Anticorrupción avisa a Ábalos y Koldo García: confesar en prensa "no es cooperación"
Las afirmaciones que se efectúen fuera del marco del Supremo o de la Fiscalía Anticorrupción no tiene valor alguno para la causa y no abren la vía del pacto ni les favorecen de cara al juicio
El exministro José Luis Abalos a su llegada al Tribunal Supremo. (Europa Press/Eduardo Parra)
Fue intuir que podían acabar en prisión y abrirse la espita de las confesiones. José Luis Ábalos y su escudero Koldo García han decidido encender el ventilador. Eso sí, en la prensa. La tendencia empezó la pasada semana, horas antes de su comparecencia en el Tribunal Supremo, y se ha prolongado a través de entrevistas o declaraciones efectuadas a las puertas de su entrada incondicional en la cárcel. Lo nunca visto antes en los meses en los que, ya investigados, permanecían en libertad. Estas confesiones en los medios no tendrán, sin embargo, valor alguno para mejorar su actual situación. Lo que pasa fuera del tribunal, se queda fuera del tribunal, lo resumen distintas fuentes jurídicas consultadas.
Las afirmaciones que se efectúen fuera del marco del Supremo o de la Fiscalía Anticorrupción no tienen valor alguno para la causa. "No es cooperación", señalan fuentes de este último departamento a El Confidencial. Lo es menos aún a la vista de las facilidades que se ofrecen a los imputados para declarar siempre que lo deseen sobre los asuntos bajo investigación y de las oportunidades que han dejado pasar sin ofrecer colaboración alguna o, incluso, entorpeciendo mediante recursos el avance de los procedimientos.
Respecto a la posibilidad de prestar las declaraciones que consideren oportunas sin limitación de número de veces, la Ley de Enjuiciamiento Criminal lo refleja de este modo en su artículo 400, donde dice que el procesado podrá declarar "cuantas veces quisiere" y el juez "le recibirá inmediatamente la declaración si tuviese relación con la causa". Es lo que se conoce como declaraciones voluntarias. Ni Ábalos ni Koldo García han hecho uso de ellas en ninguna de las diferentes piezas que le acorralan.
En cuanto a las opciones desechadas, también existen antecedentes en su caso. La opción de intentar un pacto estuvo sobre la mesa de Ábalos hace unos meses hasta un punto tan desarrollado que su entonces abogado, José Aníbal Álvarez, llegó a comentarlo de manera informal con el jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón. Aquel ofrecimiento nunca llegó a concretarse y en aquel momento se achacó a la influencia que aún mantiene sobre el exministro, su ayudante Koldo García, dispuesto, como ha demostrado ya en numerosas ocasiones, a guardar silencio para no perjudicarse aún más.
A pesar de todo, ambos procesados acudieron al Supremo con la esperanza de que las acusaciones lanzadas en prensa, sobre todo contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sirvieran para que la solicitud de prisión que intuían iba a producirse quedara desactivada. Imaginaron que ese enseñar la patita y amagar con tirar de la manta les proporcionaría una suerte de escudo que les evitara la medida más rigurosa.
Como quedó ya demostrado, se equivocaban. Las afirmaciones en los medios de comunicación no atenuaron la solicitud de Anticorrupción, que descartó incluso proponer una fianza que les valiera para eludir la cárcel. Tampoco les servirán de cara al próximo juicio que les espera por la trama de las mascarillas, la primera detectada en el caso Koldo. Nada les librará ya del encarcelamiento, aunque aún les queda la posibilidad de tratar de alcanzar una conformidad que reduzca la actual pena reclamada por la Fiscalía, de 24 años para Ábalos y 19 años y medio para García. A cambio, eso sí, de un reconocimiento de los hechos que ahora mismo se ve muy lejano.
La pieza de la obra pública
El exministro y su mano derecha solo tienen ahora un camino de posibilidad de pacto aún abierto y que no han intentado recorrer. Tampoco han aludido a él en sus entrevistas. La pieza en la que también figura como investigado Santos Cerdán y que se centra en la atribución de distintas adjudicaciones de grandes obras, principalmente a Acciona. En la única ocasión en la que el juez ha intentado interrogarles sobre el asunto, ambos decidieron guardar silencio.
Una cooperación en esta rama de la causa les abriría una vía para rebajar la suma de penas. Esta pieza se juzgará en una vista oral independiente y añadirá solicitudes de condena a la primera de las mascarillas. El estado de ese procedimiento, aun en desarrollo y con varios frentes abiertos, permite aún la flexibilidad que no permite el primero. Siempre que cuente, eso sí, no solo con la intención, sino también con el respaldo de pruebas que puedan aportarse.
Mientras nada de esto suceda, la postura de Anticorrupción se mantendrá invariable. Durante su informe de la pasada semana en la vista que decidió el encarcelamiento de ambos, el jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, advirtió que fue la pertenencia al Gobierno de Ábalos, lo que le permitió cometer los delitos que se le atribuyen. Recordó que "ningún poder del Estado tiene derecho a sustraerse de la acción penal". La justicia se representa "con una venda en los ojos" para simbolizar que nadie está por encima de la ley, concluyó.
Fue intuir que podían acabar en prisión y abrirse la espita de las confesiones. José Luis Ábalos y su escudero Koldo García han decidido encender el ventilador. Eso sí, en la prensa. La tendencia empezó la pasada semana, horas antes de su comparecencia en el Tribunal Supremo, y se ha prolongado a través de entrevistas o declaraciones efectuadas a las puertas de su entrada incondicional en la cárcel. Lo nunca visto antes en los meses en los que, ya investigados, permanecían en libertad. Estas confesiones en los medios no tendrán, sin embargo, valor alguno para mejorar su actual situación. Lo que pasa fuera del tribunal, se queda fuera del tribunal, lo resumen distintas fuentes jurídicas consultadas.