Feijóo arropa a Moreno ante el "estupor" por la crisis de corrupción en el PP de Almería
Tanto Génova como el barón andaluz intentan encapsular la segunda gran tormenta consecutiva en el PP de Andalucía tras la tormenta de los cribados y en plena carrera electoral
Cuando Juanma Moreno no había conseguido sellar aún la crisis sanitaria en Andalucía a cuenta de los cribados del cáncer de mama, otra tormenta ha comenzado a descargar en el PP de Andalucía. La sombra de la corrupción vuelve a sobrevolar en la formación tras la detención del presidente de la Diputación de Almería en un entramado de contratos irregulares que podría trascender incluso al material sanitario e incluir varias obras adjudicadas por la institución. El estallido del caso desluce el camino del barón andaluz para levantar su segunda mayoría absoluta, que en la propia Junta ven peligrar por el ascenso de Vox.
La crisis marcó este miércoles la puesta de largo del barón malagueño en la presentación de su libro, Manual de convivencia, en el centro de Madrid. El PP quiso exhibir un cierre de filas absoluto con Juanma Moreno en un momento delicado. Hasta el Palacio de Cibeles no sólo se desplazó el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sino también el secretario general, Miguel Tellado; el vicesecretario Elías Bendodo; o el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, entre otros cargos nacionales, regionales y locales. Ninguno de ellos quiso responder a las preguntas de los periodistas sobre el caso.
Pero sí lo hizo el propio Moreno. El presidente andaluz quiso hacer voluntariamente un punto y aparte en un acto aparentemente desenfadado y amable, con un amplio anecdotario de su trayectoria política. El dirigente admitió haber pasado por "dos crisis consecutivas", primero por la gestión de los cribados, que calificó de "gran error" por el que "hemos pedido perdón" y que "me ha hecho daño emocionalmente". Moreno hizo gala del discurso que ya exhibió en el congreso del PP andaluz, en el que llamó a los suyos a no relajarse, sobre todo ante los últimos tropiezos que utilizan tanto PSOE como Vox. "Esa confluencia nos hace daño", admitió este miércoles.
El malagueño aseguró también que la intervención de la UCO en Almería la recibió con "sorpresa y estupor". Fue "una noticia desagradable y triste" de la que se desvinculó a sí mismo y al resto del partido, y ante la que reivindicó haber actuado de forma inmediata, sin esperar a la apertura de juicio oral como marcan los estatutos. Aseguró Moreno que esperarían ahora a que los detenidos testifiquen ante el juez sin perder de vista la "presunción de inocencia", aunque aprovechó para poner distancia entre el mencionado caso con "el comportamiento del PSOE" tras las novedades en el 'caso Cerdán'. "Vamos a ser transparentes, claros y contundentes".
La cascada de arrestos tras la operación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por presuntos delitos de cohecho, malversación y blanqueo de capitales fue respondida de forma expeditiva por la dirección nacional y regional del PP con el fin de evitar otro gran incendio, cuya evolución es aún imprevisible. Como hizo Feijóo en su día con el 'caso Montoro', Moreno soltó rápidamente amarras suspendiendo la militancia a los implicados en el caso, empezando por el propio presidente provincial, Javier Aureliano García y su mano derecha, Francisco Giménez, y sin esperar a la apertura de juicio oral.
Pese a la dureza del partido en la respuesta, la investigación del juzgado de instrucción número 1 de Almería implica un misil directo al discurso de limpieza institucional que exhibe Juanma Moreno frente a los años de la corrupción socialista en Andalucía, y ensombrece al mismo tiempo la oposición frontal de Feijóo frente a la amplia maraña judicial que rodea al Gobierno a nivel nacional. Dirigentes del PP consultados por El Confidencial apuntan con cierto alivio a que la coincidencia con el demoledor informe de la UCO sobre Santos Cerdán haya permitido contener el asunto y parchear parcialmente la herida. Al menos por el momento.
En la dirección de Génova no ocultan cierto pesar por una situación sobrevenida en un momento delicado, a las puertas del arranque oficial del nuevo ciclo electoral que culminará, si no hay cambios en el calendario, con la convocatoria de elecciones generales. La crisis de la Diputación de Almería fue utilizada tanto por Sánchez como por otros ministros socialistas durante la sesión de control del Congreso este miércoles para repeler los ataques de Feijóo y los suyos tras el informe que sitúa al exnúmero tres del PSOE en la cúspide de una trama corrupta.
Al igual que sucedió con la errática gestión sanitaria de los cribados, hay voces en el partido, incluso en la cúpula nacional, que alertan de que este tipo de situaciones "pueden beneficiar a Vox" y consolidar el aparente ascenso del partido ultraconservador en todos los sondeos. Pero oficialmente Génova defiende que, a diferencia del PSOE, "se ha actuado de forma rápida" y "no hemos tardado dieciocho meses" —como los socialistas con Abalos— para castigar políticamente a los responsables. Si la investigación no escala, se ven capaces de acotar los posibles daños.
"Si encontramos una tacha en cualquier conducta, el partido les apartará. Nosotros hemos agachado la cabeza, mientras que el PSOE se atreve a dar lecciones a pesar de la que tienen encima y de ser el partido del 2%", se defienden en el equipo de Alberto Núñez Feijóo, en referencia a la comisión que exigía la trama del PSOE por obra pública amañada.
Con todo, en el entorno de Feijóo toman aún con prudencia un caso "del que todavía no conocemos demasiado", como admitió en rueda de prensa el secretario general, Miguel Tellado. Y evitan poner la mano en el fuego sobre la posibilidad de que la investigación se amplíe y aumenten el número de implicados a apenas ocho meses de las elecciones autonómicas. Pero sí reiteran que, aunque Sánchez utilice Almería para intentar tomar oxígeno, "no hay color" entre una investigación a priori acotada a un ámbito provincial con el 'caso Cerdán' y la "institucionalización de la corrupción en el seno del Partido Socialista".
Cuando Juanma Moreno no había conseguido sellar aún la crisis sanitaria en Andalucía a cuenta de los cribados del cáncer de mama, otra tormenta ha comenzado a descargar en el PP de Andalucía. La sombra de la corrupción vuelve a sobrevolar en la formación tras la detención del presidente de la Diputación de Almería en un entramado de contratos irregulares que podría trascender incluso al material sanitario e incluir varias obras adjudicadas por la institución. El estallido del caso desluce el camino del barón andaluz para levantar su segunda mayoría absoluta, que en la propia Junta ven peligrar por el ascenso de Vox.