De loas a Franco a las posesiones en África: los diplomáticos estallan contra su reglamento "franquista"
La Asociación de Diplomáticos se salta a Albares y escribe directamente a Sánchez: "Nuestro reglamento es franquista". La polémica es una gota más en un sector tensionado por la estrategia con el Sahara, México, Gibraltar o China
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. (EFE/Rodrigo Jiménez)
De los tribunales de honor, a las referencias a los principios del Movimiento Nacional pasando por las referencias a las posesiones españolas en Guinea y el resto del continente africano. Estas son algunas de las perlas que aún hoy se pueden leer en el reglamento que rige la profesión del diplomático aprobado en la segunda década del régimen de Franco, en 1955. Un asunto que tiene rebelada a la carrera.
Esta realidad tiene doblemente enfadados a los diplomáticos. Primero, porque llevan bastante tiempo exigiendo la renovación de un reglamento “franquista” y, segundo, porque el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no escucha sus reclamaciones. Esos son los motivos por los que la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) ha tomado la decisión de saltarse al ministro y acudir directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que han enviado una carta de queja señalando a Albares.
Con una redacción no carente de ironía, la ADE explica al jefe de Ejecutivo que “una nación moderna y un Gobierno progresista como el nuestro” no debería permitir que permanezca en vigor un reglamento procedente de la dictadura de Franco, más aún cuando en aplicación de la Ley de Memoria Democrática el ministro de Asuntos Exteriores ha sido proactivo en la retirada de símbolos franquistas en los edificios del ministerio.
“Habiéndose retirado de los inmuebles del Ministerio de Asuntos Exteriores todos aquellos elementos que pudieran evocar el pasado dictatorial, de conformidad con la Ley de Memoria Democrática, nos resulta muy difícil comprender que en este Ministerio debamos convivir no ya con un símbolo, sino con una norma franquista”, explican en la misiva.
En opinión de los diplomáticos, este decreto “sancionado por el dictador” ha sido desprovisto, a lo largo de los años, de varios artículos formalmente derogados, pero permanecen en ella “reliquias vergonzantes como los 'tribunales de honor'" (a los que se dedican 11 artículos), y las referencias al Movimiento Nacional o a “los Territorios españoles del Golfo de Guinea y posesiones españolas en África’”.
Por ello, consideran “evidente” que es necesario que esta norma sea urgentemente reemplazada mediante la aprobación del proyecto de reglamento cuya elaboración se completó a principio de 2023. “El nuevo reglamento no solo será incuestionablemente constitucional, sino acorde con una organización moderna, de modo que contribuya a su funcionamiento eficaz, a la rendición de cuentas y a la transparencia”.
Esta polémica surge en un momento en que el Ministerio de Exteriores está inmerso en varias polémicas, principalmente tres: el reconocimiento por parte del ministro de las "injusticias" cometidos en la Conquista de América, lo que ha dado alas al discurso antiespañol de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el reconocimiento por parte de la ONU de la soberanía marroquí del Sahara tras el acuerdo nunca del todo explicado entre España y Marruecos o el desconocido acuerdo con Reino Unido sobre Gibraltar, y el envío del Rey a un viaje de Estado a China la semana que viene en un escenario internacional convulso y con Estados Unidos marcando de cerca a España y el Gobierno buscando el enfrentamiento con Donald Trump.
De los tribunales de honor, a las referencias a los principios del Movimiento Nacional pasando por las referencias a las posesiones españolas en Guinea y el resto del continente africano. Estas son algunas de las perlas que aún hoy se pueden leer en el reglamento que rige la profesión del diplomático aprobado en la segunda década del régimen de Franco, en 1955. Un asunto que tiene rebelada a la carrera.