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Moncloa busca más cómplices de Salazar y volverá a indagar en Presidencia por el acoso sexual
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Moncloa busca más cómplices de Salazar y volverá a indagar en Presidencia por el acoso sexual

El miedo a que cuaje la crisis reputacional por la falta de diligencia en Ferraz provoca que se insista en que es posible denunciar en el Gobierno. Pero creen que se trata de comportamientos anteriores a 2021

Foto: Paco Salazar, en el Congreso, cuando era la mano derecha de Iván Redondo. (Borja Puig | PSOE)
Paco Salazar, en el Congreso, cuando era la mano derecha de Iván Redondo. (Borja Puig | PSOE)
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La crudeza de los testimonios contra Paco Salazar y el cese de su mano derecha, Antonio Hernández, ha llevado a la Moncloa a plantear nuevas charlas con los trabajadores de Presidencia del Gobierno para recordar la existencia de canales internos anónimos donde denunciar un posible acoso sexual. Ni Pedro Sánchez ni su gabinete han logrado aún sacudirse de encima el pegajoso caso Salazar.

En julio, cuando se forzó su renuncia como secretario general de Coordinación Institucional y se dejó sin efecto su propuesta de ser adjunto en la secretaría de Organización, en el corazón del Ejecutivo ya se reunió a los empleados y se les recordó los protocolos para destapar comportamientos inadecuados. Pero, la falta de diligencia en Ferraz para atender a las mujeres que a través del partido sí denunciaron, ha reavivado este asunto.

A la constatación de que la dirección del PSOE en casi seis meses no se puso en contacto con ellas y que sólo lo ha hecho cuando el tema ha vuelto a los medios de comunicación, se han añadido las nuevas revelaciones de elDiario.es sobre los escritos presentados: “Se subía la bragueta en tu cara, escenificaba felaciones y pedía vernos el escote”.

La textualidad de las denuncias ha provocado una nueva crisis reputacional del PSOE y de la política de fichajes de Pedro Sánchez, así como un gran malestar interno. El presidente, tras evitar la cuestión durante mucho tiempo, ha tratado de salir al paso asumiendo "en primera persona" la responsabilidad. Pero el problema es que sigue latente la pregunta de cómo nadie sabía nada.

Foto: escandalo-psoe-denuncia-acoso-jose-tome-lugo

El conocimiento de que Hernández, el más estrecho colaborador de Salazar, estaba al tanto de su comportamiento y había contribuido a normalizar esta actuación, se ha saldado con su cese. La impresión en la Moncloa es que ninguna de las mujeres que pudieron ser acosadas trabaja ya en el gabinete de Sánchez, pero inquieta que se pueda transmitir la idea de que "no se protege a las víctimas". Por eso se ha decidido insistir. "Más que preguntar, es informar y volver a ofrecer ayuda", aseguran en el Gobierno.

La defenestración de Antonio Hernández, sobre quien Salazar mantenía una gran ascendencia, obliga también a certificar que no hay más encubridores, a pesar de que se piensa que el presunto acoso sucedió antes de 2021, en los periodos en que fue director general del departamento de Análisis y Estudios y, posteriormente, número dos de Iván Redondo, como director adjunto del gabinete de Sánchez.

En el PSOE ha cundido la "indignación" por el escaso interés mostrado en el caso Salazar y en la propia cúpula se reconoce que "no han estado a la altura" y "no se ha arropado a las víctimas". Y a esta situación se puede unir la revelación de otro supuesto caso de acoso sexual. Según Cuatro, seis mujeres han denunciado internamente al presidente de la Diputación de Lugo y jefe del partido en la provincia, José Tomé.

Aunque en la gestión del caso Salazar se admiten los fallos, no se esconde la lectura de que concurren venganzas internas. Que las acusaciones de acoso sexual se produjeran cuando iba a ser ascendido en Ferraz se interpreta de este modo. También todos los intentos de implicar a María Jesús Montero en esta crisis.

Esta tesis ha comenzado a escalar y en la Moncloa ven incluso un "movimiento" en contra de Sánchez. No le dan importancia orgánica pero sí creen que subyace un interés por pasarle la factura al jefe del Ejecutivo con posiciones como la de la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, que ha pedido al PSOE acudir a la Fiscalía.

El asunto Salazar ha vuelto a poner en cuestión al círculo del presidente, que acumula dos exsecretarios de Organización, Santos Cerdán y José Luis Ábalos, acusados de corrupción y en prisión preventiva. Y también si está o no aislado en una burbuja en la Moncloa. Sobre Salazar ya había un runrún en el PSOE, por su inadecuado comportamiento con las mujeres, y pese a ello Sánchez apostó por concederle más galones en Ferraz.

La crudeza de los testimonios contra Paco Salazar y el cese de su mano derecha, Antonio Hernández, ha llevado a la Moncloa a plantear nuevas charlas con los trabajadores de Presidencia del Gobierno para recordar la existencia de canales internos anónimos donde denunciar un posible acoso sexual. Ni Pedro Sánchez ni su gabinete han logrado aún sacudirse de encima el pegajoso caso Salazar.

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