Alemania se abre a dialogar que el catalán sea oficial en la UE en plena crisis de Sánchez con Junts
El Gobierno da un paso para intentar cumplir con uno de los asuntos cruciales de la larga lista de agravios que Puigdemont exhibe para amenazar con romper con Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablando con el Canciller alemán, Friedrich Merz. (EFE/Olivier Hoslet)
Movimiento de enjundia del Gobierno en plena tensión con Junts. Cuando todas las vías para desbloquear la oficialidad del catalán y el resto de lenguas cooficiales en la Unión Europea parecían vedadas, la Moncloa ha encontrado un nuevo camino con la apertura de un diálogo bilateral con Alemania, cuyo rechazo frontal ha impedido la necesaria unanimidad del Consejo de la UE.
Los dos ejecutivos han informado este viernes del inicio de conversaciones para encontrar una "respuesta" a la solicitud española, que pretende culminar en un texto para "debate y decisión de los 27 Estados miembros en una futura reunión del Consejo de Asuntos Generales". Un nuevo intento del Gobierno de ejecutar uno de los acuerdos de investidura suscritos con Puigdemont, cuyo incumplimiento forma parte de la lista de agravios que Junts exhibe contra Pedro Sánchez, en esta nueva fase de enfriamiento.
El expresident catalán lleva meses amenazando con la posibilidad de retirar su apoyo al Gobierno, con su célebre y repetida declaración de que "en otoño pasarán cosas". Pero no fue hasta este miércoles cuando una frase de la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, dejó claro que Puigdemont se disponía a actuar. "Quizás habría que hablar menos de cambios de horario y empezar a hablar, señor Sánchez, de la hora del cambio", dijo.
Fuentes de Junts ya apuntaban entonces que el mensaje al Ejecutivo era cristalino: "O cambian ellos o cambia la manera de Junts de hacer política". "Se van acabando los motivos para dar apoyo a este Gobierno", confirmaban. Los siguientes pasos de Puigdemont han dejado claro que va en serio. El domingo ha convocado una reunión de la permanente de la dirección de Junts para discutir un posible divorcio de Sánchez e incluso no se descarta una consulta a la militancia.
La cúpula posconvergente cree que no está sacando rédito de su respaldo al PSOE y que su enorme influencia en Madrid no mejora su posición en Cataluña. Al contrario. Sufren un asedio electoral por parte de Aliança Catalana (de corte independentista y xenófobo), que crece en los municipios de interior a costa de Junts. En este contexto, los alcaldes han exigido a la dirección que reaccione.
Pero, la realidad es que los problemas internos de Puigdemont, junto a su enfado por no haber podido aún regresar a España, abren una grieta a Sánchez. Una crisis más con los posconvergentes, ya van varias, que la Moncloa intenta neutralizar, volviendo a poner en el foco la oficialidad del catalán en Bruselas. Según ambos gobiernos, el diálogo bilateral con Alemania comenzará "a la mayor brevedad" a través de los respectivos ministerios de Exteriores.
Que se produzcan contactos, no significa que su desenlace sea exitoso. Los conservadores alemanes, con fuertes vínculos con el PP, han sido muy tozudos en su rechazo. Tampoco se han mostrado favorables los italianos. El canciller de Alemania, Friedrich Merz, en una reciente visita a la Moncloa dio largas a la cuestión, al menos hasta que la Inteligencia Artificial (IA) abarate el gasto de traductores en Bruselas. Abordó el asunto con Sánchez y después se pronunció en la comparecencia posterior.
"Hemos hablado de las lenguas y conozco la posición española. Yo mismo he sido miembro del Parlamento Europeo y sé lo complicado que es el servicio de idiomas en la UE y cada lengua añadida, por supuesto, multiplica la necesidad de traducciones", explicó Merz. "Entiendo muy bien este interés", continuó. "¿Cómo resolverlo? Esto ya lo tendremos que ver".
A esas últimas palabras parece haberse agarrado el Ejecutivo que, justo, ha anunciado la apertura de negociaciones en medio del ultimátum de Junts. Una nueva amenaza que no ha hecho temblar a Sánchez, convencido de que Puigdemont nunca votará con PP y Vox una moción de censura que termine abruptamente con la legislatura. Pero que le ha obligado a reaccionar. A su favor cuenta con el acercamiento a Merz. Cuando el pasado 18 de septiembre se vieron en la Moncloa, apenas se conocían y acordaron mantener un canal de comunicación permanente para asuntos europeos. Un interlocución que ha dado sus primeros frutos.
Movimiento de enjundia del Gobierno en plena tensión con Junts. Cuando todas las vías para desbloquear la oficialidad del catalán y el resto de lenguas cooficiales en la Unión Europea parecían vedadas, la Moncloa ha encontrado un nuevo camino con la apertura de un diálogo bilateral con Alemania, cuyo rechazo frontal ha impedido la necesaria unanimidad del Consejo de la UE.