Ferraz apunta a una recuperación electoral de Sánchez por la competición entre PP y Vox
Los socialistas se agarran a los datos sobre a quién prefieren los españoles como presidente del Gobierno para sostener que hay un liderazgo "fallido" de Feijóo. Se ven primera fuerza o muy cerca en Castilla y León
A medio año del inicio de un nuevo ciclo electoral, que estrenarán las elecciones en Castilla y León, en el mes de febrero o marzo, el PSOE coge un poco de aire por la fuerte competición electoral entre PP y Vox. El impacto anímico del caso Cerdán parece superado y en la dirección socialista piensan que han remontado este intenso bache electoral.
Siempre confiaron en la recuperación, más por instinto que por datos certeros, pero sin perder de vista que sería necesario algo de tiempo. Más rápido de lo que barruntaban han pasado del hundimiento a la estabilización. La convicción ahora, según sus estudios y la conclusión de otras encuestas, es que su suelo es sólido.
El PP no logra apuntarse una gran ventaja por el crecimiento de Vox y aunque hay una suma clara de la derecha, los socialistas la achacan a que este electorado se encuentra muy movilizado mientras que el espacio progresista se muestra aún indeciso.
Esta es la foto que hacen de este preciso momento en el que además se sienten favorecidos por la sintonía de una parte muy importante de la sociedad española con la causa palestina, que tiene una base histórica pero que actualmente se explica por la masacre indiscriminada de la población civil en Gaza y la negativa de Israel a permitir la entrada de ayuda humanitaria.
Una indignación que, según mantienen fuentes del partido, está incentivando el voto joven a la izquierda. Un segmento de la población que en las anteriores elecciones generales se disputaron el PSOE y Vox con dos relevantes características: una ventaja de los socialistas en el voto femenino entre 18 y 25 años y una preponderancia del masculino en la formación de ultraderecha. Los datos de Ferraz indican que este esquema se mantiene, pese a la enorme vergüenza del escándalo de las 'novias' de José Luis Ábalos. Y aunque esta investigación prosigue y se esperan nuevos informes de la Guardia Civil, el análisis que hacen en la dirección es que el "mayor shock ya lo hemos pasado".
A falta de que se consolide la tendencia electoral de recuperación, la reflexión de Ferraz es que el PP se enfrenta a otro error sistémico con Alberto Núñez Feijóo, tras la etapa de Pablo Casado. "Al final lo que muestran las encuestas es el colapso de Feijóo como líder", señalan. "La preferencia como presidente lo sitúa a la altura de Santiago Abascal en muchas de ellas, y a años luz de Pedro Sánchez. Lleva meses y meses en esa tendencia a la baja. Ni se ha acercado a las expectativas que generó".
Esta lectura de la cúpula socialista ha marcado el inicio del curso político. El PSOE está volcado en aventar al máximo el liderazgo "fallido" de Feijóo, con el relato de la enorme "influencia" que ejercen sobre él Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar. Eso explica que últimamente Pedro Sánchez preste tanta atención a la presidenta de la Comunidad de Madrid, con el propósito de sembrar la discordia interna. La propia Ayuso, que en muchas ocasiones ejerce directamente la oposición al Gobierno, facilita esta invectiva.
La previsión de los socialistas es que las elecciones en Castilla y León, que como muy tarde se deben realizar el próximo 15 de marzo, se celebren en este mismo marco. Con Vox al alza, beneficiado por la ola mundial de extrema derecha, y el PP más debilitado por la cesión de voto a su principal competidor. El gran problema de los socialistas, tanto en este territorio como a nivel nacional, es la aritmética final. La pérdida de peso electoral de Sumar hace casi imposible que Sánchez pueda lograr una nueva mayoría parlamentaria. Y lo mismo sucede en Castilla y León.
Aunque allí, el gran territorio de la derecha conservadora, las expectativas del PSOE son buenas, hasta el punto, según fuentes del partido, de poder ser primera fuerza, las opciones de sumar de PP y Vox son infinitamente más sólidas. Pero, el cálculo en Ferraz es que la ultraderecha crecerá y que la dependencia de Alfonso Fernández Mañueco de Vox será mayor. Un mal precedente para las intenciones de Feijóo de superar en el Congreso los 150 escaños y gobernar en solitario que, piensan, afectará al clima político.
A medio año del inicio de un nuevo ciclo electoral, que estrenarán las elecciones en Castilla y León, en el mes de febrero o marzo, el PSOE coge un poco de aire por la fuerte competición electoral entre PP y Vox. El impacto anímico del caso Cerdán parece superado y en la dirección socialista piensan que han remontado este intenso bache electoral.