El largo viaje de vuelta de la yihad: España repatría de Siria a Abderrahman y su madre
Su familia en Ceuta lleva años tratando de sacarlos de los campos para parientes de yihadistas controlados por milicias kurdas. Ella se casó con un terrorista que murió en un bombardeo
Abderrahman, el hijo de Lubna, en una foto tomada hace tres años.
España, con la ayuda de Estados Unidos, ha repatriado de Siria a una mujer de Ceuta y a su hijo que llevaban años en el limbo de los campos para familias de yihadistas gestionados por milicias kurdas en Siria. Ella se llama Lubna Mohamed Miludi y se marchó al autoproclamado califato del Estado Islámico siguiendo a su marido, que acabó muerto en un bombardeo. En ese escenario nació Abderrahman, que ahora tiene 8 años. Era el último menor de madre española nacido en esas circunstancias y por primera vez se ha reunido con sus abuelos maternos, Halil y Hasma.
Esta operación retorno ha costado años de viajes, conversaciones, tensiones, discusiones y dudas. El regreso de los familiares de los yihadistas siempre es complicado porque la zona es un enjambre de milicias y grupos armados, aun tras la guerra civil que derrocó al régimen de los Asad. Los canales diplomáticos que rigen en condiciones normales, en este caso no operan. Es necesario usar caminos alternativos, contactos directos y subterfugios. Entre las fuerzas de seguridad siempre se baraja el riesgo de que los familiares también retornen radicalizados tras años expuestos a la ideología yihadista.
Todos estos elementos influían en el caso de Abderrahman y su madre. Fuentes del entorno de la familia y del Ministerio de Exteriores confirman a El Confidencial la repatriación de la madre y el hijo. También la propia administración estadounidense, que este jueves emitió un comunicado informando de ello, aunque sin especificar de quién se trataba: “Con la ayuda del Gobierno de Estados Unidos, España repatrió a una mujer y un niño del campo de desplazados de Roj, en el noreste de Siria, el martes 25 de noviembre”.
Según la información de Estados Unidos, aproximadamente 11.600 personas de más de 70 países fuera de Siria permanecen en los campamentos de al-Hol y Roj, la mayoría de las cuales son niños menores de 12 años. Del total, aproximadamente 3.700 son nacionales de más de 30 países europeos diferentes.
"La única solución duradera"
Para la administración Trump, “la única solución duradera a los desafíos humanitarios y de seguridad en el noreste de Siria es que los países de origen repatrien, rehabiliten, reintegren y, cuando corresponda, garanticen que sus ciudadanos rindan cuentas por sus actos pasados”. “De esta manera, se puede reducir el riesgo de un resurgimiento del ISIS en la región y se puede garantizar un futuro estable para Siria”, añaden desde el departamento de Estado de EE.UU, que agradece a España su aportación.
La historia de Lubna es la de muchas otras mujeres que decidieron dejar atrás su vida para marcharse al califato instaurado a mediados de la década pasada por el Estado Islámico, considerado el mayor grupo terrorista de la historia. Entre Siria e Irak, fundaron un Estado bajo las leyes de la sharía. Para las fuerzas de seguridad es complejo determinar cuántas se fueron convencidas de los postulados yihadistas y cuántas se marcharon con sus hijos simplemente siguiendo a sus maridos, sin compartir con ellos los ideales radicales.
Miles de ellas, procedentes de casi todos los países de Europa, acabaron como refugiadas tras la muerte de sus maridos. Al Roj es uno de los campos, el otro más conocido es Al Hol. Por esos campos pasaron también Luna Fernández y Yolanda González, otras dos españolas que hicieron el mismo camino. En su caso, volvieron con más de una decena de menores a su cargo, varios de ellos, de otras madres fallecidas.
Llegaron a Madrid en enero de 2023, ingresaron en prisión preventiva, donde pasaron un año y tres meses. Luego quedaron en libertad provisional hasta que se celebró el juicio y aceptaron una pena de tres años. Su idea era que los jueces no les hicieran regresar a prisión a cumplir el año y tres meses que les quedaba, pero se equivocaron. Ambas tuvieron que ingresar y volver a recurrir para obtener beneficios que les permitan salir de prisión. Mientras tanto, los menores quedaron bajo la custodia de los Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid o de los abuelos de ambas.
La recién llegada Lubna no es conversa como las dos anteriores, sino musulmana como su familia en Ceuta. Ahora tiene 32 años y llegó a Siria siendo veinteañera. Su profesión es educadora infantil. Marcos García Montes es su abogado y explica a este periódico que, al llegar a España, fue detenida por la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y puesta a disposición de la Audiencia Nacional.
El Juzgado Central de Instrucción número 1 decretó para ella la puesta en libertad provisional mientras se desarrolla contra ella una investigación por yihadismo que terminará previsiblemente en un juicio. Abderrahman fue ingresado en un centro de la Comunidad de Madrid, pero ya se lo han entregado a los abuelos. Como en el caso de Luna Fernández y Yolanda González, en la intrahistoria de esta última repatriación aparece la figura del periodista y expolítico Javier Nart, quien puso sus contactos en el escenario kurdo a disposición de las autoridades.
"4.000 niños en los campos"
“Quiero agradecer amablemente a la administración, otra cosa es que no entienda por qué se ha tardado tanto. Hace un año que localicé a Lubna en la tienda 43 de Al Roj. Estaba localizada”, dice Nart en declaraciones a El Confidencial. Tiene una sensación de alivio por los casos particulares en los que ha colaborado, pero le preocupa el caldo de cultivo que lleva años desarrollándose en esos campos.
“Hay 4.000 niños nacidos en los campos en un contexto de yihadismo radical. En Al Hol, además, los kurdos no entran, solo vigilan el perímetro y juntaron a hombres y mujeres”, narra. Según su conocimiento, esa situación da lugar a todo tipo de abusos, madres con multitud de hijos, "matrimonios de menores de 11 y 12 años con consumación”. “En el caso de los europeos, además, con la sensación de que sus países les han abandonado”, añade el periodista para quien todo esto constituye un escenario de riesgo de cara al futuro.
España, con la ayuda de Estados Unidos, ha repatriado de Siria a una mujer de Ceuta y a su hijo que llevaban años en el limbo de los campos para familias de yihadistas gestionados por milicias kurdas en Siria. Ella se llama Lubna Mohamed Miludi y se marchó al autoproclamado califato del Estado Islámico siguiendo a su marido, que acabó muerto en un bombardeo. En ese escenario nació Abderrahman, que ahora tiene 8 años. Era el último menor de madre española nacido en esas circunstancias y por primera vez se ha reunido con sus abuelos maternos, Halil y Hasma.