Feijóo se disputa con Sánchez el favor de Merz en plena pugna internacional con Israel
El canciller alemán se reúne con el líder del PP apenas 12 horas después de su encuentro con el presidente del Gobierno. Estrechos colaboradores en Europa, en Génova presumen de que su relación es "excelente"
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, durante el congreso del Partido Popular Europeo en Valencia (EP/Eduardo Manzana)
En el inicio de otro duro curso político, Pedro Sánchezha ganado protagonismo, dentro y fuera de España, por su denuncia de la violenta guerra que Israel libra en Gaza. Implicado en este último conflicto desde el principio, con la defensa de la solución de los dos Estados, durante estos días, su apoyo a las protestas que provocaron la suspensión de la Vuelta Ciclista a España, ha situado esta guerra en el foco de la política interna.
Con medio mundo pendiente del sufrimiento de los palestinos y la actuación de Benjamin Netanyahu, Sánchez recibió este jueves en la Moncloa, al canciller alemán, Friedrich Merz, que hoy se encontrará también con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Prácticamente herederos de la relación que cultivaron Angela Merkel y Mariano Rajoy, los conservadores alemanes y los españoles son estrechos colaboradores en el grupo popular europeo.
Eso no impidió que Sánchez y Merz se mostraran profundamente empáticos y cuidadosos el uno con el otro, en la rueda de prensa conjunta, tras el primer encuentro a solas de ambos, desde que la CDU sustituyó en el Gobierno a los socialdemócratas. La intensidad de los lazos bilaterales se impuso a los matices políticos y los dos se comprometieron a verse con más asiduidad, incluso para abordar temas cruciales en Bruselas, antes de la celebración de cada Consejo Europeo.
Ese afán de que las relaciones entre los dos países sigan intactas no esquivó la visualización de las diferencias sobre la matanza en Gaza. Pero fueron muchas menos de las que cabría esperar. Alemania, presa aún del Holocausto, rechaza llamarlo "genocidio" pero recientemente ha firmado la última resolución de la ONU sobre los dos estados. Aunque Merz no quiere dar el paso del reconocimiento de Palestina, que Sánchez dio hace meses, porque entiende que debe ser uno de los "últimos" movimientos, el país germano ha endurecido sus críticas a Netanyahu.
Alemania, subrayó, "está con Israel" pero eso "no significa que compartamos todas las decisiones tomadas por su gobierno". De hecho, coincidió con Sánchez en "la gran preocupación por la situación humanitaria en Gaza y la actual ofensiva terrestre de las Fuerzas Armadas israelíes en la ciudad de Gaza". Merz, que ha paralizado el envío de armas a Israel, expresó también su temor a que pueda haber en Cisjordania pasos hacia la anexión, lo que "dificultaría aún más la solución de los dos estados".
Pero, apenas 12 horas después de salir del Palacio de la Moncloa, el canciller alemán tiene en la agenda otra cita relevante. Feijóo ha querido aprovechar su visita a España para organizar un despacho privado, de gran importancia para él. A lo largo de los últimos meses se ha esforzado por cultivar "el eje hispano-alemán" con la vista puesta en un hipotético aterrizaje en la Moncloa y aupado por una posición de preponderancia en la familia conservadora europea. Su relación, presumen en Génova, "es excelente".
Una de las fijaciones de Feijóo desde que se instaló en la sede nacional del PP es marcar perfil internacional propio frente a un Sánchez que le lleva una evidente ventaja. Incluso por la sintonía que le une con la presidenta de la Comisión Europea, la también alemana Ursula von der Leyen, con la que el presidente popular ha mantenido algunas tiranteces. Frente a esa dupla, Feijóo ha encontrado en Friedrich Merz un aliado de peso entre los primeros ministros comunitarios, un vínculo clave en la controvertida situación geopolítica.
La cita de este viernes, que arranca a las 8 de la mañana en Madrid, servirá al líder del PP para cuestionar ante Merz la intencionalidad de Sánchez respecto al conflicto en la Franja y la instrumentalización de la crisis por "interés político". Desde Génova llevan días agitando la tesis de que el Gobierno intentó camuflar la situación judicial de Begoña Gómez, del hermano del presidente, o del exsecretario de Organización del PSOE —en prisión preventiva desde junio— con el precipitado anuncio de embargo de armas al país hebreo, condimentado con la cancelación de La Vuelta o con la salida de España de Eurovisión por decisión de RTVE.
Consciente de las distintas sensibilidades que conviven en el PP respecto al conflicto, Feijóo no se ha posicionado públicamente sobre la propuesta de la Comisión Europea para sancionar a Israel. Sí defiende una posición común europea, especialmente en cuestiones tan delicadas, pero por ahora evita respaldar con claridad la respuesta de Von der Leyen y se desmarca también del decreto para sancionar al país hebreo que Sánchez llevará al Congreso, y que en Génova ven como una "cortina de humo".
La sintonía entre Feijóo y Merz ha quedado patente con contactos y reuniones en diversos foros a lo largo de los últimos meses. A través de un comunicado, y a pocas horas de que arrancase el vis a vis con Sánchez, Génova quiso destacar "la influencia creciente" de Feijóo en el ámbito comunitario y las "sinergias" con "el presidente de un país aliado que es motor en la Unión Europea".
Al margen de la situación en Gaza, en el orden del día de la reunión figuran "cuestiones de mutuo interés" en el ámbito económico, como la industria, el comercio internacional o la Política Agraria Común (PAC), con el fin de "establecer fuertes alianzas económicas a futuro". Y no es un tema menor en el PP el papel clave de Alemania para erosionar el compromiso que el Gobierno adquirió con Junts para impulsar la oficialidad del catalán en la UE, un "chantaje" al que los de Feijóo se oponen de manera frontal. En este asunto, las diferencias entre Sánchez y Merz fueron manifiestas. El canciller bloqueará el reconocimiento del catalán, el gallego y el euskera hasta que "a medio plazo" la Inteligencia Artificial permita la traducción simultánea y no sean necesarios intérpretes en Bruselas.
En el inicio de otro duro curso político, Pedro Sánchezha ganado protagonismo, dentro y fuera de España, por su denuncia de la violenta guerra que Israel libra en Gaza. Implicado en este último conflicto desde el principio, con la defensa de la solución de los dos Estados, durante estos días, su apoyo a las protestas que provocaron la suspensión de la Vuelta Ciclista a España, ha situado esta guerra en el foco de la política interna.