Sánchez ante el Senado: entre el mitin de campaña y las penas por mentir
El PP tratará de acorralar políticamente a Sánchez y forzarle a contradecirse un día después de que el exgerente del PSOE declare ante el Supremo por la contabilidad del partido. El formato no es favorable al presidente
Pedro Sánchez en su escaño en el Congreso. (EP/Eduardo Parra)
Mentir en una comisión de investigación puede tener consecuencias: pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses, según el artículo 502.3 del Código Penal. Es en ese punto donde el PP va a situar la declaración del presidente del Gobierno el próximo jueves en la comisión Koldo, que se sigue en el Senado. El objeto de esta citación es uno: coger al presidente del Gobierno en un renuncio, de manera que con el paso del tiempo acabe asfixiándose en su propio relato. Por eso, el pasado miércoles Alberto Núñez Feijóo abandonaba feliz la sesión de control en el Congreso después de que Sánchez hubiese respondido con un escueto “no” a su pregunta sobre si conoce la financiación irregular en el PSOE. "Puede haber mentido en sede parlamentaria", explicaron a este periódico desde su equipo.
A estas alturas, y a pesar de los múltiples escándalos de corrupción sobre el entorno del presidente del Gobierno —que saldrán de una u otra manera a lo largo de la mañana—, el principal objetivo del PP es averiguar el "origen" del dinero en metálico que circulaba por la sede del PSOE y que no tiene "respaldo documental". Y otro detalle sobre el que se preguntará al presidente: qué quiso decir cuando admitió en una entrevista en La SER que "en alguna ocasión" pudo recibir pagos en efectivo para liquidar gastos adelantados como secretario general del PSOE. "¿Los recibió o no los recibió? Eso lo tiene que aclarar", dicen desde el PP.
En esta estrategia hay un elemento relevante que puede cambiar la estrategia que se está diseñando en Moncloa: la declaración el jueves en el Tribunal Supremo del exgerente socialista, Mariano Moreno, para aclarar los pagos en metálico de determinadas cantidades por parte del PSOE en favor del exministro José Luis Ábalos y su entonces asesor Koldo García. Como adelantó El Confidencial, Moreno triplicó la llegada de donaciones privadas al partido en plena pandemia y, según la Guardia Civil, tuvo un papel clave en la contratación de García.
Moreno estaba citado el pasado jueves para declarar en la misma silla en la que Sánchez se sentará este jueves, y se acogió a su derecho a no hacerlo por estar citado como testigo por el Supremo. Ese silencio refuerza las dudas sobre la utilización de dinero en efectivo por parte del PSOE, dado que la UCO apunta que hay una falta de correspondencia entre la documentación aportada por el PSOE y el dinero que salía de su caja reflejado en las conversaciones de WhatsApp incautadas.
Por eso, este sábado Feijóo quiso calentar la declaración recordándole a Sánchez que el jueves estará obligado a decir la verdad "sobre la corrupción de su partido": "Si miente, irá al juzgado, si no, también". Desde que se conoció el informe de la UCO que desvelaba el lenguaje en clave de la trama: chistorras, soles, lechugas, el PP ha centrado el tiro sobre el presidente, que inicialmente no estaba en el listado de comparecientes previstos para esta comisión: "Es imposible que no lo conociera, que no lo consintiera y que no lo encubriera". Ahí está el foco de la estrategia del PP.
Inicio de campaña
Mientras, en Moncloa preparan la declaración con la máxima discreción y conscientes de que el formato no es favorable al presidente, porque no está acostumbrado a que le puedan interrumpir las veces que consideren oportuno. En una Cámara en la que el PP tiene mayoría absoluta y con un presidente popular de la comisión, el portavoz elegido por cada grupo parlamentario dispondrá de 50 minutos para desarrollar su interrogatorio, incluidas las respuestas. Como habitualmente, el orden de intervención es de menor a mayor representación en la Cámara, de modo que abre el turno de portavoces el Grupo Mixto y cierra el portavoz del Grupo Popular.
Es por eso que a Pedro Sánchez le urge saber quién es el senador del PP que le va a interrogar. Quiere saberlo porque para su estrategia es importante conocer con quién se juega los cuartos, porque el plan de Moncloa es convertirlo en un cara a cara y desviar la atención del principal objeto de esta citación.
En la Presidencia del Gobierno se han estado moviendo esta semana para tratar de averiguarlo, pero el PP guarda el secreto bajo siete llaves. El Gobierno prepara con dedicación la declaración del presidente para convertirla en un mitin de inicio de campaña. Se trata de la primera vez que un inquilino de la Moncloa se sienta en una comisión de investigación para responder sobre hechos ocurridos durante su mandato. Lo más parecido fue José Luis Rodríguez Zapatero, siendo ya presidente en la comisión del 11M, pero los hechos tuvieron lugar antes de su llegada a Moncloa.
En definitiva, el Partido Popular advierte de que volverá a citar al presidente si, como temen, dedica la sesión a arremeter contra el portavoz del PP, o desvía la atención criticando a Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno o Carlos Mazón, o intenta tapar los escándalos del PSOE los casos de corrupción vinculados en el pasado al Partido Popular.
Mentir en una comisión de investigación puede tener consecuencias: pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses, según el artículo 502.3 del Código Penal. Es en ese punto donde el PP va a situar la declaración del presidente del Gobierno el próximo jueves en la comisión Koldo, que se sigue en el Senado. El objeto de esta citación es uno: coger al presidente del Gobierno en un renuncio, de manera que con el paso del tiempo acabe asfixiándose en su propio relato. Por eso, el pasado miércoles Alberto Núñez Feijóo abandonaba feliz la sesión de control en el Congreso después de que Sánchez hubiese respondido con un escueto “no” a su pregunta sobre si conoce la financiación irregular en el PSOE. "Puede haber mentido en sede parlamentaria", explicaron a este periódico desde su equipo.