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Juicio en primavera y nulas perspectivas de salir de la cárcel: el panorama penal de Ábalos
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De la prisión provisional a la condena firme

Juicio en primavera y nulas perspectivas de salir de la cárcel: el panorama penal de Ábalos

Podrá intentar aligerar la pena que le amenaza en la próxima vista oral a través de la colaboración, pero ya ha perdido el tren de alcanzar un pacto que le garantice la libertad

Foto:  El exministro José Luis Ábalos, a su llegada este jueves al Tribunal Supremo. (EFE/Javier Lizón)
El exministro José Luis Ábalos, a su llegada este jueves al Tribunal Supremo. (EFE/Javier Lizón)
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Hasta exactamente las seis de la tarde de este jueves 27 de noviembre, José Luis Ábalos parecía el hombre que esquivaba todas las balas. A esa hora precisa, sin embargo, la verja de Soto del Real abría sus puertas para dar paso al furgón blindado que le condujo desde el Tribunal Supremo a la prisión. No saldrá de allí en mucho tiempo. Distintas fuentes jurídicas consultadas apuntan a que el juicio en el que se jugará una condena firme se celebrará la próxima primavera y que, a estas alturas de la película, tratar de cerrar un pacto parece ya un ejercicio inútil. Como mucho podrá intentar aligerar la pena que le amenaza a través de la colaboración, pero sus opciones de recuperar la libertad son, ahora mismo, casi nulas.

A la tercera fue la vencida para él también. Hasta ahora había conseguido sortear los dos anteriores tragos amargos ante el juez Leopoldo Puente. En la última ocasión que visitó el Supremo, fue Cerdán el que viajó a la cárcel y él el que salió sonriente por la puerta del TS. No fue más que un espejismo. Ábalos entra y entra para quedarse con una perspectiva que le conduce de la celda al banquillo, del banquillo a una probable condena y de esta primera condena a aguardar una segunda que le sume años.

Tanto la Fiscalía Anticorrupción como el Supremo se han encargado de dejárselo claro. El ingreso, por ahora provisional, se produce porque ambos creen que se da la posibilidad de que huya, dado que puede contar con dinero no localizado y tiene contactos internacionales para garantizarse un respaldo. Para el inicio del juicio queda un máximo de seis meses y ese riesgo de fuga no solo no se atenuará en ese plazo, sino que irá incrementándose a medida que el inicio de la vista se acerque.

Nada que ver con su compañero de organización criminal -el juez 'dixit'- Cerdán, investigado en una pieza separada del caso en un estado mucho menos avanzado. En la trama de la compra de mascarillas, la primera conocida cuando estalló el caso, no está el último secretario de Organización y es esa rama la que ha provocado el final de su buena estrella. Por los tratos que realizó con la intermediación del empresario Víctor de Aldama puede caerle un máximo de 30 años, la pena más alta que pide la acusación popular. La Fiscalía pide 24.

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Pero es la cuenta de la mínima la que más duele. Anticorrupción se tomó la molestia de calcular el triple de la mayor que apunta a su tiempo máximo de cumplimiento si resulta condenado. El delito con pena más alta de la ristra de ilícitos que suma es el de integración en organización criminal, por el que el Ministerio Público pide siete años. Por tres, salen 21. Alejandro Luzón, el fiscal jefe, avisó de que incluso si el futuro tribunal se queda en el rango mínimo, la cosa quedaría en 12 años y medio.

A esta perspectiva se agrega la segunda pieza. Además de la trama de las mascarillas, Ábalos afronta junto a Cerdán y Koldo García una imputación en este segundo procedimiento que multiplicaría el cálculo de la pena final si llega, como todo apunta, también a juicio. El Supremo es mucho más rápido que otras instancias tanto para instruir como para juzgar. Ese segundo juicio podría celebrarse en 2027.

El primer diputado

Ábalos se convierte así en el acreedor del dudoso honor de ser el primer diputado de toda la democracia en ingresar en la cárcel. Hasta el último momento, esgrimió su escaño como escudo. Su defensa alegó su cargo como motivo para que no se le enviara a la cárcel. No por él, por los electores que le votaron y a los que ya no podrá representar. El Congreso, por su parte, demostró a la velocidad del rayo que quiere suspenderle. Le dejará así sin salario y sin voto, pero no logrará que suelte el acta. Solo una decisión personal o unas elecciones se la arrebatarían.

La renuncia fue uno de los trenes que dejó pasar. Durante un tiempo barajó su salida para forzar que el Supremo perdiera competencia y que la causa quedara en manos de la Audiencia Nacional. Esta última, más lenta, le habría proporcionado al menos unos meses más de gracia. Descartó, al final, hacerlo. El segundo tren fue el del pacto. Su anterior abogado, José Aníbal Álvarez, le empujó a tratar de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía e incluso llegó a hablarle del asunto a Anticorrupción.

La sombra de Koldo García, que siempre le ha acompañado y con el que, en ocasiones, ha compartido estrategia, alejó aquella posibilidad. Ambos llegaron con un petate con lo imprescindible para la primera noche, en el caso de Ábalos, una mochila de cuero ajada y algo descolorida. Tras el acto en el que se decidió el futuro de ambos, se quedaron esperando en el interior del Supremo la decisión del juez. Cada uno en una planta, separados por una vez. El final de la historia volvió a unirles. Entraron, ahora juntos, en la misma prisión.

Hasta exactamente las seis de la tarde de este jueves 27 de noviembre, José Luis Ábalos parecía el hombre que esquivaba todas las balas. A esa hora precisa, sin embargo, la verja de Soto del Real abría sus puertas para dar paso al furgón blindado que le condujo desde el Tribunal Supremo a la prisión. No saldrá de allí en mucho tiempo. Distintas fuentes jurídicas consultadas apuntan a que el juicio en el que se jugará una condena firme se celebrará la próxima primavera y que, a estas alturas de la película, tratar de cerrar un pacto parece ya un ejercicio inútil. Como mucho podrá intentar aligerar la pena que le amenaza a través de la colaboración, pero sus opciones de recuperar la libertad son, ahora mismo, casi nulas.

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