De Morante, de derechas y patriotas: ¿por qué gana Vox entre los menores de 34 años?
Santiago Abascal es el preferido entre los jóvenes de 18 a 34 años para ser presidente del Gobierno, y un 21% considera que los años de dictadura franquista fueron buenos para España
Cientos de adolescentes se lanzaron al ruedo de Las Ventas para sacar en volandas a Morante de la Puebla tras quitarse la coleta (EFE/Borja Sánchez-Trillo).
Hubo un tiempo en que ser rebelde consistía en vestir chupa de cuero e imitar los gestos de James Dean. Después llegó la era de los pantalones campana y el pelo largo, más tarde el punk, el rap, los pantalones caídos, las zapatillas anchas, el 15M… hasta hoy, cuando lo más cool entre los jóvenes es un torero, Morante de la Puebla, y un político, Santiago Abascal. La inclinación de los menores de 34 años por el partido más a la derecha del hemiciclo es un hecho que reflejan distintos estudios demoscópicos. La juventud de hoy no se siente atraída por el discurso de la extrema izquierda, otrora dominante, y abraza las consignas de Vox, al tiempo que está recuperando tradiciones como la tauromaquia o la asistencia a los ritos católicos.
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el mes de septiembre determina que la mayoría de los jóvenes de entre 18 y 24 años, el 19%, prefiere a Santiago Abascal como presidente del Gobierno. Le saca cinco puntos a Pedro Sánchez y diez a Alberto Núñez Feijóo. En cuanto a las opciones más a la izquierda, solo el 3,8% prefiere a Yolanda Díaz como presidenta del Gobierno, y aún menos, el 0,4%, a Irene Montero, líder de facto de Podemos. Es el grupo social en el que más triunfa el presidente de Vox.
Abascal también es el favorito para los jóvenes de entre 25 y 34 años: un 14,3% lo prefiere de presidente, más que a ningún otro candidato. En cuanto a la intención de voto, Vox es la primera elección entre los 18-24 años, siendo el partido al que votarían el 21,6% de los jóvenes, 6 puntos por encima del PSOE y por delante del PP. En el siguiente tramo de edad (25-34 años), Vox también es el más elegido (18,3%), seguido de lejos del PSOE (13,6%). De nuevo, las formaciones más a la izquierda, Sumar y Podemos, son opciones residuales, con apoyos de entre el 4-5% y del 1-3% respectivamente. Esta tendencia no solo la apunta el CIS, otras empresas demoscópicas como 40dB, también estiman que alrededor del 30% de los menores de 35 años votaría a Vox, más que cualquier otra franja de edad.
¿A qué se debe este fenómeno? ¿Por qué la montera del torero es la nueva cresta punk? ¿Es el patriotismo el nuevo rock and roll? La respuesta depende de numerosos factores, pero sociólogos y demóscopos coinciden en que el auge de la derecha entre los jóvenes responde a una contestación frente a la autoridad, ante el discurso dominante y el establishment, que durante años ha tenido el monopolio de la izquierda en nuestro país.
Lo explica Narciso Michavila, presidente de GAD3: "El joven siempre ha sido antiautoridad y ahora la autoridad es la izquierda en España". Concuerda con esta visión José Antonio Alcoceba, profesor titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, que explica que "en los últimos tiempos los jóvenes se han conservadurizado en términos generales. La rebeldía asociada a la izquierda ha perdido ese valor de cambio, en el sentido de que era enfrentarse contra la ideología de los padres. Pasa más en jóvenes varones que en las mujeres. Parece que es contracultural ser de derechas, como un punto de rebeldía frente al gobierno y a lo establecido".
En el último CIS, los jóvenes de entre 18 y 24 años son los que piensan mayoritariamente que la democracia es "peor" que la dictadura franquista (14,4%). El 19,6% de este grupo social considera que los años de dictadura franquista en España fueron buenos (14,2%) o muy buenos (5,4%). Mientras, entre los 25 y los 34 años, un 7,4% considera a la democracia "mucho peor" que el régimen franquista. Sin ser la opción más escogida, sigue siendo el grupo que más lejos llega en esta consideración.
Desde las entrañas del Partido Popular, uno de sus fontaneros apunta a El Confidencial que lo que ocurre entre los jóvenes responde al "efecto péndulo". "El wokismo se aceleró tanto en los últimos años que los jóvenes, por propia pulsión vital, han reaccionado. La juventud es más radical, contestataria, agresiva, hormonal y casa más con discursos radicales (antes eran los de Podemos y ahora los de Vox)". A esto le suma el factor identitario, tan importante en los jóvenes: "Hay un componente de identidad: quién soy yo, a quién pertenezco, con quién me identifico y contra quién. La configuración de quién soy se hace contra alguien. En este caso, los jóvenes se identifican contra el Gobierno y el discurso woke. Había una frase de Joan Laporta que lo explica muy bien: si el Madrid no existiera habría que inventarlo".
En clave filosófica, Fernando Savater subraya en conversación con este medio que "la juventud busca posicionarse en contra de lo que empieza a ser obligatorio. En este caso, el progresismo maloliente y perseverante que se nos ha impuesto". Junto al factor reaccionario de la juventud contra el orden establecido y lo políticamente correcto, existe otra causa de la derechización juvenil: las redes sociales. El consumo de productos culturales ha cambiado en los últimos años con la irrupción de los creadores de contenido, lo que ha permitido a las nuevas generaciones acceder a un producto que antes era más inaccesible.
Son el altavoz de un mensaje con el que no contaban jóvenes de otras generaciones dada la escasa difusión de discursos extremistas en televisión, radio y otros medios tradicionales. Es algo que Vox ha entendido desde hace mucho tiempo y donde ha imitado a líderes internacionales que saben explotar este campo, como el presidente argentino Javier Milei. En el cuartel general de Santiago Abascal priorizan las intervenciones del presidente en canales de youtube y podcast, a las relaciones con la prensa tradicional. Saben que sus jóvenes seguidores son espectadores de Jordi Wild, Wall Street Wolverine, el Xokas, bipartidismo stream, Worldcast, InfoVlogger o Mowlihawk.
"Hay un fenómeno con los nuevos jóvenes a nivel global y es el tema de las redes sociales. En España, el joven consume muchísimo digital y está habiendo un boom de hispanidad. Antes, las élites políticas creaban las leyendas, ahora no tienen la hegemonía del relato. Antes consumíamos música inglesa, ahora consumimos muchísima música latinoamericana. Antes el joven hacía la mili y salía, ahora la mili de los jóvenes es el Erasmus, donde reivindican su propia nación", explica Michavila. Alcoceba comparte el papel de las redes sociales en este fenómeno: “Sus referentes son youtubers que dan un discurso simplificado, con mensajes que no son complejos, pero son muy viscerales. Van más al estómago que a la cabeza y refuerzan su cámara de eco”.
Pasión por los toros y van más a misa
Hace solo una semana, el torero Morante de la Puebla se quitaba la coleta y decía adiós a los ruedos en la Plaza de Las Ventas de Madrid. Un ejército de jóvenes se arremolinó en torno a él y lo sacó a hombros de la plaza al grito de "¡Morante de la Puebla, José Antonio!". Morante de la Puebla, que dedicó sus dos últimos toros a Isabel Díaz Ayuso y a Santiago Abascal, eligió para despedirse del toreo un festival homenaje a Antoñete (que él mismo había impulsado), el torero de izquierdas, el diestro simbólico de la movida madrileña, una buena muestra del nuevo signo de los tiempos.
Morante se abraza con Santiago Abascal tras la muerte del que sería su último toro, que brindó al líder de Vox (EFE/Borja Sánchez-Trigo)
Las Ventas cerró la temporada con más de un millón de entradas vendidas, y la Feria de Otoño cosechó un récord de abonados que ronda los 20.000. Víctor J. Vázquez, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, explica que la mayor afluencia de jóvenes en los ruedos se trata de un fenómeno "ideológico". "Responde a una identidad política, a cierto nacionalismo, patriotismo, con el que parte de los jóvenes se ve más relacionado". El profesor Alcoceba cree, en el mismo sentido, que la pasión taurina entre los jóvenes se explica por la "teoría de los círculos concéntricos": "Si tienes que ser conservador, tienes que comprar todas las identidades enlazadas a esta identidad. Lo mismo pasaba antes con la izquierda. Te tiene que parecer bien la caza, los toros, te parece mal el aborto… Tienes que comprarlo todo porque si no te excluyen del grupo".
Michavila añade que junto a la identidad de grupo, los jóvenes se adhieren a costumbres que reaccionan frente al discurso dominante: "Es también una reacción a los animalistas". "Lo de los toros se lo atribuyo al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que ha devuelto el interés por los toros, por aquello de estar a la contra", dice Savater. Al resurgir taurino, Vázquez observa otra razón: "La estética del toro es muy fuerte y la juventud ha vivido un mundo profiláctico (la pandemia de coronavirus, la sobreprotección, etc.). La fiesta taurina se vive al margen de la pantalla, es muy física, engancha, y profana el tabú de la muerte y el del animalismo".
Los datos también revelan un creciente interés de los jóvenes por festividades religiosas. Según el barómetro del CIS, los jóvenes de entre 18 y 24 años son los segundos que más van a misa (solo el 46% afirma ir nunca o casi nunca), solo superados por los de 75 y más años. "En espiritualidad está habiendo un cambio", dice el presidente de GAD3, "venimos tiempo detectándolo. Se ha acentuado a raíz de la pandemia: es la necesidad del joven ansioso de volver a parar. Muchos comportamientos de la generación joven se parecen más a sus abuelos que a sus padres".
Más de derechas, ídolos envueltos en chaleco y alamares, fieles a los ritos católicos, a la Semana Santa y nostálgicos de lo nunca vivido. Son los jóvenes de hoy, los que padecieron la pandemia de coronavirus, la crisis económica y la 'dictadura woke'. Las razones, explican los sociólogos y los demóscopos, por las que James Dean se despoja de la chupa de cuero para abrazar el traje de luces.
Hubo un tiempo en que ser rebelde consistía en vestir chupa de cuero e imitar los gestos de James Dean. Después llegó la era de los pantalones campana y el pelo largo, más tarde el punk, el rap, los pantalones caídos, las zapatillas anchas, el 15M… hasta hoy, cuando lo más cool entre los jóvenes es un torero, Morante de la Puebla, y un político, Santiago Abascal. La inclinación de los menores de 34 años por el partido más a la derecha del hemiciclo es un hecho que reflejan distintos estudios demoscópicos. La juventud de hoy no se siente atraída por el discurso de la extrema izquierda, otrora dominante, y abraza las consignas de Vox, al tiempo que está recuperando tradiciones como la tauromaquia o la asistencia a los ritos católicos.