Sánchez se encara con Junts: "¿Van a negociar con los que niegan la identidad de Cataluña?
Se pone el traje de campaña y carga contra los "recortes" y las "privatizaciones" del PP, sobre todo en Madrid y en Andalucía. Reclama elecciones en la Comunidad Valenciana
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso. (EFE / JJ Guillén)
Pedro Sánchez, al ataque. No hay (de momento) un adelanto de las elecciones generales a la vista, pero el estreno del nuevo ciclo electoral con los comicios del próximo 21 de diciembre en Extremadura, a los que seguirán Castilla y León en marzo, y Andalucía, previsiblemente en junio, ha llevado a esta mañana al presidente del Gobierno a ponerse el traje de campaña y lanzarse contra los barones populares. Y a confrontar también, aunque más tímidamente, con Junts.
El jefe del Ejecutivo obvió todos los problemas que le acechan, las causas judiciales contra sus familiares, los escándalos de Santos Cerdán y José Luis Ábalos, agravados ahora con las maniobras mafiosas de la "mano derecha" del último secretario de Organización, Leire Díez, y hasta la ruptura con Carles Puigdemont, para centrarse en denunciar el "plan premeditado para desmantelar el estado de bienestar" del PP, con una gran intensidad de detalle, sobre todo en lo que concierne a Madrid y a Andalucía. Sin olvidarse de la Comunidad Valenciana, donde Sánchez reclamó que se convoquen elecciones, pero dirigiéndose a Santiago Abascal, no a Alberto Núñez Feijóo. "Vuelvo a exigir a Abascal que no pacte con la derecha", señaló, "los valencianos lo que quieren es cambiar el rumbo tras el desastre" de la dana.
El presidente no habló apenas de los asuntos negros del Ejecutivo, pero sí teorizó sobre lo que él considera otras formas de corrupción. "A veces son cargos públicos que cobran mordidas por hacer cosas ilícitas. A veces son comisionistas y lobistas que cruzan la frontera de la ley. Y a veces son partidos políticos que recortan y privatizan los servicios públicos a cambio de determinados favores o apoyos económicos de amplio espectro". "Es posible", prosiguió, que esta última forma de corrupción no sea ilegal stricto sensu. Pero desde luego es inmoral y hace un daño tremendo a la mayoría de nuestro país".
En este contexto, Sánchez apeló a Junts sin citarles y presionó con la agenda social, con el argumento de que "la suerte de mucha gente que necesita de la acción pública necesita de lo que se debate y aprueba en el Congreso". Esta alusión no tuvo ningún efecto. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, le llamó "cínico e hipócrita" y reiteró que su relación con el PSOE se ha acabado porque "han incumplido con los catalanes". "No ganó las elecciones, es presidente gracias a Junts", destacó.
A pesar de que el Gobierno insiste en que su voluntad es mantener abierto el diálogo, la tensión entre el presidente y Nogueras creció. Sánchez le recordó que la mayoría que le ha apoyado (y no siempre) estos dos años en el Congreso es ideológicamente heterogénea. Son necesarios los votos de los posconvergentes, pero también de otros grupos, subrayó. Incluso Junts requiere del respaldo del PSOE. ¿O va a negociar con quien desprecia la identidad de Cataluña y aspira a destruir su autogobierno?, le preguntó en referencia a una hipotética moción de censura con PP y Vox, que Sánchez no contempla.
Pero el tira y afloja con Junts no le despistó de su objetivo del día: afear las políticas sanitarias del PP. Relató que en Madrid hay una lista de espera de "dos años" para ecografías sobre bultos sospechosos en el pecho o el cuello y denunció que "uno de cada tres euros del gasto en salud va a conciertos" con la privada. "Han convertido Madrid en un casino, en el que Quirón siempre gana y los ciudadanos siempre pierden", aseguró.
No fue menos inmisericorde con Andalucía y anunció que el Gobierno pondrá a disposición de la opinión pública los datos de los cribados de cáncer. Tras apuntar a las cifras históricas de traspaso de dinero a las comunidades autónomas, que habrían permitido invertir más en la educación y la sanidad pública, indicó que desde 2019 Juanma Moreno ha dedicado "4.000 millones de euros a clínicas privadas". Se han multiplicado por cuatro, las derivaciones a consultas externas, añadió, y la Junta tiene ahora "18.000 profesionales menos".
En su primera réplica, el presidente del Gobierno reiteró sus durísimos reproches a la gestión de los barones del PP, que sólo pueden entenderse en clave electoral. Su repaso incluyó también el habitual ataque a Feijóo, que el presidente suele llevar preparado por su equipo para su segunda intervención.
En el PP veían venir la estrategia del presidente del Gobierno, tras dedicar gran parte de su intervención a "hacer oposición" a los gobiernos autonómicos de los conservadores, especialmente a los que dirigen Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno. Sánchez seguía subido en la tribuna de oradores y en Génova ya lamentaban que el jefe del Ejecutivo hubiese obviado los puntos por los que se celebra la comparecencia en el Congreso y a los que debe responder: conclusiones del último Consejo Europeo, "corrupción de su Gobierno, partido y familia" y viabilidad de la legislatura. "Cero referencias al fiscal general en el día en el que declara en el Tribunal Supremo, a Leire Díez o a Miguel Ángel Gallardo. Tampoco a su mujer o a su hermano", lanzan desde el entorno de Feijóo.
Pedro Sánchez, al ataque. No hay (de momento) un adelanto de las elecciones generales a la vista, pero el estreno del nuevo ciclo electoral con los comicios del próximo 21 de diciembre en Extremadura, a los que seguirán Castilla y León en marzo, y Andalucía, previsiblemente en junio, ha llevado a esta mañana al presidente del Gobierno a ponerse el traje de campaña y lanzarse contra los barones populares. Y a confrontar también, aunque más tímidamente, con Junts.