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El PNV se abraza a Junts y 'enseña la patita' mientras Sánchez hace mutis por la dana
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SESIÓN DE CONTROL

El PNV se abraza a Junts y 'enseña la patita' mientras Sánchez hace mutis por la dana

El presidente utiliza a las víctimas de la dana para no responder a Feijóo, pero sí lo hace a Podemos y al PNV mientras el líder del PP centra su intervención en apuntalar una idea: el presidente miente. Lo ha dicho dos docenas de veces

Foto: Maribel Vaquero (PNV), en la sesión de control. (Efe/Javier Lizón).
Maribel Vaquero (PNV), en la sesión de control. (Efe/Javier Lizón).
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Como concepto, las sesiones de control suelen tener ritmo y ser intensas, más aún en esta legislatura sui generis que Pedro Sánchez ha regalado a los españoles, y a las españolas. Sin embargo, miércoles tras miércoles, siempre ha habido un momento para la pausa: incluso en las jornadas de mayor tensión, con diputados pataleando, insultos cruzando el hemiciclo y la presidenta Armengol superada llegaba el momento de la intervención del PNV para meter sordina y desalar la sesión con cualquier cuestión de nulo interés mediático y nula preocupación al Gobierno. Hasta esta mañana, cuando la portavoz del partido de Aitor Esteban, ha querido 'enseñarle la patita' a Sánchez.

El asunto tiene enjundia, porque parece una réplica del seísmo que se inició hace justo una semana en esta misma sesión, cuando Míriam Nogueras (Junts) se quitó el traje de indepe para ponerse el de señora de derechas y advertir a Sánchez que algo iba a pasar: "Es la hora del cambio", le dijo con esa contundencia hiriente que maneja tan bien y, cinco días después, Carles Puigdemont estaba rompiendo con el Gobierno desde Perpiñán.

Esta mañana, guardando y nadando la ropa, Maribel Vaquero ha enseñado la patita y se ha alineado con Junts para formular una pregunta que, en rigor, debería haber formulado Junts. ¿Será que están coordinados? ¿Será que el PNV se mira en el espejo de Junts? ¿Será que Aitor Esteban no se quiere quedar como el único partido de derechas que apoya a Sánchez mientras pone cara de formar parte de la mayoría progresista?

El tema elegido es un asunto que ya de por sí incomoda al Gobierno: la multirreincidencia. Incomoda porque, en la mentalidad progresista, hablar de este asunto es equiparable a mezclar inmigración y delincuencia, de modo que si la pregunta la hubiera hecho Santiago Abascal, el presidente le habría respondido, como ya ha hecho alguna vez: "Señor Abascal, ¿por qué odia tanto usted a los inmigrantes?". Pero como la pregunta la ha hecho un socio, y el Gobierno ya tiene bastantes problemas con Podemos y Junts, pues el presidente se ha dignado a responder amablemente, porque cuando Sánchez quiere ser amable lo es y mucho.

Foto: sanchez-se-escuda-en-el-aniversario-de-la-dana-para-no-responder-a-las-criticas-de-feijoo

Pero hay más: el PNV, como Junts hace una semana, no sólo se ha interesado por un asunto que preocupa a las derechas, como si el partido cuyo lema es "Dios y ley vieja" quisiera volver a ser lo que fue. Resulta que el asunto en cuestión es una iniciativa de Junts y, además, el objetivo es para endurecer las penas a delincuentes reincidentes.

Y Sánchez, que a sus socios los responde con ese tono entre comprensivo y complaciente, propio de quien habla a parvularios o personas enfermas, ha respondido dándole la razón, no sea que estos también se vayan a enfadar. Así que sí, Sánchez ha admitido que "la multirreincidencia es uno de los principales problemas de seguridad que tiene nuestro país". Escuchándole, uno empieza a pensar que en este vodevil en el que vivimos Sánchez es capaz de hacerse de derechas con tal de seguir en el machito. O peor: empezar a aprobar medidas de derechas que le pidan las derechas periféricas españolas (que es lo que son el PNV y Junts) y convencernos a todos de que son medidas progresistas. Cosas veredes, amigo Sánchez.

Nueva vuelta de tuerca antidemocrática

El presidente del Gobierno ha rizado el rizo en su falta de respeto a la oposición. De las tres preguntas que hoy se le han formulado ha decidido no responder a Alberto Núñez Feijóo con el argumento de que hoy se cumple un aniversario de la dana que arrasó la Comunidad Valenciana. "Hoy no es el día", ha dicho, y se ha quedado tan ancho. Es decir, en una sola frase, Sánchez ha demostrado que es capaz de faltar al respeto a la Cámara (obligada a controlar al Gobierno) y de utilizar a las víctimas de la tragedia para no responder por los casos de corrupción.

Esa explicación habría tenido un pase si Sánchez no hubiera respondido a la portavoz del PNV o a la portavoz de Podemos, Ione Belarra, pero a ellas sí les ha dedicado su tiempo. O si el Gobierno hubiera pedido suspender la sesión por respeto a las víctimas, algo que no hizo el PSOE hace un año porque urgía aprobar el asalto a RTVE. ¿Entonces sí y ahora no? Ha sido la portavoz del PP, Ester Muñoz, quien se la ha afeado: "El señor Sánchez ha mentido en treinta segundos. No ha contestado al señor Feijóo, pero al resto de portavoces sí les ha contestado. Ha sido tan indecente que ha usado a las víctimas en este día de recuerdo para no contestar a la oposición; lo cual demuestra cómo, para ustedes, el dolor de las víctimas es lo de menos, lo importante es usarlas. Sánchez es un farsante y ha quedado comprobado".

Foto: exgerente-psoe-secretaria-abalos-pago-en-sobres

La palabra clave hoy en el PP es "mentira". Ese era el mensaje que hoy quería apuntalar Feijóo en la víspera de la declaración del presidente del Gobierno en la comisión Koldo que se sigue en el Senado: "Mintió con Bildu, mintió con la amnistía, mintió con el cupo independentista, mintió con Puigdemont, mintió sobre presentar Presupuestos, mintió sobre las viviendas que haría, mintió sobre los impuestos a las clases medias, mintió con las mujeres, mintió en política exterior, mintió sobre su pareja, mintió en sus cartas para taparla, mintió escondiendo a su hermano en la Moncloa, mintió con su número dos el señor Cerdán y con su número dos el ministro de Transportes, el señor Ábalos (...), mintió con la financiación de su partido, miente cuando dice que gobierna, cuando dice que tiene mayoría y cuando dice que es el gobierno más estable".

Y así, el Congreso va a ceder esta semana el protagonismo, aunque sólo sea por una vez, a la Cámara Alta, que acogerá la sesión más relevante en esta semana de pasión para el sanchismo: la comparecencia del presidente del Gobierno para hablar del dinero en metálico que circula en su partido y de los descuadres entre lo que el PSOE dice que ha hecho y lo que el Supremo cree ha pasado. Mañana, a las 9, en el Senado.

Como concepto, las sesiones de control suelen tener ritmo y ser intensas, más aún en esta legislatura sui generis que Pedro Sánchez ha regalado a los españoles, y a las españolas. Sin embargo, miércoles tras miércoles, siempre ha habido un momento para la pausa: incluso en las jornadas de mayor tensión, con diputados pataleando, insultos cruzando el hemiciclo y la presidenta Armengol superada llegaba el momento de la intervención del PNV para meter sordina y desalar la sesión con cualquier cuestión de nulo interés mediático y nula preocupación al Gobierno. Hasta esta mañana, cuando la portavoz del partido de Aitor Esteban, ha querido 'enseñarle la patita' a Sánchez.

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