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Feijóo, ante el 'test' extremeño: superar el 40% del voto, hundir al PSOE y "autonomía" frente a Vox
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LOS OBJETIVOS DEL PP

Feijóo, ante el 'test' extremeño: superar el 40% del voto, hundir al PSOE y "autonomía" frente a Vox

Génova confía en consolidar el giro a la derecha en la región y crecer a costa de los socialistas. Guardiola se expone a una victoria amarga por el empuje de Abascal, que amenaza con poner condiciones de máximos

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto a la presidenta de Extremadura, María Guardiola (Europa Press/Andrés Rodríguez)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto a la presidenta de Extremadura, María Guardiola (Europa Press/Andrés Rodríguez)
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"Cada voto será decisivo. Cada abstención constribuirá al bloqueo. Debemos pelear cada voto. No dar ninguno por ganado, y ninguno por perdido. Todos serán necesarios". Extremadura es el principio de todo. La primera piedra que construye el próximo camino hacia la Moncloa. No sólo Alberto Núñez Feijóo, sino también el resto de barones del PP miran con atención el resultado de María Guardiola, la primera en forzar un adelanto electoral por la irreconducible ruptura con Vox. El optimismo cotiza al alza en la planta noble del partido. Pero, como advierte un alto dirigente de la formación, "las expectativas las carga el diablo".

Feijóo y Guardiola han predispuesto una frenética campaña en la que ambos coincidirán en pocas ocasiones. Se dividirán para peinar el territorio, "patear cada pueblo, cada barrio". En Génova prefieren ser prudentes con el resultado. Pero con sondeos internos en la mano, dan por seguro que rebasarán el 40% del voto, algo más de un punto por encima de la marca que el PP cosechó en 2023 y que igualaría el resultado de los socialistas aquel año.

Al menos sobre el papel, la meta pasa por afianzar un "cambio sociológico" en una tierra de consolidada hegemonía histórica del PSOE de la mano de Rodríguez Ibarra y Fernández Vara. "Nada queda de aquel socialismo", apuntan. El PP recuperó la Junta tras las últimas autonómicas, pero empató en escaños con el PSOE —28— y perdió las elecciones por apenas 6.000 votos. El "vuelco" político hacia la derecha con una victoria clara y sumar más que la izquierda junta es el gran objetivo. "Nadie duda que lo vamos a conseguir", reiteran.

Lo que sí dan por imposible tanto a nivel nacional como territorial es llegar a la mayoría absoluta, cuya marca está en los 33 diputados. Por calibrar la dificultad, el popular José Antonio Monago logró en 2011 más del 46% de los votos y aun así no lo consiguió. Gobernó en Extremadura un único mandato, hasta 2015, gracias a un singular pacto con Izquierda Unida. Era, además, la época dorada de un bipartidismo extinto desde hace años. El PP desea gobernar el solitario, pero está obligado a mirar siempre por el retrovisor derecho.

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María Guardiola se expone por este motivo a una victoria amarga. La precipitada convocatoria electoral es un arma de doble filo ante el riesgo de que Santiago Abascal salga aún más reforzado en las urnas, tal y como apuntan los sondeos. La candidata extremeña basó gran parte de su última campaña electoral en poner distancia con la ultraderecha, con la que acabó pactando a regañadientes pese a prometer que no lo haría. Aunque el PP mejore su resultado el próximo 21 de diciembre, puede quedar ante la misma encrucijada.

Según las encuestas, los votos de Vox volverían a ser determinantes, y en Bambú ya avanzan que no se lo pondrán fácil a una candidata por la que sienten especial antipatía. Lo demostró el propio Abascal, que en una entrevista en el diario regional Hoy sugirió relevarla como candidata para lograr un entendimiento postelectoral. La campaña, que acaba de comenzar, subió unos cuantos decibelios porque Guardiola replicó al líder de Vox su "tufo machista". La colisión es tal que ya hay voces en el PP, incluso presidentes autonómicos, que sugieren que la dirigente podría ir a una repetición electoral si Vox bloquea una hipotética investidura con "condiciones imposibles".

En Génova no quieren hablar de Vox. Asumen que "no vamos a quitarles escaños". Pero confían en replicar el experimento que tan bien le salió a Isabel Díaz Ayuso en el adelanto electoral de 2021. La madrileña dio una patada al tablero político, y sin llegar a la mayoría absoluta redujo la dependencia externa de un Vox que avaló su investidura. A lo que aspiran en la dirección del PP es que la posible subida de María Guardiola minimice la influencia del partido ultraconsevador y blinde su "autonomía", sin "tutelas". "Hace dos años hacía falta su 'sí'. Ahora podría valer con una abstención", señalan.

A por los indecisos del PSOE

Las fuentes al tanto de la estrategia de los populares lo apuestan todo "a subir a costa del PSOE", que se encamina a un batacazo en las urnas. La gran esperanza de los socialistas es que opere el miedo a un gobierno de derechas bajo el yugo de Vox para frenar la caída, por lo que el próximo 21 de diciembre servirá también para calibrar hasta qué punto ese discurso sigue movilizando el voto progresista.

Así, el PP se lanzará a atraer a electores socialistas y convencer a los indecisos que abundan en la formación liderada por Miguel Ángel Gallardo, imputado en el caso que afecta al hermano de Sánchez y que en sólo unos meses será juzgado. Según el CIS preelectoral, el 14,3% de los electores extremeños aún no sabe qué papeleta escoger, y de los tres grandes partidos es el PSOE el que tiene la base más dudosa con un 11,2%. El mismo sondeo cifra en un 9,2% el trasvase al PP. No hay que perder de vista el dato de que el 44% de los votantes decide el voto durante la campaña electoral, en la jornada de reflexión o el mismo día de las urnas.

Foto: abascal-multiplica-extremadura-problema-pp-oxigeno-sanchez

La carrera hasta el 21 de diciembre se estima, por tanto, clave para los de Feijóo, que ya ha situado como "vector clave" en la campaña la base de voto femenino descontento por los últimos escándalos que azotan a la organización socialista y que han estallado en pleno arranque de campaña, como el caso de acoso sexual de Paco Salazar. El resultado propio y cómo resista el PSOE influirá en el resto de comicios autonómicos —Castilla y León, Andalucía y, previsiblemente, Aragón—, así como la dependencia de Vox. La receta de Feijóo pasará por apelar también al voto útil y situar a los de Abascal como sinónimo de "inestabilidad". "O Gobierno, o bloqueo".

"Cada voto será decisivo. Cada abstención constribuirá al bloqueo. Debemos pelear cada voto. No dar ninguno por ganado, y ninguno por perdido. Todos serán necesarios". Extremadura es el principio de todo. La primera piedra que construye el próximo camino hacia la Moncloa. No sólo Alberto Núñez Feijóo, sino también el resto de barones del PP miran con atención el resultado de María Guardiola, la primera en forzar un adelanto electoral por la irreconducible ruptura con Vox. El optimismo cotiza al alza en la planta noble del partido. Pero, como advierte un alto dirigente de la formación, "las expectativas las carga el diablo".

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