Feijóo y Guardiola usarán el golpe del PSOE a las nucleares como arma electoral en Extremadura
El PP exprime las contradicciones del PSOE con el cierre de Almaraz tras tumbar junto a Junts en el Congreso una enmienda para prolongar su vida útil. Génova sitúa la cuestión nuclear en el centro de la inminente campaña
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso de los Diputados. (EFE/Zipi Aragón)
La ruptura a medias de Junts con el Gobierno permitió al PSOE tumbar, por un solo voto, una enmienda clave del PP a la Ley de Movilidad Sostenible para facilitar la ampliación del calendario de cierre de las centrales nucleares, empezando por la de Almaraz I y II. Si el Gobierno no da marcha atrás, la planta cacereña será la primera en apagarse. Pero en Génova no hay lamentos por la derrota. Más bien se frotan las manos ante las contradicciones de los socialistas con la prórroga de los reactores, que será uno de los ejes de la carrera hacia las urnas en Extremadura, la primera del nuevo ciclo electoral. "Nos han regalado la campaña", sostienen.
En el PP contaban con sacar adelante la supresión de la fecha de cese definitivo de explotación de las centrales de Almaraz, Ascó y Cofrentes, primero por el propio interés de Junts en preservar la energía nuclear en Cataluña, y segundo por la (oscilante) ruptura con el PSOE con la que han jugado los de Puigdemont. El miércoles, Miriam Nogueras llamó a Sánchez "cínico" e "hipócrita" y avisó de que "esta relación se ha acabado". Pero sólo 24 horas después volvió a perdonarle la vida en el Congreso. Los posconvergentes optaron por una abstención en el asunto nuclear, suficiente para enterrar la prórroga defendida por el PP.
Desde Junts tratan de pinchar la euforia de Moncloa y niegan haber obrado para salvar a Sánchez. Justifican no haber virado al voto afirmativo por la negativa a ceder a Feijóo "un cheque en blanco", al que acusan de negarse a negociar. Fuentes del PP desmienten la versión de los posconvergentes y aseguran haber mantenido diversos contactos a nivel parlamentario desde principios de noviembre para explicar su enmienda e invitarles a apoyarla, sin obtener respuesta. El tira y afloja entre ambos partidos certifica que la posibilidad de impulsar una moción de censura conjunta que ponga fin a la legislatura permanece en el congelador.
"Pasase lo que pasase en la votación, para nosotros era un win-win", justifican en la dirección nacional. Por un lado, el PP tenía opciones sólidas de arrancar la campaña en Extremadura con la ventaja de haber 'colado' en una ley del Gobierno la modificación de las órdenes ministeriales que establecen el final de las nucleares en España, y donde se estipula que no se pueden pedir más ampliaciones. Desde el Gobierno minimizaban el impacto que tendría esa enmienda, aunque sí hubiese aumentado la presión sobre un Ejecutivo que ya ha recibido una solicitud formal de las empresas propietarias de Almaraz para extender su vida útil hasta 2030.
Pero el varapalo de PSOE y Junts a su enmienda permite al PP obtener, a su juicio, mayor "rédito electoral" en una campaña que se prevé a cara de perro, y que puede condicionar el éxito o el fracaso de las sucesivas convocatorias electorales en 2026. La votación regaló a Feijóo y Guardiola la potente imagen de la bancada socialista, incluyendo a los cuatro diputados extremeños, aplaudir "el cierre de Almaraz", lo que califican como una "traición" a Extremadura en plena precampaña por el impacto económico y energético de la clausura de la planta.
Según la plataforma 'Sí a Almaraz', el fin de la central supondría la pérdida de más de 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la zona de Campo Arañuelo, sin obviar el impacto sobre el PIB de Extremadura, que las asociaciones cuantifican en más del 5%, y la consecuente huella en la despoblación rural. El cierre de la central se convertirá en uno de los grandes ejes de la campaña y en la gran arma del PP para desgastar al PSOE en uno de sus feudos históricos, golpeado también por el procesamiento judicial de su candidato, Miguel Ángel Gallardo, en el caso del hermano de Sánchez.
La rocambolesca votación en el Congreso permite al PP "desnudar las incoherencias" del PSOE y "denunciar que el Gobierno está en contra de una fuente de riqueza y empleo en una región castigada". La continuidad de Almaraz genera un alto consenso político dentro de la región, pero no fuera de ella. En contra del criterio del Ejecutivo central, el PSOE extremeño sí defiende la ampliación de la vida útil de la central. A principios de año, los socialistas participaron en una multitudinaria manifestación en contra del cierre junto a la presidenta regional, del PP, María Guardiola.
"Estoy convencido de que el Gobierno va a prorrogar la central nuclear", alentó el propio Gallardo este jueves. Por su parte, Sánchez aseguró el pasado domingo en una entrevista para El País que está dispuesto a "estudiar" la petición de las energéticas, aunque cualquier paso en ese sentido tensaría la relación con gran parte de sus socios del bloque de investidura, incluyendo sus aliados de coalición gubernamental. La pretensión que dejó caer el presidente del Gobierno y la promesa electoral de Gallardo quedó opacada por el sentido de voto de la bancada del PSOE en el Congreso a la enmienda de los populares.
La cuestión marcará los primeros actos de precampaña. El domingo, Alberto Núñez Feijóo arropará a María Guardiola en Lobón (Badajoz), y Sánchez visitará la región el miércoles de la próxima semana para presentar las listas electorales. Los comicios extremeños, previstos el 21 de diciembre, inauguran un intenso ciclo electoral con urnas en marzo en Castilla y León y en junio en Andalucía. La crisis de la Comunidad Valenciana por la salida de Carlos Mazón ha dibujado otra eventual fecha electoral en la primavera de 2026, aunque el PP tratará de salvar con Vox el imprevisto de un adelanto con más dudas que certezas.
Guardiola, con el beneplácito de Feijóo, decidió activar el anticipo electoral en Extremadura ante el bloqueo presupuestario de PSOE y Vox. El PP vio la oportunidad de coger a los socialistas con el pie cambiado por la situación judicial de su candidato, y no la desaprovechó. Por ahora, los sondeos que manejan en Génova son optimistas para los intereses de su candidata, que estaría en disposición de aumentar la ventaja sobre el PSOE tras el empate técnico de 2023... pero sin llegar a una mayoría absoluta que evite a la presidenta extremeña volver a depender de Vox.
La ruptura a medias de Junts con el Gobierno permitió al PSOE tumbar, por un solo voto, una enmienda clave del PP a la Ley de Movilidad Sostenible para facilitar la ampliación del calendario de cierre de las centrales nucleares, empezando por la de Almaraz I y II. Si el Gobierno no da marcha atrás, la planta cacereña será la primera en apagarse. Pero en Génova no hay lamentos por la derrota. Más bien se frotan las manos ante las contradicciones de los socialistas con la prórroga de los reactores, que será uno de los ejes de la carrera hacia las urnas en Extremadura, la primera del nuevo ciclo electoral. "Nos han regalado la campaña", sostienen.