Podemos se abstendrá con la senda de estabilidad y deja a Junts el mazazo a los PGE
Ione Belarra desvela la posición de los morados y coloca la presión en los de Carles Puigdemont, que ya se han mostrado en contra de la propuesta de Hacienda de dar un 0,1% de déficit a las comunidades
Ione Belarra, en el Congreso de los Diputados. (EFE/J. J. Cuéllar)
Podemos deja el golpe a los presupuestos generales del Estado en manos de Junts per Catalunya. La formación morada se abstendrá en la votación sobre la senda de estabilidad propuesta por el Ministerio de Hacienda y primer paso para intentar aprobar las cuentas de 2026. María Jesús Montero necesitaría los apoyos de todos los aliados que hicieron posible la investidura de Pedro Sánchez, una tarea complicada en la que el partido de Ione Belarra, al menos en primera instancia, se ha puesto de perfil.
"El Gobierno tiene que pasar a la ofensiva social, es la única forma que tiene de sobrevivir", ha expresado este martes la secretaria general de Podemos y diputada en el Congreso. Los cuatro votos del partido morado se irán a la abstención hasta que el Ejecutivo no aclare, por ejemplo, cómo será el alza del gasto previsto en defensa o qué medidas tomará para hacer que las "grandes cifras macroeconómicas" lleguen "a la gente". "De qué sirve un crecimiento del 2,9% si luego no pueden pagar el alquiler o tienen que dejar los huevos en la cinta del supermercado".
La posición de Podemos se esperaba crítica, como ya dejó ver el lunes el portavoz nacional, Pablo Fernández, al afear al Gobierno que no hubiera negociado con ellos antes de presentar la senda. "De qué sirve tener un techo de gasto muy bueno si se va a traducir en comprar tanques y armas por orden de Donald Trump y la OTAN", ha abundado Belarra, que ha avanzado que su partido sólo cambiará al sí en caso de que el Gobierno "se tome en serio la economía de las familias".
María Jesús Montero propuso en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de la pasada semana una senda de endeudamiento del 0,1% para las comunidades autónomas en los años 2026, 2027 y 2028 y eso es lo que se someterá a debate este jueves en la Cámara baja. La posición de Junts per Catalunya la avanzó hace unos días su portavoz, Míriam Nogueras, al recordar que se trataba de la misma senda que ya intentó aprobar el Ministerio de Hacienda y que contó con el rechazo de los neoconvergentes.
Esto no significa que el proceso de presentación de los presupuestos generales del Estado. Si la senda de estabilidad cae en dos ocasiones, como se prevé que ocurra, Hacienda tiene vía libre para diseñar las cuentas del año próximo con el objetivo de déficit vigente, que reclama a las comunidades el equilibrio presupuestario. Esto supondría una mayor necesidad de contención del gasto para las regiones, razón por la cual Montero presiona siempre al PP para que deje pasar esta norma y beneficiar así a los territorios gobernados por los populares.
En Hacienda aseguran que su intención es aprobar las cuentas de 2026 a pesar del más que probable revés de la senda de estabilidad y de los nubarrones que se atisban en caso de un debate de totalidad en el Congreso. La posición de Junts parece inamovible, aunque de fondo está la posible vuelta de Carles Puigdemont en el primer trimestre de 2026 si finalmente puede aplicársele la ley de amnistía. Los datos del CEO catalán, hechos públicos el lunes, alejan esta posibilidad en la batalla que ya tienen por delante en Junts con la Aliança Catalana de Silvia Orriols.
Es inevitable no pensar en las cuentas de 2026 como un trampolín electoral para el Gobierno de Pedro Sánchez en el arranque del ciclo electoral que ya se vislumbra. Sólo así se entiende el empleo de Hacienda en seguir adelante con este plan, a pesar de no contar con los apoyos de los aliados de la investidura. Los socios de Sumar e IU llevan tiempo exigiendo a Sánchez que presente los PGE en un intento por confrontar modelos con PP y Vox. Y es ahí donde hoy por hoy se encamina Hacienda, donde ven posible la presentación del icónico pendrive cargado de proyectos.
En caso de que PP, Vox y Junts, sin descartar a Podemos, vuelvan a aunar sus votos en la Carrera de San Jerónimo, el PSOE sacará toda su maquinaria para responsabilizar a la oposición de dejar caer unas cuentas que se prevén expansivas. El buen comportamiento de los ingresos fiscales, impulsados por el empleo y la solidez de la economía, permiten a Montero diseñar un proyecto generoso para los ciudadanos.
Podemos deja el golpe a los presupuestos generales del Estado en manos de Junts per Catalunya. La formación morada se abstendrá en la votación sobre la senda de estabilidad propuesta por el Ministerio de Hacienda y primer paso para intentar aprobar las cuentas de 2026. María Jesús Montero necesitaría los apoyos de todos los aliados que hicieron posible la investidura de Pedro Sánchez, una tarea complicada en la que el partido de Ione Belarra, al menos en primera instancia, se ha puesto de perfil.