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La "semana fantástica" que bunkeriza aún más a Sánchez y envalentona al PP
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INESTABILIDAD POLÍTICA

La "semana fantástica" que bunkeriza aún más a Sánchez y envalentona al PP

Entre el lunes 3 y el viernes 7, todo implosionó para reforzar al Gobierno, al PP y a Vox en sus posiciones: Mazón, el fiscal general, Ábalos, Koldo y Aldama, el informe del ministro Torres, más imputaciones en Moncloa y los pagos del PSOE

Foto: El fiscal general del Estado en el Tribunal Supremo. (EFE/Rodrigo Jiménez)
El fiscal general del Estado en el Tribunal Supremo. (EFE/Rodrigo Jiménez)
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Si un marciano hubiera aterrizado en España esta semana con el objeto de averiguar el modo de gobierno de los humanos, es probable que volviera a su planeta sin entender nada: solo entre el lunes y el jueves, la dimisión de Carlos Mazón y las tres derivadas que conlleva (su sucesor en la Generalitat y en el PPPV y las negociaciones con Vox); tres sesiones del juicio al fiscal general del Estado, que pese a estar investigado por un delito grave fue despedido con honores por sus subordinados; el informe de la UCO sobre un ministro en ejercicio, Ángel Víctor Torres, que dio una rueda de prensa triunfalista a pesar de sus conversaciones con la trama; la propuesta del Supremo para que la Audiencia Nacional abra juicio al exministro José Luis Ábalos, a su asistente Koldo García y al empresario Víctor de Aldama; Junts presentando medio centenar de enmiendas a la totalidad de las leyes del Gobierno; la imputación de la número dos de Presidencia del Gobierno en el caso Begoña; y la decisión de la Audiencia Nacional de abrir una investigación al PSOE por sus pagos en metálico.

Este cúmulo de informaciones han permitido sacar tres conclusiones: la primera es que desde el comienzo del nuevo curso político tras la pausa veraniega, y a pesar del intento del Gobierno de retomar la iniciativa, las investigaciones judiciales ya han alcanzado velocidad de crucero. La segunda es que la legislatura ha implosionado no solo en lo judicial, sino también en lo político: la dimisión de Mazón tiene réplicas en la política nacional y la decisión de Junts es la consolidación de que el Gobierno no podrá legislar; y la tercera: la reacción de los principales actores políticos ha sido una reafirmación de sus posiciones, lo que contribuye a profundizar en la polarización.

De todas las noticias previamente citadas, la que más interesa en la calle Génova es la última: “De la semana fantástica del PSOE la pieza abierta en la Audiencia Nacional es la más importante: la Audiencia no están investigando los pagos a Ábalos o a Koldo, sino el procedimiento de pagos y cobros del PSOE, porque quiere que se investigue lo que dijo Carmen Pano: que llevó 90.000 euros en metálico a Ferraz". Génova se frota las manos, porque entiende que cada Consejo de Ministros "va a ser una farsa". "Acuerden lo que acuerden, nada va a llegar a término. Estamos ante un Gobierno al que le quedan veinte meses para anunciar ocurrencias como el cambio de horario", explican.

En el Gobierno, zanjan el debate quitándole importancia a todo: "Estamos bastante tranquilos y los ánimos son de mucha normalidad". Su actitud oficial revela que el equipo de Pedro Sánchez vive cómodo en una bunkerización que les hace impunes a la crítica y a las malas noticias. “Todo sigue igual”, afirman a pesar de la sucesión de novedades en todos los órdenes: "Nosotros vivimos de verano con un mantra que no vamos a permitir que nos arrebaten: que la algarabía no nos convenza de que has hecho que no has hecho, de que eres culpable de cosas que no lo eres o de que hay cosas que tienen una gravedad que no la tienen", aseguran.

¿Por qué? Porque los asuntos judiciales se despachan en la Moncloa con un mismo argumento que vale para todos: no nos tenemos que defender de acusaciones falsas, así que no hay novedad pase lo que pase en las distintas causas judiciales que les afectan directa o indirectamente, a pesar de que de puertas hacia dentro, como ha contado este periódico, preocupa y mucho la imputación de la número dos de Presidencia en el caso Begoña, o no gusta la nueva pieza judicial sobre los pagos en metálico en el PSOE.

Y respecto a la decisión de Junts, un argumento similar: “Dando por bueno que van en serio, ¿qué implicaciones tiene? Ya era muy difícil legislar, y llevamos siete años legislando. Las cosas más importantes y de mayor consenso se han ido aprobando”. El argumento del Gobierno no se sostiene sobre las leyes que Junts ha enmendado, entre ellas los presupuestos generales del Estado o la Ley Bolaños de Enjuiciamiento Criminal, sino en las que los independentistas no han señalado. “Junts anuncia eso a continuación tiene que salir con cinco excepciones”, subrayan en Moncloa, que van a poner el foco en sacar adelante las iniciativas que la formación de Carles Puigdemont ha ido apoyando. Es una estrategia que pretende camuflar el bloqueo recurriendo a lo que Junts no puede votar en contra. “El mandato del Parlamento surgido de 2023 es que hay que dialogar, y así seguiremos”, insisten.

La conclusión es que en mitad del otoño, cuando quedan seis semanas para las vacaciones y cinco plenos del Congreso a celebrar, la legislatura ha implosionado: en Moncloa más encerrados en sí mismos y en el PP observando desde la barrera, esperando a que el Gobierno se caiga por su propio peso y apretando todo lo posible sobre la corrupción.

En este sentido, la estrategia electoral del PP es celebrar un goteo de elecciones autonómicas que vayan enterrando al PSOE, y no un súperdomingo, algo que nunca estuvo encima de la mesa. Primero Extremadura en otoño, luego Castilla y León en invierno, quién sabe qué sucederá en Aragón y después, ya casi en verano, Andalucía. Donde no habrá es en la Comunidad Valenciana, el punto débil de la estrategia diseñada en Génova, y la bocanada de aire fresco para los socialistas, bajando en unas encuestas que solo benefician a Compromís y a Vox.

Y ahí precisamente es donde el Gobierno encuentra un argumento para desgastar al adversario: Vox entra con fuerza en la ecuación, porque en el caso de que el PP gane las elecciones en todas esas citas electorales, después se abrirá un caso inevitable escenario de negociaciones con Vox, algo que ya está sucediendo en relación con la sucesión de Mazón. La conversación entre Feijóo y Santiago Abascal el pasado martes y el inicio de las negociaciones valencianas el pasado viernes, con dirigentes territoriales populares y nacionales de Vox, apunta a que, de momento, van por buen camino, aunque con un excesivo hermetismo fruto del temor a dar argumentos a la izquierda.

"No tiraremos la toalla"

Desde el Gobierno son tajantes: "Que nadie piense que vamos a tirar la toalla, más bien al contrario. Eso no va a pasar". De modo que en La Moncloa no solo están conjurados en seguir adelante, sino que están dispuestos a obviar los problemas y dar las batallas del relato y de la agenda, pese a que la sucesión de escándalos se lo pone cada vez más difícil.

Esta semana, la prueba de que Sánchez mantiene bien engrasada su estrategia de disputar todas las batallas está en el aplauso que cerca de un centenar de fiscales y funcionarios dedicaron al fiscal general el lunes cuando se disponía a acudir al Tribunal Supremo: es una buena foto de cómo está la Fiscalía y cómo está la sociedad. La pregunta es qué pensaría ese marciano después de pasar cuatro días de noviembre siguiendo la política española.

Si un marciano hubiera aterrizado en España esta semana con el objeto de averiguar el modo de gobierno de los humanos, es probable que volviera a su planeta sin entender nada: solo entre el lunes y el jueves, la dimisión de Carlos Mazón y las tres derivadas que conlleva (su sucesor en la Generalitat y en el PPPV y las negociaciones con Vox); tres sesiones del juicio al fiscal general del Estado, que pese a estar investigado por un delito grave fue despedido con honores por sus subordinados; el informe de la UCO sobre un ministro en ejercicio, Ángel Víctor Torres, que dio una rueda de prensa triunfalista a pesar de sus conversaciones con la trama; la propuesta del Supremo para que la Audiencia Nacional abra juicio al exministro José Luis Ábalos, a su asistente Koldo García y al empresario Víctor de Aldama; Junts presentando medio centenar de enmiendas a la totalidad de las leyes del Gobierno; la imputación de la número dos de Presidencia del Gobierno en el caso Begoña; y la decisión de la Audiencia Nacional de abrir una investigación al PSOE por sus pagos en metálico.

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