El misionero español buscado por pederastia en México fracasa en su intento de evitar su extradición
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechaza el recurso de súplica y será entregado por el presunto abuso sexual a tres niñas: "Debe darse adecuada reparación a las víctimas"
Imagen del sacerdote español reclamado por México. EC
El padre Ramón, sacerdote misionero de 58 años y natural de Zaragoza, ha fracasado en su intento de evitar in extremis su extradición a México. Se le reclama por abuso sexual infantil y corrupción de menores tras las denuncias de al menos tres niñas de entre 10 y 13 años. El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha desestimado el recurso de súplica que presentó contra la decisión de este mismo órgano judicial, que aceptó su entrega al país norteamericano.
El Confidencial desveló este caso cuyos hechos tuvieron lugar en 2022 en una casa hogar de Jalisco para menores desamparadas. Los relatos de las denunciantes coinciden. El padre aprovechaba las confesiones en una sala del centro para recostarlas en un sofá y hacerles tocamientos en sus genitales. A una de ellas, que mostró su rechazo, le llegó a instar a que se mirase en un espejo para que viese “el cuerpazo” que tenía. Este sacerdote era misionero y había pasado antes casi 20 años en varios países de África.
El Pleno de la Sala de lo Penal se reunió el viernes de la semana pasada para deliberar y acordó desestimar el recurso con lo que ya ha agotado todas las vías posibles para evitar su entrega: “Se imputan al reclamado hechos muy graves cometidos sobre niñas de corta edad, acogidas en una casa hogar por encontrarse desamparadas, abusando de la ascendencia personal y religiosa sobre el centro y dichas menores en general, de una manera continuada hasta que al ser objeto de denuncia por alguna de las víctimas, se trasladó a España, donde reside en el domicilio familiar de sus padres, encontrándose suspendido cautelarmente de sus funciones religiosas”.
La decisión, adoptada por 20 magistrados, respalda la postura de la Fiscalía y del propio estado mexicano. El sacerdote alegó varios motivos como su arraigo en España, obligado por el grave estado de salud de su madre, que no puede valerse por sí misma y necesita de su atención. El padre Ramón vive ahora en Zaragoza, en la casa de los Misioneros que la Consolata. Alega que es vicario de la parroquia de San Pío X de Zaragoza, aunque en la actualidad está suspendido provisionalmente de sus funciones a la espera de la resolución.
Además, dice ser miembro del Centro de Escucha Zaragoza-San Camilo y miembro del grupo Amigos del Desierto, participante en clases de yoga y traductor de textos de los Misioneros de la Consolata del italiano al francés y al español. En la actualidad, se encuentra cursando un máster en Migraciones y Atención al Refugiado y participando en el programa de voluntariado en el Banco de Alimentos de Zaragoza. Por estos motivos, pidió frenar su extradición y responder ante las autoridades mexicanas por videoconferencia.
Teme represalias en prisión
Pero la Audiencia Nacional contesta que “aun cuando los hechos podrían ser enjuiciados en España haciéndose uso de los medios telemáticos, el tribunal considera que no existen razones de entidad de tipo humanitario que justifiquen su no entrega ante hechos tan graves, que reclaman su enjuiciamiento inmediato debiendo darse adecuada reparación a las víctimas menores”.
Otro de los motivos para quedarse en España que expuso el sacerdote era el “riesgo real y efectivo de sufrir tratos inhumanos o degradantes” en las cárceles mexicanas. A su juicio, esta posibilidad se debe “especialmente por los hechos a enjuiciar, que son los que generan dentro de las prisiones más violencia”. Su defensa aportó numerosos informes de organismos internacionales que ponen de relieve la situación de las cárceles en aquel país.
“Se trata de alegaciones genéricas sobre la situación penitenciaria en México, reflejando los informes anteriores déficits de los centros penitenciarios, que observamos en muchos otros países, que no llegan al nivel de falla sistemática de respeto de los derechos humanos”, concluye la Audiencia Nacional.
El padre Ramón, sacerdote misionero de 58 años y natural de Zaragoza, ha fracasado en su intento de evitar in extremis su extradición a México. Se le reclama por abuso sexual infantil y corrupción de menores tras las denuncias de al menos tres niñas de entre 10 y 13 años. El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha desestimado el recurso de súplica que presentó contra la decisión de este mismo órgano judicial, que aceptó su entrega al país norteamericano.