Los agricultores españoles se pasan al cultivo tropical: "Ya no siembro naranjas, siembro guayabas"
El sur peninsular acoge plantaciones de frutas tropicales que apenas se conocen en España. Los agricultores se ven tentados por la demanda que supone la llegada de latinoamericanos y la rentabilidad que ofrecen estos cultivos sobre otros tradicionales
Chirimoyas, guanábanas, pitayas y carambolas cosechadas en Vélez-Málaga. (Cedida)
"El sabor natural de la guayaba está en nuestras mermeladas elaboradas de manera artesanal, bajas en azúcar, sin conservantes y con solo fruta". Ese mensaje sobre un producto oriundo de Latinoamérica no viene de una empresa de allí, sino que encabeza la web de un matrimonio de agricultores en Salobreña, Granada. Empezaron con 92 guayabos hace casi una década y hoy tienen más de 5.000 en varias parcelas familiares que han ido transformando para poder expandirse. Venden en toda España y exportan a otros países europeos, pero no están del todo contentos. Otros agricultores españoles los han "traicionado" al sumarse al boom de la guayaba.
Si bien el mango o el aguacate llevan décadas ganando protagonismo en las plantaciones del sur de España, llegando incluso a zonas insospechadas como Galicia, ahora comienzan a ganar fuerza otros cultivos tropicales aún más raros y desconocidos. Maracuyá, chirimoya y pitaya son algunas de las frutas tropicales que están alunizando en los campos del sur peninsular y contribuyen a mantener el liderazgo de España en la producción de esos alimentos en Europa.
"Todo comenzó cuando un jubilado le regaló un guayabo a mi padre y me gustó mucho el verdor y la estética de ese árbol", explica Martín Valenzuela desde su finca principal en Andalucía. "No necesita cuidados exhaustivos y se ha adaptado muy bien a las tierras de mi familia, que no eran buenas para otros cultivos subtropicales más comunes como el aguacate. Como esta zona había cogido tradicionalmente la caña de azúcar y su cultivo prácticamente ha desaparecido, introduje la guayaba aquí y se ha adaptado muy bien a la salinidad que nos da la proximidad al mar".
Como muestra el siguiente gráfico confeccionado con datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en los últimos años han crecido considerablemente las plantaciones de frutas tropicales en España.
"Era insostenible seguir con la naranja"
Amén de las favorables condiciones climatológicas y de suelo, la guayaba también se ha abierto paso por la buena aceptación que ha tenido en el mercado español, aclara Valenzuela. Los consumidores han quedado rendidos ante las propiedades de una fruta que tiene seis veces más vitamina C que la naranja, y es una gran reguladora de la glucosa en sangre. Todavía no está presente en las grandes superficies de supermercados, y Valenzuela evita comercializar guayaba a través de intermediarios, pero cada día recibe más pedidos de latinoamericanos o personas diabéticas.
"Al principio solo la compraban inmigrantes de países como Colombia, Ecuador o Perú, pero poco a poco los españoles se han ido interesando en ella también", explica el agricultor de 56 años. "Es como ir a un bar y ver a alguien consumiendo algo, al final el resto se anima y lo pide. Así se ha ido contagiando el gusto por la guayaba y ya recibo pedidos de fuera de España. Por eso creo que este tirón que estamos viviendo ahora con la guayaba no solo ocurre aquí, también nos compran desde otros países de Europa. Hoy mismo me estaban pidiendo un palet de fruta fresca, que son 800 kilogramos de guayaba, y llegaré justo porque ahora en invierno la producción se ralentiza un poco".
Valenzuela produce entre 140 y 160 toneladas de guayaba al año, pero también cultiva mango y chirimoya por la buena acogida que tiene esos productos. Su demanda está aumentando por la llegada de población latinoamericana, y así los descubren también los mismos españoles, explica Tomás García Azcárate investigador en el CSIC y economista experto en mercados agrarios. "El clima de Málaga, por ejemplo, ha permitido el cultivo de caña de azúcar desde hace mucho tiempo, llegamos a tener plátano en esa zona. Aparte de la intención de los agricultores de diversificar los cultivos para diversificar los riesgos, está el incentivo económico. Yo soy de Vélez-Málaga y allí hay un grupo de agricultores emprendedores que están a la que salta. Allí está la cooperativa Trops, el primer productor y operador europeo de aguacate".
García aclara que un agricultor no puede vivir de una plantación pequeña o mediana de naranjas, pero "muchos han encontrado oportunidades" al transformar sus parcelas con estos cultivos tropicales. Eso fue lo que hizo Juan de Dios en Cádiz con las tierras que su familia había sembrado de naranjas durante décadas. Con la venida a menos de la industria azucarera española, otros colegas suyos dedicados históricamente a la remolacha han seguido sus pasos para apostar por el aguacate.
"Como nuestro clima es un poco más frío que el de Málaga o Granada, nosotros solo podemos ser fuertes en el aguacate", explica el agricultor de 36 años. "Algunos piden créditos y otros, como mi familia y yo, tienen fondos propios para cambiar las plantaciones de cítricos. Poco a poco he sembrado ya 25 hectáreas de aguacate. Además de mis frutos tenemos contacto con toda la producción de aquí gracias al almacén de embalaje que administramos. Por ahí pasa la cosecha de muchos compañeros que antes sembraban naranjas. Era insostenible seguir con la naranja, peor no nos podía ir y por eso enfrentamos los riesgos de comenzar con el aguacate".
Consultado sobre cómo se ve en el futuro, Valenzuela aclara que lo que suceda a partir de ahora con la guayaba es algo que se le escapa de las manos: "Al ver nuestro éxito, muchos agricultores vinieron a comprar las plantas de nuestro vivero y hacían como un pacto de honor y se comprometían a vendernos a nosotros las guayabas. Luego han terminado traicionándonos de cierta forma y venden el fruto por su cuenta, pero al final se está diseminando por el campo español el conocimiento y la cultura de la guayaba y eso nos favorece a todos. Quienes me han puesto los cuernos, por así decirlo, recurrieron a comercializadoras que ayudan a difundir más el producto".
Aunque será "muy difícil" sustituir las importaciones de los cultivos tropicales, García cree que seguirá creciendo el número de campesinos que apuestan por ellos. La ventaja del fruto español radica en que puede madurar en el árbol, algo imposible para el importado desde LATAM, y eso se traduce en una mayor calidad. "No es que el plátano canario sea mejor que el de Ecuador, por ejemplo, solo queel nuestro puede madurar más naturalmente porque no tiene que viajar miles de kilómetros. Los productos tropicales españoles se beneficiarán de su cercanía al consumidor final, pero el aumento de la demanda también será bueno para LATAM, pues solo desde allí se puede traer estos frutos todo el año. Aquí se cosechan por temporadas".
Las redes sociales ayudan, pero queda mucho por hacer
El desconocimiento que todavía persiste en el consumidor español sobre frutas como la guayaba, la chirimoya o el maracuyá, ha sido revertido poco a poco por empresas como Europa Agricult Product. Esta plataforma online se plantea como una alternativa rentable para aquellos agricultores que sufren los bajos precios ofrecidos por las grandes comercializadoras. Para socializar sus productos utilizan las redes sociales y graban a los mismos campesinos exponiendolos al pie del árbol. Solo en Instagram, esta compañía tiene 600.000 seguidores y un video que promociona "la chirimoya que produce Sergio en Granada" acumula casi 5.400 "me gusta", por ejemplo.
La estrategia se repite mostrando un invernadero repleto de plantas de maracuyá o a un campesino que recolecta guayabas en Valencia. Este último lamenta que apenas llega su fruta a un supermercado y cuando lo hace se vende a precios inasumibles para la mayoría. Y es que la ignorancia sobre estas frutas se está revalorizando como su mayor atractivo. Solo eso podría explicar los miles de likes, comentarios y visualizaciones que recogen los videos del Frutero Tiktokero, un joven que hace caja exponiendo en redes el género que llega a su frutería en Madrid.
García reconoce que ahora la guayaba se está abriendo camino en España, peroaclara que ya eso ocurrido con otros cultivos. Hace 25 años no había ni aguacates ni mangos, y hace 40 no había kiwis, recuerda. También hay que tener en cuenta los riesgos que pueden tener estas "fiebres" por determinados cultivos, alerta el experto y recuerda el caso del kaki, que debido a la caída de su precio en el mercado podría incluso disminuir el número de plantaciones en detrimento de otros "nuevos cultivos tropicales".
"Cada día quedamos menos agricultores y tenemos que buscar alternativas para sobrevivir"
José Antonio Marín, un agricultor de Vélez-Málaga, se ha especializado en otro producto latino, la pitaya. Afirma que puede vivir solo de lo que ingresa con ese cultivo, pero le gusta innovar y tiene árboles que ya producen frutas exóticas americanas (papaya y guanábana), y asiáticas (carambola y longan). Estos cultivos le generan menos gastos en riego porque demandan menos agua y le resultan más fáciles de vender, pues en su entorno todos se dedican al mango o al aguacate.
"Estuve bastante tiempo con solo 4.000 plantas, pero ya casi tengo 7.000 porque me está yendo bien y pude alquilar otro invernadero aquí en Almayate", explica el agricultor de 38 años. "Cada vez me compra más gente y me dicen que les gusta mi pitaya, aunque la mayor parte de mi cosecha termina en las comercializadoras porque la pitaya sí ha llegado a los supermercados"
Pitayas cosechadas en Vélez-Málaga. (Cedida)
Ese es el sueño de los productores de guayaba y del resto de frutas tropicales que aún no se venden de forma extensiva en los escaparates de grandes distribuidores como Mercadona o Carrefour. Nando Durán, un agricultor de Albalat de la Ribera, Valencia, señala que no hay más colegas suyos apostando por estos cultivos porque no todos tienen la garantía de que sus cosechas sean acogidas plenamente en el mercado.
"Tengo un vecino que se dedicaba completamente a las naranjas, pero ahora tiene varias parcelas sembradas de guayaba", explica el campesino. "El problema es que le da salida a la mercancía a través de fruterías y por eso se queja del poco movimiento que aún tiene su fruta. Cada día quedamos menos agricultores que, o están muy cómodos con lo que sembramos, o tenemos que buscar alternativas para sobrevivir".
Durán se apura en colgar la llamada con este diario porque le han avisado de que viene un vendaval y necesita recoger un arroz que dejó al sol. Ya está cansado del trabajo que le da el arroz y la naranja, los cultivos con los que lleva toda la vida, pero se muestra ilusionado al hablar de sus plantaciones de kaki. Le gusta imaginar su futuro centrado en ese y otros cultivos tropicales.
"El sabor natural de la guayaba está en nuestras mermeladas elaboradas de manera artesanal, bajas en azúcar, sin conservantes y con solo fruta". Ese mensaje sobre un producto oriundo de Latinoamérica no viene de una empresa de allí, sino que encabeza la web de un matrimonio de agricultores en Salobreña, Granada. Empezaron con 92 guayabos hace casi una década y hoy tienen más de 5.000 en varias parcelas familiares que han ido transformando para poder expandirse. Venden en toda España y exportan a otros países europeos, pero no están del todo contentos. Otros agricultores españoles los han "traicionado" al sumarse al boom de la guayaba.