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Sánchez, cristiano a medias: yo soy la verdad, pero no pido perdón
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SESIÓN DE CONTROL

Sánchez, cristiano a medias: yo soy la verdad, pero no pido perdón

El presidente ya sólo se dirige a los suyos: de corrupción no se habla, el fiscal condenado es inocente, la economía va genial y su imagen internacional es magnífica. El resto da igual

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en el Congreso. (EFE/Borja Sánchez Trillo)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en el Congreso. (EFE/Borja Sánchez Trillo)
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Y dijo Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Son las tres vías para alcanzar a Dios. De momento, aquí, en el valle de lágrimas que son las sesiones de control al Gobierno en el Congreso, el presidente Sánchez sólo se atreve con los dos primeros. De apropiarse de la verdad se ocupa él, "mi persona"; lo de mostrar el camino es tarea de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; y al Ejecutivo sólo le falta la capacidad de darnos la vida. Aun así, y aunque lo consiguiera, no sería el presidente un buen cristiano, porque para eso hay que aprender a pedir perdón y a poner la otra mejilla: "Eso de pedir perdón por decir lo que uno piensa le pasará a usted, señor Feijóo, a mí no me pasa".

Le gusta decir a Jaime Peñafiel que un periodista vale mucho más por lo que calla que por lo que cuenta. La tesis es aplicable a las sesiones de control al Gobierno, que son mucho más que la expresión ocurrente que pueda pronunciar un ministro o un portavoz para el corte de 15 segundos del telediario o de la radio. Eso es una conjunción de la brillantez del equipo de comunicación política que la víspera redacta la frase y de la habilidad del portavoz para ponerla en escena. Tiene su interés, versión zasca, y a los periodistas nos encanta, pero eso no es más que "periodismo declarativo", una lacra con la que los políticos apabullan a los medios, nutren sus redes y, a través de ellas, polarizan la sociedad. El gremio de la prensa debemos hacérnoslo mirar para no atrapar al lector en las medias verdades.

Así que Sánchez le dijo a Feijóo que "usted es un mal parlamentario", y el líder de la oposición le espetó ya sin micrófono que la serie de su mandato será "anatomía de un farsante", Muñoz le calzó al presidente cuando se iba que "no sabemos si en la agenda le han puesto un TikTok o va a mirarse al espejo" y Montero le respondió que "usted proyecta el discurso del odio". Recogido todo esto, tan jugoso, ¿qué ha escondido esta mañana la sesión de control?

Sánchez quiere apropiarse de la VERDAD, con mayúsculas, pero no para de contar algunas a medias. "Este Gobierno va a estar siempre con la verdad", ha dicho, contando parcialmente el juicio del fiscal general y agarrándose a los testimonios que le interesan, a pesar de que aún no se ha leído los fundamentos jurídicos porque están en proceso de redacción. El presidente instrumentaliza a los periodistas (que se dejan) y que dijeron que Álvaro García Ortiz no fue su fuente, y obvia a los que no lo dijeron, así como el resto de indicios que han llevado al Tribunal Supremo a condenarlo. Es más, alimenta el bulo de que es inédito que el Alto Tribunal anuncie el fallo sin publicar la sentencia, cuando esto ha sucedido recientemente con los ERE o con la manada. Y añade: "Este Gobierno acata el fallo del Tribunal Supremo". La pregunta es: ¿alguien en ese Ejecutivo se ha planteado lo contrario?

Y ahí ha llegado la clave de su mensaje: "Afortunadamente, España y Europa cuentan con sistemas judiciales garantistas y hay mucha gente entre la que yo me incluyo que estamos convencidos de que el tiempo pondrá las cosas en su sitio". ¿Quiero esto decir que el Tribunal Constitucional o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) corregirán al Supremo? ¿Sabe algo Sánchez o es como cuando dijo que el fiscal era inocente? ¿No será que el presidente dice estas cosas para mantener arriba el ánimo de sus hooligans y así poder seguir apropiándose de la verdad? Lo que dice Sánchez es lo que Felipe González llamaba "futuribles hipnotizables", es decir, puede que sí o puede que no pero ahí queda y quien me quiera seguir, que me siga.

Foto: cgpj-aprueba-unanime-peramato-fiscal-general

Y otro detalle que revela dónde está la preocupación del Gobierno: cuando se refirió a la candidata a nueva fiscal general ha destacado su "dilatada" trayectoria y que es "reconocida y rigurosa". Bien, porque a García Ortiz el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lo consideró "inidóneo", y aun así siguió adelante. Pero Sánchez ha querido destacar una cualidad más: "Y, por cierto", ha dicho, "feminista". ¿No será que al presidente le sigue preocupando el efecto acumulativo de los escándalos de puteros en las filas socialistas? Mención especial para Tito Berni y José Luis Ábalos, que ha irrumpido en la sesión de control vía X para confirmar que la reunión de Sánchez con Arnaldo Otegi para negociar la moción de censura a Rajoy sí se produjo. Será verdad o será mentira, pero revela algo que preocupa mucho en Moncloa: los garbanzos negros van a tirar de la manta.

Montero, el camino

Y tras la verdad de "mi persona", el camino. Lo dibuja María Jesús Montero aprovechando que le preguntan por el salario de los españoles: "España es el país que más va a crecer de las cinco grandes economías de la UE, el más empleo crea de la UE, el que cerrará este año con un déficit inferior al de Alemania, el que acaba de recibir una mejora del rating de la deuda pública, el que ha reducido la temporalidad, el que lidera la excepción ibérica para limitar los precios de la energía, el primero que lideró el reconocimiento del Estado Palestino, el referente en la ampliación de derechos del matrimonio igualitario, el país que amplía los permisos por nacimiento. Esta es la imagen que tiene el resto del mundo de lo que ocurre en España, el presidente proyecta una gran imagen de nuestro país".

Este es el camino del Gobierno y es elocuente tanto por lo que cuenta como por lo que calla. Merece la pena recogerlo todo, porque ese es el camino de este Gobierno, a pesar de que la paradoja de la situación económica, ese choque entre lo macro y lo micro, dibuja también una España diferente. Para el antirrelato está la portavoz del PP, Ester Muñoz: "Somos el segundo país con más pobreza infantil y Bruselas alerta que sólo hay dos países en la UE sin Presupuestos y eso puede llevar a más pobreza". Y no hace falta recoger todos los datos porque todos los ciudadanos van al supermercado y echan gasolina. De modo que, y aunque no lo diga el Evangelio, lo dice el refranero: "Hay mentiras, medias verdades y estadísticas". Y que el lector extraiga conclusiones. El Gobierno hace ya tiempo que sólo se dirige a los suyos, y la condena del fiscal no hace más que acelerarlo. De la vida, darla o quitarla, hablamos en otro artículo.

Y dijo Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Son las tres vías para alcanzar a Dios. De momento, aquí, en el valle de lágrimas que son las sesiones de control al Gobierno en el Congreso, el presidente Sánchez sólo se atreve con los dos primeros. De apropiarse de la verdad se ocupa él, "mi persona"; lo de mostrar el camino es tarea de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; y al Ejecutivo sólo le falta la capacidad de darnos la vida. Aun así, y aunque lo consiguiera, no sería el presidente un buen cristiano, porque para eso hay que aprender a pedir perdón y a poner la otra mejilla: "Eso de pedir perdón por decir lo que uno piensa le pasará a usted, señor Feijóo, a mí no me pasa".

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