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García Ortiz intenta levantar su "relato" de guardián de la Fiscalía contra Balas y las dudas de los mensajes borrados
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Juicio al fiscal general del Estado

García Ortiz intenta levantar su "relato" de guardián de la Fiscalía contra Balas y las dudas de los mensajes borrados

En su declaración ha afirmado ser muy consciente de la importancia de la "protección de datos", motivo por el que dice que retiene los últimos cinco móviles que le ha aportado la Fiscalía sin devolverlos al Minsiterio Público

Foto: El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, sale del Tribunal Supremo. (EFE/Javier Lizón).
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, sale del Tribunal Supremo. (EFE/Javier Lizón).
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El Tribunal Supremo acogió un duelo al estilo Western en la penúltima jornada del juicio al fiscal general del Estado. Álvaro García Ortiz se retiró la toga antes de abandonar el estrado y sentarse en la silla del acusado. En el aire todavía humeaba la declaración anterior, la del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, escoltado por otros dos peritos de la Unidad Central Operativa (UCO) y defendiendo el trabajo de su equipo. "Solo llevo investigando desde 1999", respondía con ironía a la abogada del Estado que defiende a García Ortiz.

El fiscal general del Estado se vio obligado a levantar su "relato" de guardián de la Fiscalía cuando los disparos de Balas seguían resonando en la sala del Supremo. "Sobre quien tenemos más indicios es sobre el fiscal general del Estado", había afirmado horas antes el jefe de la UCO, en el punto de mira de la fontanera del PSOE, Leire Díez, que se presentaba como "mano derecha de Santos Cerdán" en sus encuentros y que dijo al fiscal Ignacio Stampa que reportaba al mismo García Ortiz.

La contundencia de Balas obligó a García Ortiz a ser tajante en la defensa de su inocencia, al mismo tiempo que la sombra de la duda pendía sobre su testimonio por el borrado de los mensajes de WhatsApp el 16 de octubre (cuando se inicia la causa) y el formateo de su teléfono el 23 de octubre. Sobre este punto, el terreno que le dejaban los agentes de la UCO tampoco favorecía al fiscal: los agentes llegaron a decir que se tomaron "las medidas necesarias para que no sea posible" determinar la fecha de los mensajes borrados.

García Ortiz enseñó sus cartas desde el minuto uno: solo iba a contestar a la Fiscalía y a su defensa. En su relato de los hechos, ha empezado diciendo que no fue hasta el 7 de marzo de 2024 cuando tuvo noticia de la denuncia contra González Amador, y que no toma ninguna decisión al respecto. Ha contado que la primera noticia que tuvo sobre negociaciones de conformidad fue el 13 de marzo a raíz de la difusión del "bulo" por parte del jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, de que es la Fiscalía la que quería llegar a un pacto con la pareja de la presidenta madrileña, no al revés

Foto: los-peritos-de-la-uco-confirman-que-garcia-ortiz-borro-sus-mensajes-el-mismo-dia-que-se-abrio-la-causa

El fiscal general del Estado ha señalado dos hechos como detonantes de la reacción de la Fiscalía con la nota de prensa. Por un lado, un tuit de Ayuso donde señalaba a la fiscal provincial Pilar Rodríguez como exjefa de gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, algo que según el jefe de los fiscales ponía en duda la "honorabilidad" de la Fiscalía de Delitos Económicos. La reacción definitiva fue motivada por la publicación de una noticia en El Mundo donde se incidía en que fue la Fiscalía quien propuso un pacto a la defensa de González Amador.

Según ha declarado, es en ese momento cuando pacta con Pilar Rodríguez la redacción de la nota de prensa y la obtención de los correos electrónicos de la defensa de González Amador con el fin de "defender la actuación absolutamente impecable" de los fiscales. A las 21:59 llega a su poder el correo cuyo contenido acabó siendo publicado en la Cadena Ser pasadas las 23:00, aunque ha asegurado que nunca habló con el periodista que firmó la información porque desde que es fiscal general del Estado no atiende "ninguna llamada".

A lo largo de su declaración, ha defendido que se incluyeran en la nota de prensa citas textuales los correos ya publicados en medios para hacer una "cronología". "Teníamos que ser rigurosos", ha añadido. También se ha referido a su choque con la fiscal Almudena Lastra, la fiscal superior de Madrid, el 14 de marzo, porque se negaba a publicar la nota y no cogió el teléfono de García Ortiz tras cinco llamadas. "Me costaba mucho entender por qué se reciben cinco o seis llamadas del fiscal general del Estado y no reciban inmediata contestación". Por otra parte, ha deslizado que la nota de prensa no tenía como fin "perjudicar a Alberto González Amador". "La nota de prensa solo describe la labor de los fiscales".

El borrado de datos del fiscal

García Ortiz ha respondido acelerado y corrigiendo a su defensa en la manera de dibujar los hechos. Uno de los puntos en los que ha querido precisar con mayor detalle es sobre el borrado de datos de sus dispositivos, una realidad que los agentes de la UCO, incluido el propio Balas, afearon instantes antes. El fiscal general del Estado, al que se investiga por un presunto delito de revelación de secretos, ha afirmado que es muy consciente "del tema de protección de datos".

Este conocimiento de la materia le ha llevado, según su versión, a no devolver a Fiscalía los móviles que utiliza y que le van renovando. En total, ha especificado que retiene cinco en su poder que no ha devuelto al Ministerio Público. Ha afirmado que tomó esta decisión desde le dieron el móvil de un fiscal jefe de inspección, un teléfono "reciclado". Que los dispositivos que se cambian se dejan en "cajas" hasta que alguien venga a gestionarlo. García Ortiz dice que en su teléfono hay información de la que depende la "vida" de muchas personas, y que por eso toma tantas precauciones.

Ha explicado que su modus operandi consiste en borrar los WhatsApp una vez al año y formatear el teléfono cada vez que cambia de dispositivo. "Si mi terminal acaba en manos de terceras personas estoy poniendo en peligro a otros", ha destacado. Una versión que antes había expuesto de manera distinta el teniente coronel de la UCO, Antonio Balas, cuando recordó que durante el registro de su despacho el fiscal general del Estado manifestó que había "destruido" el anterior dispositivo móvil.

En su alegato final, García Ortiz ha recogido las palabras que "alguien que no conoce" le ha dicho antes de que tuviera lugar esa declaración. "La verdad no se filtra, la verdad se defiende", ha afirmado como alegato final. Una verdad que el fiscal general del Estado ha intentado defender en una jornada clave para su futuro frente a la contundencia de Balas y unas pruebas que ya fueran exculpatorias o no desaparecieron para siempre cuando decidió borrarlas el mismo día que comenzó esta causa.

El Tribunal Supremo acogió un duelo al estilo Western en la penúltima jornada del juicio al fiscal general del Estado. Álvaro García Ortiz se retiró la toga antes de abandonar el estrado y sentarse en la silla del acusado. En el aire todavía humeaba la declaración anterior, la del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, escoltado por otros dos peritos de la Unidad Central Operativa (UCO) y defendiendo el trabajo de su equipo. "Solo llevo investigando desde 1999", respondía con ironía a la abogada del Estado que defiende a García Ortiz.

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