Ábalos, ante su escenario más temido: de intentar negar a Koldo al riesgo cierto de ir a prisión
El exministro, que confiesa su miedo a ir a la cárcel, se hizo el sorprendido cuando la UCO arrestó a su asesor en 2024. Ahora ambos corren el mismo destino y agitan la amenaza de filtraciones contra el Gobierno
El exministro José Luis Ábalos en el Congreso. (Europa Press/Jesús Hellín)
La plaza de la Villa de París es un parque incrustado en el barrio de Justicia de Madrid que alberga tanto el Tribunal Supremo como la Audiencia Nacional. Este jueves, sus 10.700 metros cuadrados serán un campo de minas para el Gobierno. José Luis Ábalos, el que algún día fue el ministro con más poder del gabinete de Pedro Sánchez, se juega entrar en prisión. Esta semana le admitió a una reportera de televisión que tiene miedo. La cita viene precedida de mensajes de su entorno que Moncloa interpreta como una amenaza de filtraciones capaces de desestabilizar aún más la legislatura. Un escenario solo apto para artificieros.
Todas las miradas estarán puestas en el paso que adopte el fiscal jefe anticorrupción, Alejandro Luzón, uno de los investigadores a los que puso en su punto de mira la presunta cloaca que integraba Leire Díez con el aval el PSOE. Fuentes jurídicas informan a El Confidencial que no tiene la decisión tomada con anterioridad sobre si pedirá al juez el ingreso en prisión provisional hasta que se celebre la vistilla o se conformará con solicitar una fianza para evitar el riesgo de fuga. Si apuesta por cárcel, la petición tendrá más fuerza que si la formulan las acusaciones populares en solitario, un extremo que se da por descontado.
Tras él se enfrentará al mismo trámite su asesor, cuidador y hombre para todo, Koldo García Izaguirre, con más información de la que su ex jefe puede controlar, como acredita el efecto de los audios encontrados en su grabadora y su móvil. Su visita al Tribunal Supremo viene precedida de una semana en la que ha garantizado haber llevado en coche a Sánchez a una reunión secreta con el líder de Bildu, Arnaldo Otegi. Los aludidos lo niegan. Él de momento no ha aportado más garantía que su palabra. Y en el edificio de enfrente, Víctor de Aldama volverá a sentarse ante un juez, en este caso de la Audiencia Nacional, para decir lo que sepa de la trama de las mascarillas en Canarias.
En las últimas horas, el que fuera bautizado por la UCO como “nexo corruptor” rebusca entre sus dispositivos móviles recién recuperados cualquier rastro que sirva para su anunciado propósito de dañar a la Moncloa y en concreto al ministro y expresidente canario Ángel Víctor Torres. Aldama está citado ante el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, el mismo que hace semanas abrió una pieza separada para investigar los pagos en metálico que durante años recibieron en la sede del PSOE en Ferraz tanto Ábalos como su sucesor, Santos Cerdán. Este miércoles ha urgido al partido que le detalle esas entregas.
Ábalos, tras la detención de Koldo: "Me he quedado estupefacto con esto…"
Además del ministro con más presupuesto del Gobierno, Ábalos fue también el hombre fuerte del partido, secretario de Organización del PSOE y principal colaborador de Sánchez cuando el partido le expulsó en 2016. Juntos emprendieron la apuesta de recuperar el poder en Ferraz, paso previo a su llegada a la Moncloa aupados precisamente por la corrupción del PP. Ese camino fueron meses de mucha carretera visitando agrupaciones socialistas de toda España. Con ellos, estaban también desde el principio Koldo García y el propio Santos Cerdán.
Han pasado casi dos años desde que todo saltase por los aires. El 20 de febrero de 2024 la Guardia Civil arrestó a Koldo García en el marco de la llamada operación Delorme. Ese día, los medios pidieron alguna declaración a Ábalos en el pasillo del Congreso. Contestó con unas evasivas que han envejecido mal: “Me he quedado estupefacto con esto… ya me gustaría a mí poder dar explicaciones. Espero poder tener información… ¿Cómo voy a conocer el pago de comisiones? Lo que no acabo de entender es su participación (de Koldo) en esto. Con el tiempo vas perdiendo la relación... Solo deseo que quede en nada”. Así intentó negar a Koldo, pero intento duró poco, hasta que llegaron los primeros informes de la UCO.
Todo lo que Ábalos sabe
Ábalos sí que sabía, no solo de las actividades de Koldo, también de las de Aldama y de la visita de Delcy Rodríguez, de los pagos en metálico, del cobro de comisiones a cambio de mascarillas y obra pública, del día a día en Ferraz, de la colocación de mujeres en empresas públicas, del rescate de Air Europa, de los motivos por los que Sánchez le cesó por sorpresa en 2021 y luego le recuperó dos años después para las listas del partido a las elecciones en Valencia.
Ábalos nunca ha dejado el escaño que le permite ser investigado por el Supremo como aforado y cobrar un sueldo como diputado. Si ingresa en prisión, no podrá seguir votando como parlamentario. Este escenario abre otro frente de incertidumbre al PSOE y su inestabilidad parlamentaria. Ábalos, desterrado al Grupo Mixto, seguía votando siempre en consonancia con su ex partido.
Lo que empezó como una trama de contratos para la compra de material sanitario durante la pandemia ha derivado en una hidra de mil cabezas en varios tribunales con la vista puesta en la financiación irregular del partido del Gobierno. Esa es la expectativa que agita el PP y la línea roja que han fijado los socios de investidura de Sánchez.
El juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente troceó la causa para no eternizarla. Separó del resto lo relativo a las mascarillas y las mujeres. A Ábalos, Koldo y Aldama se les acusa de integrar una red que accedía a contratos para comprar mascarillas a cambio de comisiones y dádivas como un chalet de veraneo o pagarle el alquiler a una novia del ministro. La beneficiada era una empresa llamada Soluciones de Gestión para la que trabajaba Aldama, que ingresó decenas de millones de euros de administraciones controladas por el PSOE.
El juez no puede mandar a prisión si no se lo pide ninguna de las partes, pero en resoluciones anteriores ya barajó que el riesgo de fuga aumentaría en caso de aproximarse el juicio. Entre los delitos que se les imputan está el de organización criminal, pero incluso en las peticiones de pena de la Fiscalía y las acusaciones hay un desequilibrio entre el exministro, su asesor y Víctor de Aldama. Para Ábalos y Koldo solicitan hasta 30 años de condena y para el tercero solo 7.
El empresario ya pasó por la cárcel por otra causa vinculada a un fraude millonario en el sector de los hidrocarburos. Salió tras su compromiso de colaborar, no en la causa por la que le encarcelaron, sino por la que afectaba al Gobierno. Aldama aportó documentos y revelaciones que han tenido un recorrido desigual, pero que los investigadores han considerado útiles. El tiempo ha desmentido la primera reacción que dedicó Pedro Sánchez a sus declaraciones, cuando las tachó de “inventada”. Aldama habló de comisiones, de dádivas y señaló a Cerdán cuando nadie le ubicaba en estas prácticas.
Mientras tanto, Ábalos y Koldo han jugado más al amago en una estrategia judicial errática. No en vano, ambos han cambiado de abogado a mitad de partida. En realidad, el caso siempre ha discurrido bajo la amenaza de filtraciones. Ya en mayo, el diario El Mundo desveló una batería de mensajes entre Ábalos y Sánchez que dejaron al presidente en una situación comprometida políticamente. Mientras la maquinaria se ponía en marcha, ellos dos mantenían su postura de negar los hechos. Koldo García llegó a vaticinar en privado que el caso se disolvería apenas unas semanas después de su arresto.
En sus últimas horas antes de acudir al Supremo, Ábalos empleó sus redes sociales para adoptar un tono intimidante. Primero secundó la versión de Koldo sobre la reunión secreta entre Sánchez y Otegi en 2018. Después contestó así a una crítica de la su excompañera de gabinete, la vicepresidenta Yolanda Díaz: “Ya que nos ponemos tan estupendos, quizás usted nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros y ministras y sus familias podía ser usada por otras personas sin derecho a ello”. Al tiempo de publicar esta información, no había ‘disparado’ contra nadie más, pero en el PSOE y en Moncloa hacen balance de daños para el caso de que ingrese en prisión.
La plaza de la Villa de París es un parque incrustado en el barrio de Justicia de Madrid que alberga tanto el Tribunal Supremo como la Audiencia Nacional. Este jueves, sus 10.700 metros cuadrados serán un campo de minas para el Gobierno. José Luis Ábalos, el que algún día fue el ministro con más poder del gabinete de Pedro Sánchez, se juega entrar en prisión. Esta semana le admitió a una reportera de televisión que tiene miedo. La cita viene precedida de mensajes de su entorno que Moncloa interpreta como una amenaza de filtraciones capaces de desestabilizar aún más la legislatura. Un escenario solo apto para artificieros.