Junts tumba la senda de déficit y ahoga al Gobierno en el Congreso en plena escalada judicial
Sánchez encara un fin de año de fuerte desgaste y ratifica la imposibilidad de aprobar los Presupuestos por tercer año consecutivo. Los de Puigdemont denuncian la "manifiesta incapacidad" del Ejecutivo ante el "bloqueo" de la legislatura
El camino hacia los próximos Presupuestos Generales del Estado se vuelve intransitable. Por tercer año consecutivo, el Gobierno se topa con la imposibilidad de aprobar unas nuevas cuentas. El proceso para intentarlo sólo acaba de empezar, pero el voto en contra de Junts y la abstención de Podemos y de la diputada de Compromís, Águeda Micó, ha impedido este jueves al Ejecutivo aprobar los objetivos de estabilidad, el paso parlamentario previo, ineludible, antes de la aprobación de las cuentas públicas.
La mayoría que estos dos años ha sujetado a Pedro Sánchez, de forma muy inestable pero permitiéndole aguantar, está ahora quebrada. La ruptura de las relaciones escenificada por Junts y ejecutada este mismo jueves provoca que la supervivencia del Gobierno sea ahora mucho más complicada. Con el 'no' de los posconvergentes, la votación se ha saldado con 178 votos en contra (los que suman junto a PP, Vox y UPN); 164 a favor y 5 abstenciones.
La apelación inicial de María Jesús Montero, que confíó en que el debate sirviese para "reconducir" la posición de "algunos grupos parlamentarios", no movió un ápice a Junts. Durante su intervención, el portavoz de la formación, Josep Maria Cruset, cargó duramente contra la titular de Hacienda, a la que exigió incluso su "dimisión" por la "manifiesta incapacidad" de su departamento en aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en toda la legislatura.
"Su propuesta es exactamente la misma que le tumbamos el año pasado en ese hemiciclo. Si se hace lo mismo, cosechará los mismos resultados", atacó el diputado independentista, que recriminó la "situación de bloqueo" del Gobierno. También acusó a la ministra de Hacienda de empeñarse en llevar las cuentas públicas al Congreso pese a la falta de apoyos para utilizarlo esa derrota como una suerte de trampolín electoral ante la batalla que ella misma protagonizará contra Juanma Moreno en Andalucía. "Hoy hemos visto cuál es su intención. No quiere aprobar unos Presupuestos, sino que el PP se las tumbe para hacer su campaña", lanzó.
Es el mismo argumento que utilizó Podemos. La formación morada optó por la abstención y dejó en manos de los posconvergentes el mazazo definitivo al Ejecutivo, pero en los últimos meses se ha convertido también en un socio incómodo. Ione Belarra empleó el mismo argumento que Junts para atacar al Gobierno, y anticipó la utilización de la derrota presupuestaria como acicate electoral. "Ustedes no tienen intención de aprobar nada. Da la impresión de que estos Presupuestos no son otra cosa que la campaña electoral del PSOE. Vienen aquí desganados, sin negociar absolutamente nada", denunció.
El Ejecutivo tiene una segunda oportunidad dentro de dos semanas. La ley obliga a votar dos veces los objetivos de déficit, pero en estos momentos no hay ningún indicio de que la Moncloa se pueda reconciliar ya con Carles Puigdemont. A priori, el 'no' de Junts parece inamovible. Y el Gobierno se aboca a acumular derrota tras derrota en el Parlamento lo que quede de legislatura.
Aunque el Congreso de los Diputados entierre por segunda vez la senda de estabilidad, como se prevé que ocurra, Hacienda tiene vía libre para diseñar y presentar los Presupuestos con el objetivo de déficit vigente, y no con el endeudamiento del 0,1% para las comunidades autónomas propuesto en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera. Esto implicaría una mayor contención de gasto para las regiones, motivo que Montero utilizó para presionar al PP, que ostenta la mayor parte del poder territorial. La ministra de Hacienda maneja el primer trimestre de 2026 como calendario previsible para llevar las cuentas a la Cámara Baja.
"El rechazo a la senda de estabilidad perjudica a las comunidades, que tendrán 5.485 millones de euros menos de margen fiscal", sentencian fuentes del Ejecutivo, que cargan las tintas contra los populares. "El PP ha votado en contra de que sus propias comunidades tengan más recursos para sanidad, educación o servicios sociales". "La derecha se ha dado un tiro en el pie", añadió el titular de Transportes, Óscar Puente.
Pero Génova repele por completo las críticas del Gobierno. "El bloqueo del Gobierno es absoluto", afirmó Alberto Núñez Feijóo ante los medios tras la votación. "Todavía estamos trabajando con el presupuesto de 2022. Ha quedado acreditado que no tienen mayoría en la Cámara, que no hay cuentas, que no hay leyes y que, además, su agenda judicial no tiene precedentes en la democracia", afirmó.
Escalada judicial
La derrota del Gobierno en el Congreso se produjo en paralelo a un golpe decisivo en los tribunales. El debate coincidió con la vista ante el Supremo de José Luis Ábalos y su exasesor, Koldo García, para los que Anticorrupción pide 43 años de prisión en conjunto por la trama de las mascarillas. El exministro, ante su posible entrada en prisión provisional, comenzó a tirar ayer de la manta desvelando información delicada que salpica directamente al Gobierno de Pedro Sánchez.
Por si fuera poco, y tras la inhabilitación del fiscal general del Estado por parte del Alto Tribunal, la Audiencia Nacional comienza a cercar también al PSOE por la presunta financiación irregular del partido y solicitó ayer el detalle de todos los pagos que efectuó la organización socialista a lo largo de siete años, entre 2017 y 2024, incluyendo el cobro de dinero en efectivo por parte del presidente del Gobierno.
El camino hacia los próximos Presupuestos Generales del Estado se vuelve intransitable. Por tercer año consecutivo, el Gobierno se topa con la imposibilidad de aprobar unas nuevas cuentas. El proceso para intentarlo sólo acaba de empezar, pero el voto en contra de Junts y la abstención de Podemos y de la diputada de Compromís, Águeda Micó, ha impedido este jueves al Ejecutivo aprobar los objetivos de estabilidad, el paso parlamentario previo, ineludible, antes de la aprobación de las cuentas públicas.