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Génova no se mueve ante el bloqueo de la legislatura y se niega a llamar a Junts
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RUPTURA CON EL GOBIERNO

Génova no se mueve ante el bloqueo de la legislatura y se niega a llamar a Junts

La idea de activar una moción de censura que ponga fin al mandato de Sánchez se enfría por la negativa de PP y Junts a dar el paso. Los populares desconfían del órdago de Puigdemont y exigen elecciones generales

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto a la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, y el secretario general, Miguel Tellado. (EFE/JJ Guillén)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto a la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, y el secretario general, Miguel Tellado. (EFE/JJ Guillén)
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"Lo que no se consiga antes en el Congreso, se conseguirá después en las urnas". Génova aparca la ansiedad por desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Feijóo sigue al dedillo el consejo que José María Aznar le dio en público durante la presentación de su último libro en Madrid, cuando apeló a no llevar a la "frustración" a la ciudadanía con iniciativas fallidas para acelerar lo ineludible. La idea de activar una moción de censura pierde fuelle en el PP, aunque Génova sigue sin descartar del todo esa posibilidad.

Este jueves, el partido de Carles Puigdemont dio un paso decisivo en su ultimátum a Sánchez y visibilizó la ruptura con un veto expreso a todas las leyes del Gobierno. El anuncio se concretó con el registro de enmiendas a la totalidad a las 25 leyes del Ejecutivo que aún no han comenzado su trayecto parlamentario, y se extenderá a otra veintena de proyectos que están en trámite. No es un portazo definitivo porque Junts insiste en pedir al Gobierno que cumpla con los compromisos pendientes, pero sí implica, en la práctica, el bloqueo total de la legislatura.

El órdago que Miriam Nogueras, portavoz en el Congreso, se encargó de verbalizar no hizo encender las alarmas en Génova, donde mantienen su hoja de ruta: la puerta al partido de Carles Puigdemont continúa abierta, pero no serán ellos quienes tomen la iniciativa ni descuelguen el teléfono. "Si quieren algo, que lo pidan", confirman también fuentes del PP de Cataluña, desde donde su presidente, Alejandro Fernández, llamó a no creerse el movimiento de Junts.

La desconfianza con Puigdemont juega un papel relevante en la estrategia de un Feijóo perjudicado ahora por la gestión de la crisis en la Comunidad Valenciana. Y la formación independentista tampoco ha dado vuelo alguno a la idea de una moción de censura pactada con PP y Vox. Al menos por ahora.

"Junts debe saber qué quiere ser de mayor. El problema es que no lo saben", sentencian las fuentes consultadas. En el PP creen que la formación posconvergente juega un partido propio, que responde a un interés electoral ante el auge de Alianza Catalana, y no se fían del órdago planteado a Sánchez. Cualquier acercamiento a Carles Puigdemont se mirará además con lupa en el sector más conservador del partido. "Con este tema no nos podemos permitir errores", apunta otro dirigente. Caer en la precipitación, evalúan, sería uno de ellos.

La moción de censura, por tanto, permanece en un callejón sin salida. Los ladrillos podrían comenzar a caer, según el PP, si Junts se decide a tocar a su puerta para plantear a Feijóo que es hora de poner fin a la legislatura. Sólo con ese paso previo, y en función de lo que planteen, Génova se abriría a dialogar. En la dirección nacional evitan posicionarse respecto a la "hipótesis" de negociar sobre la base de una moción de censura instrumental con un candidato pactado —que no sería Feijóo— para convocar elecciones, aunque en otros sectores del partido sí descartan por completo una cesión de esas características a la formación independentista.

Un dato a tener en cuenta es que la rendija abierta que Génova deja a activar la citada herramienta constitucional se hace más pequeña conforme pasa el tiempo. Porque a lo sumo quedan 21 meses para que el país vaya a elecciones generales. Y llegará un momento en que Feijóo tapiará definitivamente la puerta y preferirá esperar a que las urnas hablen antes que arriesgarse a un movimiento conjunto con Carles Puigdemont. "El tiempo juega mucho más en contra de Junts que del Partido Popular", zanjan.

Foto: junts-ruptura-veto-leyes-gobierno

Esta semana, el secretario general del PP, Miguel Tellado, espantó públicamente el escenario de un acercamiento a Junts. Y repitió el mismo mensaje que José María Aznar había enviado al partido días atrás. "El escenario es el que es. Hay muchos españoles que dicen que hay que echar a Sánchez como sea, pero no todos somos iguales. No todos tenemos cero escrúpulos", afirmó el dirigente, de la máxima confianza de Alberto Núñez Feijóo. Según una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, el 64% de los votantes del PP verían con buenos ojos una alianza con Junts para desalojar al presidente del Gobierno.

Pero Tellado no ocultó su pesimismo respecto a esa maniobra. "No vamos a hipotecar nuestra credibilidad, nuestros principios, nuestros valores y nuestros compromisos por llegar antes de tiempo a donde queremos llegar", lanzó, durante un coloquio en el Club Siglo XXI. "El PP no se puede prestar a jugadas de partidos minoritarios que han lavado la cara a Sánchez. Que nadie pretenda arrastrar al PP por el camino de las miserias", advirtió. "Con los que no aceptan ser leales a la nación, no cabe transacción positiva. En ningún caso", apuntaló el expresidente del Gobierno en Onda Cero días atrás. Génova, por su parte, pide activar ya la convocatoria electoral.

Con estos mimbres, todo parece indicar que la legislatura finalizará cuando Sánchez decida pulsar el botón rojo. Pero, al menos en apariencia, la ruptura escenificada por Junts este jueves fue recibida en la Moncloa con tranquilidad. El Gobierno persistió en el mensaje de "mano tendida", y ratificó que el Ejecutivo "cumple con sus compromisos" en Cataluña, en contra del criterio de Junts. Y su propósito sigue pasando por caminar de forma decidida hacia 2027.

"Lo que no se consiga antes en el Congreso, se conseguirá después en las urnas". Génova aparca la ansiedad por desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Feijóo sigue al dedillo el consejo que José María Aznar le dio en público durante la presentación de su último libro en Madrid, cuando apeló a no llevar a la "frustración" a la ciudadanía con iniciativas fallidas para acelerar lo ineludible. La idea de activar una moción de censura pierde fuelle en el PP, aunque Génova sigue sin descartar del todo esa posibilidad.

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