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De pequeño fuego a arrasar 3.000 ha: ¿por qué ha sido tan difícil sofocar el incendio de Pico del Lobo?
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De pequeño fuego a arrasar 3.000 ha: ¿por qué ha sido tan difícil sofocar el incendio de Pico del Lobo?

Una semana después de su inicio, Vox y Comisiones Obreras recriminan a Castilla-La Mancha no haber apagado el fuego en su primera fase. Los expertos admiten la dificultad de las labores por la altitud del entorno y la gran masa vegetal

Foto: Vista del incendio en el entorno del Pico del Lobo desde la estación de esquí de La Pinilla (Europa Press/ A. Pérez Meca)
Vista del incendio en el entorno del Pico del Lobo desde la estación de esquí de La Pinilla (Europa Press/ A. Pérez Meca)

En la mañana del sábado 20 de septiembre, hace diez días, un rayo causó un pequeño incendio en el Pico del Lobo, el punto más alto de toda Castilla-La Mancha (2.200 metros de altitud). Ubicada en la provincia de Guadalajara, esta montaña marca el límite con la vecina Segovia. Su subida desde la estación de esquí de La Pinilla o el Puerto de la Quesera regala postales repletas de nieve con unas temperaturas que pueden alcanzar los quince grados negativos. La zona está protegida como área natural, lo que permite conservar mejor la naturaleza.

Sin embargo, esa ubicación y paisaje único ha jugado en contra del paraje estos días. Sin ninguna intervención humana previa en el entorno, ese conato se convirtió en un incendio forestal que ha acabado con unas 3.000 hectáreas devoradas por el fuego. Este martes por la tarde, más de una semana después, los bomberos consiguieron estabilizar las llamas.

Pero, ¿por qué no se controló a tiempo si era tan pequeño? La pregunta ha abierto un conflicto político en la región. Tanto Vox como Comisiones Obreras han culpado al Ejecutivo castellano-manchego de inacción y han exigido ceses de los máximos responsables de la Consejería de Desarrollo Sostenible. Los expertos, por su parte, defienden la gestión y coinciden con el Ejecutivo en que el acceso a la zona y la despoblación de esta han sido el principal obstáculo.

Además de los kilómetros arrasados, se ha tenido que desalojar a más de 200 vecinos y el fuego ha pasado a Segovia, donde se han calcinado unas 300 hectáreas. En estos últimos días, en los que se tuvo que elevar el nivel de emergencia al 2, han trabajado 180 bomberos forestales en la zona procedentes de equipos de Castilla-La Mancha y Castilla y León. También ha tenido que incorporarse personal de la UME y brigadas del Ministerio de Transición Ecológica.

placeholder Medios aéreos forestales recogen agua durante las labores de extinción del incendio forestal  (EFE/Nacho Izquierdo).
Medios aéreos forestales recogen agua durante las labores de extinción del incendio forestal (EFE/Nacho Izquierdo).

La realidad es que los medios terrestres han tardado en llegar varios días. La Junta aclara que los caminos no estaban hechos y, por tanto, primero debían actuar los buldóceres. Pero, ni el presidente del Comité Intercentros de Geacam -la empresa pública de gestión ambiental- en Castilla-La Mancha, Manuel Amores, ni el portavoz de Vox en las Cortes, Iván Sánchez, han aceptado esta explicación. Amores, también delegado de CCOO en Albacete, ha tildado la gestión de "nefasta" y ha solicitado el cese de José Almodóvar, el viceconsejero de Medio Ambiente. "Con todos los medios se podría haber apagado cuando estaba en fase de conato", ha denunciado. Sánchez, por su parte, ha señalado que al inicio del incendio los medios se encontraban dispersos. "Probablemente, se habría podido sofocar a tiempo".

La altitud es, según detallan fuentes de la Consejería de Desarrollo Sostenible, el principal factor para explicar este retraso y la dificultad para apagar las llamas. "Un incendio a 2.000 metros supone que hay mucha distancia que los medios terrestres tienen que recorrer. Primero hay que adecuar todo ese camino", declaró este lunes José Almodóvar. Los expertos coinciden con la Junta, aunque señalan otro factor que podría haber empeorado aún más el incendio. Rubén Laina, doctor y coordinador del Máster de Técnicas de Lucha contra los Incendios Forestales en la Universidad Politécnica de Madrid, explica que la zona es "realmente inaccesible" y por ello la respuesta temprana no ha podido llegar procedente de medios terrestres, los más eficientes para perimetrar bien el incendio.

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Sobre la dificultad para entrar en el pico, Eduardo Rojas, responsable del Máster Universitario en Incendios Forestales, Ciencia y Gestión Integral en la Universidad Politécnica de Valencia, subraya que la protección como área natural es un gran obstáculo. "Si no hay acceso, no podrá haber gestión forestal porque no se puede llegar ni garantizar la seguridad de los profesionales. Y es el punto más decisivo, porque la forma más sencilla de apagar un incendio forestal es en su cresta", detalla Rojas.

Los dos expertos también inciden en el abandono rural y la acumulación de biomasa para explicar la rápida propagación de las llamas. "La montaña de Guadalajara se ha convertido en un paisaje por el que el fuego discurre sin encontrar ninguna discontinuidad, como podrían ser campos de cultivo, pistas forestales, autovías o carreteras", puntualiza Rubén Laina. Eduardo Rojas también subraya que, tras el período estival, cuando el riesgo de incendios alcanza su cota máxima, los equipos llegan a septiembre saturados y es muy complicado encontrar refuerzos.

"El problema es que antes la temporada peligrosa acababa el 30 de agosto. Ahora nos metemos en octubre", coincide Laina. Este especialista pone el foco en un asunto al que la Junta de Castilla-La Mancha y la propia Diputación de Guadalajara, podrían haber metido mano: el presupuesto del plan de prevención. "En esta planificación hay unas pautas. Y el presupuesto de 2023, el último del que se dan datos, fue de unos 10 millones de euros. Son cantidades muy discretas a repartir en un espacio muy grande. Se necesitan mejoras en la preextinción y en la vigilancia, bien dotadas económicamente".

En la mañana del sábado 20 de septiembre, hace diez días, un rayo causó un pequeño incendio en el Pico del Lobo, el punto más alto de toda Castilla-La Mancha (2.200 metros de altitud). Ubicada en la provincia de Guadalajara, esta montaña marca el límite con la vecina Segovia. Su subida desde la estación de esquí de La Pinilla o el Puerto de la Quesera regala postales repletas de nieve con unas temperaturas que pueden alcanzar los quince grados negativos. La zona está protegida como área natural, lo que permite conservar mejor la naturaleza.

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