Puigdemont se abre a una moción de censura instrumental con candidato pactado si no hay elecciones
Este lunes, Junts romperá formalmente las conversaciones con el Gobierno. Si el presidente no convoca elecciones, está dispuesto a apoyar una moción de censura instrumental con un candidato independiente para que llame a las urnas
Puigdemont con la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, y el secretario general del partido, Jordi Turull. (EFE/Olatz Castrillo)
La última reunión de los representantes del Gobierno y Carles Puigdemont en Ginebra el lunes 13 de octubre fue la constatación de un bloqueo, motivo por el que desde Waterloo se transmitió un mensaje a La Moncloa: "Esto no tiene mucho recorrido". En este contexto, tal y como ha ido revelando El Confidencial, el líder de Junts ha convocado a la ejecutiva del partido en Perpiñán (Francia) para comunicar las "acciones a emprender" una vez que se cierren formalmente las negociaciones en Suiza con el mediador salvadoreño. Es más, la última hora es que los posconvergentes someterán a la militancia la decisión que se adopte en Perpiñán.
Según confirman fuentes del entorno de Puigdemont a este periódico, en este momento se abren varios escenarios y ya no se descarta la posibilidad de participar en una moción de censura instrumental, aunque para llegar ahí hace falta tiempo. Lo primero será convocar una última reunión con los representantes del Gobierno, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el dirigente socialista y mano derecha de Santos Cerdán, Juanfran Serrano, para cerrar formalmente estas conversaciones en presencia del mediador salvadoreño. A estas horas aún no está decidido si el encuentro será el domingo o el martes, es decir, en la víspera o al día siguiente de la reunión en Perpiñán. "En la última reunión, la de hace dos lunes, ya se constató que fue mal y Zapatero se comprometió a ir a una última reunión para certificar la ruptura", explican a este periódico.
La primera consecuencia de la ruptura será la constatación formal de que el Gobierno de Pedro Sánchez no podrá conseguir mayoría alguna en el Parlamento, no sólo para los Presupuestos Generales del Estado (PGE) o la llamada ley Bolaños, sino para cualquier otra iniciativa. Ante esta tesitura, en Junts entienden —con todas las cautelas tratándose de Pedro Sánchez— que el Gobierno se verá abocado a convocar elecciones. Es más, en el entorno de Puigdemont entienden que la cita con las urnas deberá llegar a lo más tardar a finales de año o comienzos del 2026.
Si esa hipótesis no se cumpliera,Carles Puigdemont está dispuesto a apoyar una moción de censura instrumental con un candidato independiente y pactado con el Partido Popular y Vox con una única misión: la convocatoria inmediata de elecciones. Evidentemente, para Junts ese candidato o candidata no puede ser el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, sino un perfil alejado de los partidos políticos y que genere consenso. En el entorno de Waterloo se baraja la opción de Miquel Roca, padre de la Constitución, que en Junts no genera ningún entusiasmo, pero que se ve como una persona que puede ejercer ese papel desde la auctoritas. El PP cuenta con 137 escaños, Voc con 33 y Junts con 7, un total de 177.
Mientras, en el Gobierno siguen sin tomarse en serio las amenazas de Junts, y entienden que se trata de una estrategia de negociación. Como ha explicado El Confidencial, en La Moncloa no ven la legislatura en riesgo y consideran que romper con el Gobierno sería una nefasta estrategia para Junts de cara a las siguientes elecciones. Este jueves por la noche en Bruselas, Sánchez ha dicho que “respeto, por supuesto, el funcionamiento interno de cualquier partido político, faltaría más", Y ha añadido que "lo que está en manos del Gobierno de España estamos cumpliendo. Lo que está en manos de otros estamos trabajando para que se cumpla”.
Y ahí está precisamente el problema: en Junts explican que lo que se ha pactado con el PSOE es, principalmente, la amnistía y la oficialidad del catalán en Europa, y nada se ha conseguido a pesar del interés del Gobierno. "Lo que se acordó con ellos es que lo hicieran, no que lo intentasen", subrayan. Ahí está la discrepancia.
En La Moncloa se mantienen en la tesis de que mientras las negociaciones sigan abiertas es que hay posibilidades de acuerdo, a pesar de los distintos altibajos sufridos desde la investidura de noviembre de 2023. Según explican, en los dos asuntos mencionados el Ejecutivo ha hecho todo lo que está en su mano: aprobar la ley de amnistía y llevar dos veces la demanda lingüística al Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea. Es más, como ha publicado este periódico, el ministro de Asuntos Exteriores ya está trabajando en una nueva intentona, aunque tampoco tiene visos de prosperar.
"La hora del cambio"
No obstante, el discurso de la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, en la última sesión de control fue más duro de lo habitual: "Quizás habría que hablar menos de cambios de horario y empezar a hablar, señor Sánchez, de la hora del cambio". Esta frase, en medio de un discurso enormemente crítico, llegó dos días después de que Puigdemont recibiera en Waterloo a una representación de alcaldes de su partido, inquietos por el predicamento de Aliança Catalana (la ultraderecha independentista) en los municipios del interior de Cataluña. La reacción de la dirección fue culpar al PSOE de desdeñar sus proposiciones de ley “para hacer frente a la ocupación ilegal de inmuebles” o sobre multirreincidencia. Y el siguiente paso ha sido hablar de "cambio" en el Congreso.
Míriam Nogueras: "Es la hora del cambio"
Entre tanto, en Junts también hay cierta tensión interna como consecuencia del ascenso demoscópico de Aliança Catalana. No en Waterloo, ni en el núcleo duro de Puigdemont, pero sí en la dirigencia del partido —y especialmente en algunas alcaldías— hay "hartazgo" con la estrategia que sigue el partido y las consecuencias que está teniendo tanto en las expectativas electorales del partido como en términos de poder real en la actualidad. La sensación de "derrota" empieza a ser generalizada en un partido que no acaba de encontrar ni su espacio ni su discurso y que sigue abrazado al 2017, según las distintas fuentes consultadas en Junts.
La última reunión de los representantes del Gobierno y Carles Puigdemont en Ginebra el lunes 13 de octubre fue la constatación de un bloqueo, motivo por el que desde Waterloo se transmitió un mensaje a La Moncloa: "Esto no tiene mucho recorrido". En este contexto, tal y como ha ido revelando El Confidencial, el líder de Junts ha convocado a la ejecutiva del partido en Perpiñán (Francia) para comunicar las "acciones a emprender" una vez que se cierren formalmente las negociaciones en Suiza con el mediador salvadoreño. Es más, la última hora es que los posconvergentes someterán a la militancia la decisión que se adopte en Perpiñán.