El PP consume la (primera) bala con Sánchez en el Senado, pero contempla volver a citarle
Génova agita un "careo" entre el presidente del Gobierno, Ábalos y Aldama. En el PP contabilizan 52 "evasivas" en un atropellado interrogatorio, que analizarán para valorar si denuncian a Sánchez por "falso testimonio"
Era la gran bala de plata del Partido Popular. La que Alberto Núñez Feijóo se había guardado en la recámara hasta que llegase la hora de utilizarla. Para el líder del PP, ese momento llegó con el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que alimentaba una presunta financiación irregular en el seno del Partido Socialista por el trasiego de sobres con dinero en efectivo que iban a parar a los bolsillos de José Luis Ábalos y Koldo García.
En Génova aspiraban a que, a partir de ese momento, la presión por la corrupción situase a Sánchez en una situación casi irrespirable. Y la tensión por la agenda judicial que rodea al presidente del Gobierno no ha bajado, pero tampoco ha llegado al punto de cocción que deseaban en el PP para llegar con suficiente gasolina al Senado. El Tribunal Supremo rechazó enviar a prisión al exministro de Transportes y a su exasesor, al menos por ahora. Y el juez del 'caso Koldo' rechazó también la petición del PP de requerir al PSOE todos los movimientos de su caja desde 2017, aunque Ferraz sí envió a Leopoldo Puente una serie de 'aclaraciones' sobre su contabilidad.
En la sesión, que se alargó cinco horas, escaseó el formato pregunta-respuesta y se convirtió más bien en un fuego cruzado. Una especie de cara a cara y de bronca ya habitual en los plenos del Congreso, pero más largo y en igualdad de condiciones respecto a los tiempos. Oficialmente, Génova da por "cumplido" el objetivo al haber sentado al presidente del Gobierno de forma inédita en una comisión de investigación, aunque Sánchez ha conseguido zafarse de un interrogatorio atropellado y esa circunstancia ha dejado un sabor de boca algo amargo.
En la dirección del PP contemplan volver a citar al presidente del Gobierno a la comisión de investigación del Senado. Era una idea que ya sobrevolaba en Génova días atrás si comprobaban que el presidente del Gobierno no respondía a sus preguntas —como así ha sido— o si en los próximos meses escala la presión judicial. El interrogatorio, en efecto, finalizó sin apenas conclusiones por las "evasivas" del jefe del Ejecutivo. "Si aparecen nuevos indicios fruto de la investigación judicial, estaría justificado que viniese de nuevo", apuntan fuentes parlamentarias.
Lo que no está claro es que esa segunda visita a la Cámara Alta se produzca en forma de careo, como ha propuesto el portavoz del PP encargado de interpelar a Sánchez, Alejo Miranda de Larra, para sentar en una misma sala al presidente del Gobierno, José Luis Ábalos y Víctor de Aldama. Desde el Gobierno sostienen que esa figura no tiene encaje reglamentario, y en el PP no aclaran cuál sería el procedimiento. "Lo primero es saber si él quiere, que no ha respondido, y a partir de ahí veremos", apuntan.
En Génova aseguran haber detectado hasta 52 evasivas a las preguntas de su senador, al que dirigentes del partido han visto "sólido" aunque "algo invasivo". En múltiples ocasiones, Miranda de Larra lanzó cuestiones a un jefe del Ejecutivo huidizo, pero sin darle tiempo a contestar antes de arremeter de nuevo. Es el mismo dirigente que, como publicó El Confidencial, ha sufrido hasta 39 intentos de hackeo a su teléfono móvil desde que arrancó la comisión de investigación por el caso Koldo, de la que es portavoz, unos ataques que en el partido vinculan de forma velada a las "cloacas del PSOE" lideradas por la 'fontanera' Leire Díez.
La falta de respuestas por parte de Sánchez complica la intención del PP de llevarle a los tribunales por "falso testimonio", ya que según el Código Penal todos los comparecientes en la comisión de investigación están obligados a decir la verdad. "Sánchez está profundamente incómodo y pendiente de no dar un corte categórico que pueda justificar que el PP le lleve ante la Justicia", apuntaban fuentes de Génova a mitad del interrogatorio. Pero al finalizar la intervención, en la dirección del PP aseguran que extremarán la vigilancia. "Analizaremos la comparecencia con detenimiento", aseguran.
En el PP han contabilizado 18 "no me consta" del presidente del Gobierno; 11 "no lo sé" y otros tantos "no tengo constancia", "desconozco" o "no recuerdo". Las fórmulas empleadas por el presidente del Gobierno complican la apertura de la vía judicial por parte del PP, aunque los conservadores aseguran que no se darán por vencidos. En Génova minimizan también la satisfacción que se respira en Moncloa con la comparecencia, y asumen que Sánchez haya logrado escapar porque "ya contábamos con que el presidente del Gobierno intentaría evadir todas las preguntas". "Decir la verdad no se le da bien", inciden.
"Eso dependía de él. Lo que dependía de nosotros lo hemos logrado. En todas las televisiones y en todos los medios de otros países, se va a ver al presidente del Gobierno de España respondiendo (o sin responder) a preguntas sobre la corrupción de su familia, de su partido y su Ejecutivo. La deshonra es total, y el objetivo está conseguido", zanjan.
Era la gran bala de plata del Partido Popular. La que Alberto Núñez Feijóo se había guardado en la recámara hasta que llegase la hora de utilizarla. Para el líder del PP, ese momento llegó con el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que alimentaba una presunta financiación irregular en el seno del Partido Socialista por el trasiego de sobres con dinero en efectivo que iban a parar a los bolsillos de José Luis Ábalos y Koldo García.