Feijóo ocupa el espacio de Sánchez y Abascal y arropa al Rey en mitad de los escándalos del Gobierno
El líder del PP recupera la institucionalidad y respalda en solitario a Felipe VI en el Congreso ante las críticas de Vox, el plantón de los socios y la ausencia del presidente del Gobierno, que sí ha estado en el Palacio Real
Discurso del rey Juan Carlos en el Congreso de los Diputados el 21 de noviembre de 1975. (Getty/Bettmann)
El calendario de actos por los 50 años de democracia ideados por el Gobierno tiene esta semana su gran colofón, en el aniversario de la muerte del dictador. Pero el contundente golpe del Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado —y por ende contra el Ejecutivo— enterró toda maniobra de distracción posible frente a la maraña judicial que rodea a Sánchez, a la que se suman los avances sobre la trama de corrupción que afecta al PSOE. La frenética agenda de los tribunales ha marcado los actos solemnes que el Rey preside para conmemorar la efeméride.
La ceremonia que Felipe VI y doña Letizia encabezan en el Congreso, acompañados de la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, se celebra con un importante vacío de poder político sólo cubierto por el líder de la oposición. Alberto Núñez Feijóo es el único de los principales líderes nacionales que arropa al jefe del Estado. Pedro Sánchez no asiste al evento en la Cámara Baja para viajar a Sudáfrica con motivo de la cumbre del G-20, que arranca el sábado. Tampoco acude ningún representante de sus aliados parlamentarios. Y Santiago Abascal también suma otro desplante a la Corona a su palmarés.
El líder del PP recupera por completo la institucionalidad que en su día sí llegó a sacrificar a cambio de instalarse en una estrategia de boicot permanente al Gobierno. En junio, Feijóo declinó una invitación expedida por la Casa Real para conmemorar los 40 años de la adhesión de España a la Unión Europea para no coincidir con Sánchez, justo cuando Santos Cerdán se encontraba ya a un paso de Soto del Real. Y en septiembre se ausentó por primera vez de la apertura del año judicial, precisamente por la presencia del hoy condenado Álvaro García Ortiz.
Pero Feijóo evitó seguir los pasos de Vox el Día de la Hispanidad, y tampoco lo hará este viernes. El pasado 12 de octubre, Santiago Abascal tomó la inédita decisión de no presentarse ni en la tribuna de autoridades durante el desfile militar ni en la posterior recepción en el Palacio Real. El líder ultraconservador certificó hace tiempo que no compartiría espacios públicos con el Gobierno, salvo en las Cortes, donde pueden ejercer oposición. Pero a Vox tampoco le cuesta visibilizar cierta distancia con la Casa Real, estrategia en la que atisban rédito electoral procedente del llamado voto protesta, que recela de una institución, a su juicio, "contaminada" por la Moncloa.
Tras la histórica condena del Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado, Abascal lanzó un dardo velado a Feijóo por asistir a eventos compartidos con el Gobierno y por tanto "blanquear" sus acciones, independientemente de que estén organizados por la Casa Real. "Es inaceptable celebrar ni conmemorar nada junto a esta mafia que no hace más que ensuciar las instituciones", escribió Abascal en X. En Génova hicieron caso omiso. El líder del PP ya había confirmado asistencia, y esa decisión no cambió tras la enorme tormenta política desatada por el fallo del Alto Tribunal.
Álvaro Ortiz, el primer fiscal general condenado de la historia de España.
También Sánchez será el primer presidente de la historia de España que acabará en la cárcel.
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Los Reyes y sus hijas son recibidos en el Patio de Floridablanca del Congreso por su presidenta, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán y los miembros de la Mesa de ambas Cámaras, además del presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido. En representación del Gobierno, y ante la ausencia del jefe del Ejecutivo, acuden la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres; y el titular de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, que este jueves, junto a otros miembros del Gobierno, cuestionó la inesperada sentencia del Tribunal Supremo.
Pese a las críticas de Vox y los escándalos que rodean al Gobierno, en la fila de autoridades también está Alberto Núñez Feijóo. Aunque integra el Gobierno, Sumar se ausenta de la ceremonia, al igual que Podemos y el resto de partidos nacionalistas e independentistas. Este jueves, ERC, BNG y Bildu publicaron un comunicado conjunto en el que abrieron fuego contra la monarquía, que califican como "institución anacrónica, hereditaria y vitalicia" que "no nació de la voluntad popular, sino de una decisión impuesta por el dictador Francisco Franco".
Feijóo ocupa de este modo el espacio político que dejan libre tanto Sánchez como Abascal en el Congreso para arropar al jefe del Estado en el coloquio 50 años después: la Corona en el tránsito a la democracia. El presidente del Gobierno sí ha estado en el acto previo que Felipe VI preside en el Palacio Real, y al que también se ha desplazado el líder del PP, para imponer el Toisón de Oro a su madre, la Reina doña Sofía —no está invitado don Juan Carlos en plena polémica por la publicación de sus memorias—; al expresidente del Gobierno, Felipe González, y a Miquel Roca y Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, padres de la Constitución.
Más allá del interés por los asientos vacíos en una fecha tan señalada, lo que sin duda se mira con lupa este viernes son los discursos del Rey en pleno chaparrón judicial sobre el Gobierno, después de que éste agitase la tesis de que la condena del Supremo contra el fiscal general del Estado es una sentencia política. La izquierda salió ayer a degüello contra el Alto Tribunal por inhabilitar a García Ortiz, mientras que la derecha, especialmente el PP, cuestionó los ataques de Sánchez a la separación de poderes y a "la independencia judicial", pilar de la democracia.
Felipe VI ha intervenido en primera instancia en el Palacio Real antes de entregar la insignia a doña Sofía. Y, tras concluir el coloquio moderado por los periodistas Iñaki Gabilondo y Fernando Ónega, en el que participan varios expertos para hacer balance de las cinco décadas de monarquía parlamentaria, el Rey interviene públicamente para clausurar el foro, que se celebra en la Sala Constitucional del Congreso.
El calendario de actos por los 50 años de democracia ideados por el Gobierno tiene esta semana su gran colofón, en el aniversario de la muerte del dictador. Pero el contundente golpe del Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado —y por ende contra el Ejecutivo— enterró toda maniobra de distracción posible frente a la maraña judicial que rodea a Sánchez, a la que se suman los avances sobre la trama de corrupción que afecta al PSOE. La frenética agenda de los tribunales ha marcado los actos solemnes que el Rey preside para conmemorar la efeméride.