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El pueblo de Extremadura que alberga unos baños termales de más de veinte siglos de antigüedad
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El pueblo de Extremadura que alberga unos baños termales de más de veinte siglos de antigüedad

Sus manantiales, conocidos desde la época romana, siguen atrayendo a viajeros que buscan salud, historia y naturaleza en un mismo lugar

Foto: El spa romano de
El spa romano de

Durante la época romana, Baños de Montemayor fue un enclave esencial dentro de la Vía de la Plata, la calzada que unía Mérida con Astorga. En este lugar, los romanos levantaron unas termas que hoy siguen en uso y se integran dentro del Balneario de Baños de Montemayor, donde conviven estructuras modernas con restos arqueológicos originales. Todavía pueden apreciarse las termas antiguas, los muros de piedra y el hipocausto, un sistema de calefacción por aire caliente que servía para calentar las salas de baño y que es, hoy, una auténtica joya arqueológica.

Las aguas mineromedicinales que brotan a 43 grados de temperatura constante son el principal reclamo del pueblo. Su composición, rica en sodio y azufre, les confiere propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y regeneradoras para la piel. Según los expertos, ayudan a aliviar dolencias respiratorias, articulares y dermatológicas, además de ofrecer un poderoso efecto relajante. Por eso, cada año miles de visitantes se acercan al balneario buscando bienestar y descanso en un entorno natural incomparable.

Turismo de bienestar y naturaleza

Lejos de ser un destino exclusivo para mayores, Baños de Montemayor se ha consolidado como un referente del turismo de salud y bienestar en Extremadura. Su balneario forma parte de una red de centros termales con siglos de historia que incluye Alange, El Raposo o el Valle del Jerte. Jóvenes y familias también se dejan seducir por el llamado “turismo wellness”, que combina tratamientos naturales, rutas senderistas y escapadas gastronómicas entre montañas y arroyos cristalinos.

Además del termalismo, el municipio es uno de los grandes protagonistas del Otoño Mágico del Valle del Ambroz, una celebración declarada de Interés Turístico Internacional. Durante semanas, sus calles empedradas y balcones floridos se llenan de actividades culturales, senderismo, rutas astronómicas y ferias gastronómicas que reivindican la riqueza del territorio y la unión entre los pueblos de la comarca.

Foto: banos-de-mula-aguas-termales-balneario-murcia-1qrt-1tna

Caminar por Baños de Montemayor es hacerlo entre vestigios de una civilización que supo aprovechar los recursos naturales con inteligencia. Sus casas tradicionales, sus restos romanos y sus senderos rodeados de vegetación convierten este lugar en una escapada perfecta para quienes buscan historia y bienestar. Y todo ello en un rincón de Extremadura donde el tiempo parece detenerse al compás del rumor del agua caliente que lleva veinte siglos fluyendo sin descanso.

Durante la época romana, Baños de Montemayor fue un enclave esencial dentro de la Vía de la Plata, la calzada que unía Mérida con Astorga. En este lugar, los romanos levantaron unas termas que hoy siguen en uso y se integran dentro del Balneario de Baños de Montemayor, donde conviven estructuras modernas con restos arqueológicos originales. Todavía pueden apreciarse las termas antiguas, los muros de piedra y el hipocausto, un sistema de calefacción por aire caliente que servía para calentar las salas de baño y que es, hoy, una auténtica joya arqueológica.

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