Feijóo da todo el poder a Pérez Llorca para la "regeneración moral" del PP: ni Mazón ni Gürtel
Pérez Llorca inicia su mandato con ventaja para ser el candidato final a las elecciones autonómicas: poder institucional y orgánico en un partido muy fragmentado. Feijóo no se casa con nadie
El nuevo 'president' de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, toma posesión de su cargo. (Europa Press/Eduardo Manzana)
La toma de posesión de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Generalitat valenciana supone el cierre formal de la era Mazón, pero sólo en el plano institucional. Desde hoy comienza la batalla para la elección del candidato en las próximas elecciones autonómicas, previstas para mayo de 2027, una decisión que compete a Alberto Núñez Feijóo y que el presidente del PP no ha querido resolver en este momento al dejar abierta la sucesión de Mazón como presidente del partido a nivel Comunidad Valenciana.
Las fuentes consultadas, tanto en Madrid como en Valencia, coinciden en señalar que Juanfran Pérez Llorca no es el candidato de Feijóo, a pesar de que sí cuenta con su confianza para relanzar la Generalitat tras el desgaste sufrido como consecuencia de la gestión de la dana. En la reunión que mantuvieron en Génova, hace dos semanas, el presidente nacional, que no lo conocía, se llevó una buena impresión. Así, en lo relativo al partido y por la vía de los hechos consumados, Pérez Llorca asume el control dado que, en ausencia de presidente, le corresponde como secretario general. La pregunta es hasta cuándo se mantendrá este statu quo, y cuándo se convocará el congreso regional. Todo apunta a cerca de las elecciones.
Sobre el asunto orgánico, la dirección nacional subraya que “no se ha tomado ninguna decisión ni existe una preferencia”, aunque el hecho de no tomar una decisión es en sí mismo una forma de decidir. Todo se resumía en tres opciones: celebrar un congreso ordinario más adelante, próximo a las elecciones autonómicas; crear una gestora para preparar el partido y que el mandato institucional no se vincule al mandato orgánico, o que la junta directiva nombrara una suerte de relevo interino mediante la designación para la presidencia del partido. En la práctica, Pérez Llorca compatibilizará ambas responsabilidades, lo que le pone en una situación de ventaja competitiva frente a sus adversarios. O adversarias.
Sobre este equilibrio entre lo institucional y lo partidista, Pérez Llorca tiene un mandato que, según las fuentes consultadas, se pueden concretar en cinco puntos. El primero es que depure al máximo toda presencia de Mazón en el nuevo Consell, lo que significa que cambie a consellers o los degrade arrebatándoles poder o competencias. El segundo es que recupere “el prestigio moral” del partido, lo que visto desde Madrid significa evitar todo lo que suene al expresident, a lo que hay que añadir otra precaución que se autoimpone desde la misma Comunitat: nada que recuerde a Gürtel, lo que tendrá una lectura en términos de las ambiciones del expresident Francisco Camps.
El objetivo es, y este es el tercer punto, que dé prioridad a la gestión y a la recuperación de la Comunidad Valenciana. En Génova entienden que ese es el camino para recuperar el voto perdido por la dana, dado que en Génova entienden que la labor de Mazón hasta ese 29 de octubre estaba dando buenos resultados. Es decir, el planteamiento es pasar página de la dana y continuidad con lo anterior. Al final, en Génova preocupa no sólo el mantenimiento del Gobierno autonómico, sino el peso que la población de Castellón, Valencia y Alicante representa en términos de voto para unas elecciones generales.
Tras pedir perdón a las víctimas, el equipo de Pérez Llorca está estudiando que una de sus primeras medidas sea visitar Paiporta
Evidentemente, a este planteamiento no ayuda que mantenga el acta de diputado autonómico, que se le haya dado la portavocía de una comisión parlamentaria (600 euros al mes) o que haya tardado solo un día en activar la Oficina de expresidentes para asegurarse dos puestos de asesor, un chófer y escolta, pese a que le corresponda como expresidente.
La mejor prueba del giro que supone Pérez Llorca se ha podido observar este martes cuando, en su toma de posesión, pidió perdón a las víctimas de la dana. Es más, según ha podido saber este periódico, su equipo está estudiando que una de sus primeras medidas sea visitar Paiporta.
En todo este planteamiento hay que contar necesariamente con Vox. Dada la naturaleza del partido de Santiago Abascal, que todo lo decide en Madrid, el propio Feijóo inició el proceso manteniendo una conversación con su homólogo. Así, el pacto con Vox está basado en los cincuenta puntos del acuerdo de 2023, al que hay que añadir dos líneas rojas: pelear por una mejora de la financiación autonómica y no tocar la Academia Valenciana de la Lengua.
En este sentido, es relevante que Pérez Llorca es valencianoparlante y esto es para él un asunto principal. Finalmente, y esto tiene un alcance que trasciende a la Comunidad Valenciana, la ambición en Génova es que el pacto concretado entre Génova y Bambú sea extrapolable al resto de las autonomías en los próximos procesos electorales, empezando por el de Extremadura, fijado para el 21 de diciembre.
La batalla en el partido
Sacar conclusiones a estas alturas sobre quién será el candidato a las elecciones es arriesgado, dado que en la coctelera hay que meter la lucha entre los poderes provinciales, muy fragmentados; muchos nombres que suenan como aspirantes o que pueden ser influyentes, y el hecho incuestionable de que la decisión la tomará Núñez Feijóo.
En este sentido, en el PP recuerdan que el principal criterio que suele utilizar el presidente del partido a la hora de elegir candidatos es “que gane elecciones”, por lo que se tendrá mucho en cuenta qué dicen las encuestas sobre la gestión que lleve a cabo Pérez Llorca, que precisamente por eso parte con ventaja: poder institucional, el mando provisional del partido a nivel autonómico y el control de la provincia de Alicante. Además, también tiene influencia municipal porque es alcalde de Finestrat.
Ante los rumores que sitúan a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, como la candidata de Feijóo, en Génova no se posicionan. Además, los críticos le reprochan que sólo controla el partido en la ciudad de Valencia. Otros nombres a tener en cuenta en todo este proceso son Macarena Montesinos, Susana Camarero, ambas respetadas en Génova,o Vicente Mompó o, incluso, Francisco Camps.
La toma de posesión de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Generalitat valenciana supone el cierre formal de la era Mazón, pero sólo en el plano institucional. Desde hoy comienza la batalla para la elección del candidato en las próximas elecciones autonómicas, previstas para mayo de 2027, una decisión que compete a Alberto Núñez Feijóo y que el presidente del PP no ha querido resolver en este momento al dejar abierta la sucesión de Mazón como presidente del partido a nivel Comunidad Valenciana.