Guerra contra los chicles en Baleares: el puerto de Palma gasta 50.000 € en quitarlos e Ibiza, 600.000
La mayor de las Pitiusas lleva a cabo desde hace más de un año una campaña de concienciación y calculan que pagan por quitar cada mancha 1 €. El puerto de Mallorca ha tenido que contratar un servicio adicional de limpieza para eliminarlos
Suelo con chicles marcados con un círculo. (EFE/Archivo)
Están por todas partes. Con simplemente bajar la mirada pueden divisarse decenas de chicles pegados por las calles. Sombras negras incrustadas en el suelo que se multiplican cada día. Desde hace más de un año, el Ayuntamiento de Ibiza decidió coger este problema por los cuernos y tratar de solucionarlo. Estimaron que la limpieza de un solo chicle cuesta a la administración pública un euro. Y, el monte total, según calcula el Consistorio, supera los 600.000 euros. También en el puerto de Palma de Mallorca, competencia del Ministerio de Transportes, han decidido ahoraeliminar todos los restos que habitan el paseo, con un contrato que asciende a 50.000 euros solo para 1 km de pavimento.
"Es un coste altísimo y además es que son residuos no biodegradables que tampoco podemos reciclar después", explica Jordi Grivé, concejal de Limpieza de la mayor de las Pitiusas. El Consell analizó hace un año los problemas de limpieza que tenía Ibiza e identificó que, junto a las bolsas que salen de los contenedores, las colillas y los excrementos de los perros, los chicles son los principales focos de suciedad del municipio.
Bajo esta premisa el Gobierno local liderado por Rafael Triguero (PP) decidió diseñar una campaña de sensibilización y dispusieron en los puntos más sucios, como las puertas de colegios e institutos, en las grandes avenidas, o las paradas del transporte público, unas basuras elaboradas por el propio Ayuntamiento para depositar las gomas de masticar. Aunque sí han detectado una disminución de los chicles en el suelo, la administración reitera que se interponen sanciones económicas de hasta 2.000 euros por tirar el residuo al pavimento.
Basuras para chicles de Ibiza. (Cedida)
Además, Grivé señala que, aunque no se haya tenido que invertir directamente en máquinas para eliminar estos restos, el Ayuntamiento de Ibiza sí ha tenido que seleccionar modelos con chorros de agua caliente a presión que facilitan su limpieza.
En el puerto de Palma de Mallorca, el fin de las obras en el paseo marítimo ha servido de incentivo para darle un lavado de cara al suelo. "La limpieza diaria no es suficiente a fin de mostrar un estado general óptimo", explica la Autoridad Portuaria de Baleares. En total, han tenido que destinar unos 50.000 euros únicamente para eliminar todos los restos del paseo una vez. Los trabajos se desarrollan actualmente y en total comprenderán 10 días de limpieza para atajar el problema en aproximadamente 1,2 kilómetros en la zona interior de la Avenida Gabriel Roca.
Desde la Autoridad Portuaria recuerdan que es una actividad de limpieza complementaria y puntual, totalmente independiente de las intervenciones cotidianas que realiza la empresa municipal. Pero, ¿por qué cuesta tanto eliminar estos residuos? Este organismo explica que "se trata de un elemento de naturaleza adhesiva y no biodegradable, por lo que su eliminación a través de los servicios ordinarios de limpieza es imposible".
La acumulación de estos residuos constituye, según apunta el puerto, "un foco de insalubridad perjudicial para la salud pública que deteriora la higiene urbana". En este sentido, un estudio realizado por la Universidad de Valencia y el CSIC, liderado por el investigador Manuel Porcar, explica que "los chicles podrían ser vectores de enfermedades bacterianas mucho tiempo después de ser tirados al suelo". De hecho, este grupo de trabajo los califica como "residuos de larga duración". Además de las consecuencias sanitarias que pueden tener, desde la Autoridad Portuaria hacen hincapié en que los chicles generan un "impacto visual negativo" que se quiere evitar, especialmente en zonas de alta concentración de locales de comida y ocio.
Están por todas partes. Con simplemente bajar la mirada pueden divisarse decenas de chicles pegados por las calles. Sombras negras incrustadas en el suelo que se multiplican cada día. Desde hace más de un año, el Ayuntamiento de Ibiza decidió coger este problema por los cuernos y tratar de solucionarlo. Estimaron que la limpieza de un solo chicle cuesta a la administración pública un euro. Y, el monte total, según calcula el Consistorio, supera los 600.000 euros. También en el puerto de Palma de Mallorca, competencia del Ministerio de Transportes, han decidido ahoraeliminar todos los restos que habitan el paseo, con un contrato que asciende a 50.000 euros solo para 1 km de pavimento.