El apoyo de Sánchez legitima a Gallardo como candidato pese a estar al borde del banquillo
Ferraz avalará que sea cabeza de cartel sin primarias por la premura del adelanto electoral. El PSOE cree que podrán aguantar y que María Guardiola volverá a depender de nuevo de Vox
Unos tras otro, los dogmas de la vieja política van cayendo. Una causa judicial era motivo suficiente para inhabilitar a un candidato, pero el secretario general de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo, se presentará a las elecciones del 21 de diciembre, a pesar de estar a un paso del banquillo.
El sostén que le proporciona Pedro Sánchez le permite hacerlo. Implicado en el caso del hermano del presidente, ha sido procesado junto a él por prevaricación y tráfico de influencias. Y será juzgado por la creación de una plaza a medida como coordinador de las actividades de los conservatorios, cuando Gallardo era presidente de la Diputación de Badajoz. En unos meses se abrirá el juicio oral, presumiblemente a principios de 2026.
Los socialistas acuden a estas elecciones anticipadas con una flaqueza manifiesta, que no desaprovechará el PP. Pero la defensa de que la investigación contra David Sánchez es fruto de la "persecución" que sufre el jefe del Ejecutivo por parte de organizaciones de ultraderecha, le ha blindado como candidato. La decisión de María Guardiola de adelantar los comicios, previstos para mayo de 2026, también lo ha facilitado.
La premura permitirá a Gallardo convertirse en el cabeza de cartel sin necesidad de pasar por primarias, con total apoyo de Ferraz. Los Estatutos del PSOE permiten esta excepción cuando "las circunstancias políticas lo aconsejen" o "el interés general del partido lo exija". Los socialistas extremeños ya han activado la cláusula. La ejecutiva aprobó ayer la candidatura de Gallardo y este miércoles lo votará el Comité Regional. La Comisión de Listas Nacional tendrá la última palabra. Lo avalará sin sorpresas.
Su imputación en este caso ya le atornilló como secretario general. Elegido como sucesor del recientemente fallecido Guillermo Fernández Vara, tras perder en 2023 el gobierno de la Junta, el peso de Badajoz sobre Cáceres favoreció su victoria. Aunque en esta provincia siempre ha mantenido un foco de resistencia. Esa división no se ha superado pero Gallardo se impuso por segunda vez, ya implicado en la investigación judicial del hermano del presidente sin mayores problemas. Ferraz había valorado meses antes su defenestración por su rechazo público al pacto con ERC sobre un cupo catalán, pero todo cambió cuando fue involucrado en este asunto.
Ahora cuenta con el respaldo absoluto de Pedro Sánchez. La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, defendió ayer que se han celebrado primarias en dos ocasiones (los dos congresos regionales) y "los militantes de esa tierra han hablado con claridad". "Solo le puedo trasladar todo el apoyo al secretario general", afirmó. El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, también salió en defensa de Gallardo y aseguró que están "convencidos de que no hay nada punible ni delictivo" contra él. El único apunte discrepante ha sido el del presidente de la Diputación de Cáceres , Miguel Ángel Morales, que ha abogado por una reactivación del socialismo extremeño.
Hay más voces dentro del partido que incluso confiando en la inocencia de Gallardo ven una mala decisión que sea candidato. Él supone su mayor "debilidad" en un momento en que la organización, pese a todos los avatares en Madrid y en Extremadura, está fuerte y conserva poder municipal. Hay una base social, defienden, que les permite ser competitivos aunque no haya opciones de gobernar. Podemos e Izquierda Unida han confirmado que volverán a presentarse juntos pero a la izquierda no le da la suma.
La previsión es que la aritmética favorezca de nuevo a la derecha y Guardiola siga al frente de la Junta. En el PSOE creen que, de nuevo, con el lastre de Vox que está "subidito en las encuestas". No contemplan la posibilidad de una mayoría absoluta del PP y piensan que ellos, aunque les hayan pillado con Gallardo procesado, salvarán los muebles. La guerra de María Guardiola, sostienen, es con Vox, no con el PSOE.
Unos tras otro, los dogmas de la vieja política van cayendo. Una causa judicial era motivo suficiente para inhabilitar a un candidato, pero el secretario general de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo, se presentará a las elecciones del 21 de diciembre, a pesar de estar a un paso del banquillo.