que culpa sobre todo a Vox. Los dos partidos de la derecha se han embarcado en un choque frontal de difícil solución. Y la pregunta que ronda la cabeza de la mayoría de dirigentes del PP desde el pistoletazo de salida a los comicios es si el antídoto electoral servirá para desbloquear la gobernabilidad... o si será peor el remedio que la enfermedad.

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