Vox mide su 'trumpismo a la española': apoyado en la marca y sin candidatos mediáticos
La formación, con las expectativas al alza desde hace meses, no ha confirmado aún a ninguno de los aspirantes a la presidencia de Extremadura, Castilla y León o Andalucía y todo apunta a que seguirá una línea continuista
Santiago Abascal, durante una rueda de prensa en la sede de Vox. (Europa Press/Pérez Meca)
El próximo año electoral, que arranca el 21 de diciembre, calibrará la nueva estrategia trumpista de Vox de romper prácticamente con todo y con todos. La receta será la misma para los tres territorios llamados de momento a las urnas: el argumentario clásico del partido, con el rechazo a la inmigración y la defensa del campo como principales banderas, y en principio sin candidatos mediáticos. La formación no ha confirmado todavía ninguno de los nombres que presentarán a los comicios, ni siquiera en Extremadura, y todo apunta a que la dirección apostará por una línea continuista con los actuales dirigentes autonómicos.
Este año será una especie de déjà vu con 2022. Vox puso entonces todos los huevos en la cesta de Castilla y León y Andalucía, cuyas elecciones estaban marcadas en rojo porque era la primera posibilidad real de los de Santiago Abascal de tocar poder. El planteamiento ahora es similar, aunque el contexto haya cambiado. Las citas son especialmente importantes porque serán el primer examen desde la ruptura de los gobiernos autonómicos con el PP y porque serán la primera oportunidad para medir si las últimas encuestas se ajustan a la realidad.
Bambú es poco amigo de los sondeos, pero a nadie se le escapa que las expectativas están desbordadas. El partido hace meses que dio por superadas las crisis internas y está convencido de que el ciclo electoral llega en el mejor momento, sin la pesada mochila de la gestión y con la libertad de hacer oposición a todo, trasladando continuamente el mensaje de que PP y PSOE, pese a todo son lo mismo.
El pasado lunes, cuando María Guardiola aún no había anunciado el adelanto, el portavoz José Antonio Fúster sacó de nuevo la carta de la supuesta complicidad del bipartidismo. "Yo creo que lo va a encontrar con mucha más facilidad en el PSOE que en Vox en este caso porque Guardiola ha dado pruebas más que evidentes durante todo el tiempo de estar mucho más cerca de las tesis del progrerío que de las tesis de la reconstrucción y la prioridad nacional", declaró en rueda de prensa, preguntado por la negociación de los presupuestos en Extremadura.
La marca Vox, al menos en teoría, debería ser suficiente para mantener la inercia positiva, aunque el punto de partida es distinto en cada comunidad. Nada indica que Abascal tenga en la cabeza la necesidad de hacer cambios en Extremadura, Castilla y León o Andalucía. Más bien lo contrario, con una apuesta cerrada por los actuales líderes en cada territorio, que por otra parte se han confirmado como fieles a la cúpula, tras el rosario de salidas en el llamado sector crítico.
Extremadura será la primera prueba. La duda sobre el candidato está entre Ángel Pelayo Gordillo, que ya lo fue en las elecciones de 2023, y Óscar Fernández, actual portavoz en el Parlamento autonómico. Los dos son unos desconocidos más allá de Extremadura, aunque el primero tuvo un escaparate de lujo el pasado jueves, durante el interrogatorio a Pedro Sánchez en el Senado. Pelayo, senador y diputado en la región, fue el encargado de Vox de preguntar al presidente del Gobierno en el marco de la comisión de investigación por el caso Koldo.
Vox logró en las últimas elecciones en Extremadura 5 diputados, frente a los 28 de María Guardiola. La formación ultraconservadora consiguió un consejero en el Gobierno, pero el castillo se desmoronó enseguida, dejando al descubierto la fractura interna en los territorios. Camino Limia, responsable de Gestión Forestal y Mundo Rural, dimitió por discrepancias con la dirección encabezada por Santiago Abascal e Ignacio Garriga. Y su sucesor, Ignacio Higuero, también rompió con el partido y se mantuvo en el Ejecutivo como independiente en plena marejada. El pasado verano Higuero renunció al acta tras ser acusado de falsificar su currículum.
Castilla y León y Andalucía
Castilla y León será la siguiente parada, en marzo, aunque la fecha está todavía por determinar. Vox obtuvo en 2022 un total de 13 procuradores en las Cortes —doce más que en 2019— y condicionó el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, pero los precedentes más cercanos tampoco son demasiado positivos. El portavoz en la región es David Hierro, otro desconocido y afín a la cúpula. Hierro ascendió tras la abrupta salida de Juan García-Gallardo, que dimitió de todos sus cargos en la formación entre acusaciones de "chantaje" y "guerra sucia" contra Garriga. Bambú tampoco ha dado ninguna pista de quién será el candidato, aunque la lógica apunta a Hierro.
Las elecciones en Andalucía serán las últimas del ciclo electoral, salvo giro en otras comunidades o adelanto de las generales. Los comicios de 2022, cuando Juanma Moreno obtuvo la mayoría absoluta, son la prueba más clara para Vox de que el exceso de confianza no es buen compañero de viaje. También de que un candidato de renombre, como fue Macarena Olona, no es sinónimo ni garantía de nada. La confianza de la dirección recae ahora en Manuel Gavira, que antes de la llegada de Olona ya ejerció como portavoz en el Parlamento regional.
Las propuestas serán las mismas en todos los territorios, sin variar un ápice de otros periodos electorales. El rechazo a la inmigración irregular desempeñará un papel destacado, en línea con el discurso del partido durante los últimos meses, pero combinado con otras medidas claves para las regiones como la inversión en infraestructuras o el fomento de la natalidad, entre otras. Vox, de hecho, ha dado en la última semana un nuevo impulso a las políticas del campo, con encuentros con los medios de comunicación para dar a conocer el programa de la formación.
El 'trumpismo a la española' de Abascal se reconoce en el control de las fronteras y la exaltación del nacionalismo, pero también en la defensa del sector primario y el rechazo al "globalismo" de Bruselas y el Pacto Verde, señalado como el mejor ejemplo de los males del "consenso progre". El último acto con periodistas fue el pasado 24 de octubre, en Guadalajara, con la presencia de los responsables en materia de agricultura y ganadería de Vox en Europa, el Congreso o las comunidades autónomas. El objetivo era explicar las líneas de trabajo y las principales inquietudes y preocupaciones.
El próximo año electoral, que arranca el 21 de diciembre, calibrará la nueva estrategia trumpista de Vox de romper prácticamente con todo y con todos. La receta será la misma para los tres territorios llamados de momento a las urnas: el argumentario clásico del partido, con el rechazo a la inmigración y la defensa del campo como principales banderas, y en principio sin candidatos mediáticos. La formación no ha confirmado todavía ninguno de los nombres que presentarán a los comicios, ni siquiera en Extremadura, y todo apunta a que la dirección apostará por una línea continuista con los actuales dirigentes autonómicos.