La UME persigue jabalíes en Cataluña tras desmantelar Marlaska el Seprona como exigía ERC
En una reunión en diciembre del pasado año con los separatistas se incorporó la expulsión silenciosa y “paulatina” de la Guardia civil de la naturaleza de Cataluña, pese a la oposición de alcaldes independentistas
La UME se despliega para controlar la peste porcina tras dejar 'morir' al Seprona en Cataluña. (EFE/E. Fontcuberta)
Hace un año, los socialistas pactaban con los independentistas desmantelar el servicio del Seprona, una de las unidades más prestigiosas a nivel internacional de la Guardia Civil, y ahora tienen que pedir ayuda a más de un centenar de militares de la UME para atajar la crisis causada por la peste porcina africana entre los jabalíes que campan por Cataluña. A cambio de esa expulsión, ERC daría apoyo a la labor del gobierno que preside Salvador Illa en Barcelona y al ejecutivo que preside Pedro Sánchez en Madrid.
El pacto del Seprona se produjo el 5 de diciembre de 2024, en una cumbre en Barcelona que presidía Illa y en la que estuvieron presentes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la consejera de Interior, Núria Parlón; el secretario general de Interior, Tomás Carrión; el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez; el director general de la Policía de la Generalitat, Josep Lluís Trapero; el jefe superior de Policía de Cataluña, Manuel Rodríguez, el general jefe de la Guardia Civil, Pedro Antonio Pizarro; y el comisario jefe de los Mossos, Miquel Esquius.
Los socialistas se comprometieron, en esa cumbre, a no cubrir las bajas en el Seprona para contentar a los socios independentistas. Se trataba de un abandono gradual de las competencias en medio ambiente para que queden en manos de los Mossos d’Esquadra. A cambio de ceder competencias en esa materia, se cambiaban cromos: Policía y Guardia Civil podrían integrarse en el servicio de emergencias 112.
En la reunión, se aprobó que el Seprona iba a dejar de funcionar en Cataluña y que posiblemente, pasaría a ser como el Servicio vasco Ucoma, de manera que la Guardia Civil solamente podrá trabajar en casos del medio ambiente cuando éstos afecten a más de una comunidad autónoma. Los delitos de este ámbito pasarían a ser gestionados e investigados por los Mossos d’Esquadra y por agentes rurales. Pero hay un problema serio: los agentes rurales no son policía judicial por lo que no pueden investigar estos delitos. Y su investidura como policía judicial no ha tenido lugar hasta el momento.
Apenas cuatro meses más tarde de la cumbre de Barcelona, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, convocó a mandos de la Benemérita para comunicarles que el Seprona tenía los días contados en Cataluña. Se trataba de una ‘estructura de Estado’ más que los independentistas marcaban a fuego en la culata de su revolver y eso que 16 alcaldes de Cataluña, independentistas, pidieron no dejar 'morir' el Seprona en una moción que pedía "reforzar de manera prioritaria los efectivos de Seprona”. Alertaba de que reducirlos suponía “una reducción notable de respuesta ente emergencias ambientales y una mengua significativa en las tareas de vigilancia y protección del medio natural”.
Los 16 alcaldes independentistas de la comarca también enviaron una carta a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y al ministro del Interior para exigir que no desmantelasen el Seprona. Posteriormente, se reunieron con el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, para reiterarle la misma petición. Un gran silencio fue la respuesta recibida.
Oxígeno de la UME
En medio de esa estrategia de dejar morir al Seprona de la Guardia Civil, llega la crisis de los jabalíes al corazón de Cataluña: una docena de animales aparecieron muertos por peste porcina africana en la sierra de Collserola, la que circunda la ciudad de Barcelona y en la que se encuentra el emblemático Tibidabo. El problema es que si la epidemia se extiende a granjas, significaría el hundimiento de la ganadería catalana. De momento, hay un centenar de países que han bloqueado las importaciones de carne catalana, pese a que no se han encontrado positivos en las explotaciones ganaderas.
Con el Seprona medio desangelado, sin personal suficiente, con la incertidumbre de un futuro incierto y la determinación política de hacerlo desaparecer silenciosamente, la peor crisis de animales salvajes que ha padecido la comunidad ha provocado que el Govern tenga que llamar a la UME para que aporte a 117 profesionales con la intención de atajar la epidemia.
"No quedan ni treinta agentes"
Una de las asociaciones que más ha trabajado para que el Seprona no se desmantele es Jucil. “No sabemos con exactitud cuántos agentes aún forman parte de Seprona en Cataluña". En todo caso, según algunas de las fuentes consultadas, no llegan a la treintena los efectivos del Seprona en Cataluña, hoy por hoy.
El 22 de mayo pasado, Jucil se reunió también con representantes del consejo comarcal de la Cerdanya, encabezados por el presidente de la institución, Isidre Chia, también alcalde de Bolvir. “Nos dijeron que apoyarían no sólo la continuidad del Seprona en la preservación del medio ambiente, sino el control de armas y de contrabando en las fronteras por parte de la Guardia Civil”, subrayan a El Confidencial fuentes de Jucil.
En septiembre pasado, el general de zona informó en una reunión con representantes de los agentes de la Guardia Civil de que la situación seguía siendo la misma que hace un año: se trabajaba con normalidad, pero con déficit de personal. “Ha habido convocatoria de plazas para Cataluña, pero que sepamos no se ha cubierto aún ninguna”, explican fuentes de Jucil a El Confidencial.
Hace un año, los socialistas pactaban con los independentistas desmantelar el servicio del Seprona, una de las unidades más prestigiosas a nivel internacional de la Guardia Civil, y ahora tienen que pedir ayuda a más de un centenar de militares de la UME para atajar la crisis causada por la peste porcina africana entre los jabalíes que campan por Cataluña. A cambio de esa expulsión, ERC daría apoyo a la labor del gobierno que preside Salvador Illa en Barcelona y al ejecutivo que preside Pedro Sánchez en Madrid.