Sánchez señala a los jueces de los casos Begoña y Hermano: "Hay jueces haciendo política"
Ajeno a toda autocrítica en los casos de corrupción o en la gestión de los incendios, el presidente ratifica la existencia de lawfare y se compromete a "presentar" los Presupuestos para agotar la legislatura... y a no convocar si los pierde
Pedro Sánchez, este lunes, durante la entrevista con Pepa Bueno en TVE. (RTVE)
El mismo Pedro Sánchez de siempre, pero hablando bajito, pausado, como tratando de mostrarse empático. El presidente del Gobierno ha concedido una entrevista después de catorce meses sin visitar un medio de comunicación español, y lo ha hecho en la televisión pública para tratar de mostrar una imagen de líder tranquilo, ajeno a la sensación de inestabilidad que rodea su proyecto político; una estrategia dirigida a retener a sus votantes. Tranquilo en las formas, en el fondo los mensajes fueron los del Sánchez de siempre, los del muro, e incluso fue un paso más allá, especialmente en los ataques a la Justicia.
El presidente del Gobierno ha arremetido contra los jueces instructores de los casos que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, y los ha acusado de "hacer política". En la entrevista de estreno de temporada televisiva en RTVE, Sánchez ha puesto en duda que esos procesos de instrucción cuenten con "los parámetros de independencia y de respeto a la presunción de inocencia" exigibles en democracia, lo que supone un ataque directo a Juan Carlos Peinado y a Beatriz Biedma, y la primera vez que el jefe del Ejecutivo habla abiertamente de la existencia de lawfareen España. No de este jefe del Ejecutivo, sino de todos los que han ocupado ese puesto en democracia.
“Esto proviene de denuncias falsas, de recortes de prensa, de organizaciones ultraderechistas que se presentan en determinados juzgados. Y yo defiendo su honestidad y su inocencia. Aun confiando en la justicia, y en que la mayoría de los jueces hacen bien su trabajo, con la misma rotundidad digo que hay jueces que no", ha explicado. Y acto seguido, preguntado por la imputación de su esposa,Sánchez interrumpió: “Las imputaciones”, ha dicho entre risas: "¡No sé cuántas llevamos!”. Son cinco: tráfico de influencias, corrupción privada, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación.
"Que hay jueces haciendo política y políticos que tratan de hacer justicia, sin duda los hay", ha asegurado, haciendo suyo el discurso que Junts introdujo en la política española en noviembre de 2023, cuando selló con el PSOE el pacto de investidura, algo que los socialistas no formalizaron hasta que el entonces número tres del partido, Santos Cerdán, atacó a los jueces en el congreso socialista de Sevilla en diciembre del 2024. Como prueba de la inocencia de sus familiares, el presidente del Gobierno ha aportado la siguiente reflexión: "Yo sé cómo viven, qué han hecho, cómo son". Por eso, ha confiado en que "el tiempo ponga a cada uno en su sitio", en referencia a Gómez y Sánchez, pero también a Biedma y Peinado.
La negativa a hacer ningún tipo de autocrítica, más allá de un recuerdo a su petición de perdón cuando saltó el escándalo Cerdán, se ha extendido también al resto de asuntos que afectan a su Gobierno, sobre los que la entrevistadora, Pepa Bueno, fue conduciendo la conversación. No faltó ninguno de los temas que preocupan a la opinión pública e incomodan al Gobierno.
En relación con la causa que se sigue en el Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, Sánchez ha defendido que es compatible ser el responsable de la persecución de los delitos en España y a la vez estar sentado en el banquillo de los acusados. ¿Por qué? "Porque es inocente, porque creo en su inocencia. Porque, como dijo un voto particular, no se puede abrir un juicio sin ninguna prueba. Falta consistencia en cuanto a carga probatoria. Me podrá dar a mí el beneficio de confiar en una persona comoÁlvaro Ortiz. Yo siempre voy a estar con aquellos fiscales o jueces que persiguen la corrupción".
El presidente del Gobierno no ha elevado el tono en toda la entrevista y ha respondido a todas las preguntas en una estrategia dirigida a convencer (o recuperar) a su votante. No ha querido arremeter directamente contra el PP, y no ha pronunciado el nombre de ninguno de sus dirigentes, como tampoco de Vox. Aun así, los dardos estaban entre líneas. En esta aparición pública, la agresividad de sus referencias a la derecha, la ultraderecha, el muro o a la "bulosfera" -su último hallazgo- han brillado por su ausencia. El presidente quería mostrarse empático.
Captura de pantalla del post de Feijóo en la red social X.
Preguntado por el clima de polarización y por los abucheos que suele recibir en los pueblos y ciudades de España, el presidente del Gobierno ha afirmado que “sí puedo salir a la calle”, y ha denunciado que “la polarización de España es asimétrica”. “Yo no insulto”, ha añadido antes de reclamar que “defendamos nuestras ideas con convicción, con vehemencia, pero con un mínimo de respeto”. "Dejemos de insultar. Defendamos nuestras ideas con pasión, pero con un mínimo de respeto. Tenemos que desterrar el 'me gusta la fruta' de la dialéctica política", ha manifestado en clara referencia a Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, a quien ha atribuido un alto nivel de "frustración". "No se puede meter a todos en el mismo saco".
Influencia internacional
El presidente del Gobierno ha defendido también su política económica y de vivienda y ha respondido con evasivas a la pregunta sobre su pérdida de influencia en el ámbito internacional. "¿Qué es tener influencia?", ha preguntado retóricamente, mientras se ha vanagloriado de estar construyendo un consenso europeo con Francia y Reino Unido en torno al reconocimiento del Estado palestino siguiendo la decisión española.
Sobre los incendios, el mantra ha consistido en dejar claras dos cifras: en los últimos cinco años han muerto 20.000 personas (¿en el planeta, en Europa, en España?) “por algún fenómeno adverso” y las administraciones españolas han gastado 32.000 millones de euros. También ha recurrido a lugares comunes, como que los incendios se apagan en invierno, pero ha admitido que hay que mejorar la coordinación. Además, se ha agarrado a la clásica anécdota del ciudadano sin nombre. En uno de los viajes de este verano, a la localidad leonesa de Villablino, “un paisano de allí me dijo tenéis que poneros de acuerdo todas las administraciones”. Ahí queda eso.
Catorce meses y 435 días después de conceder su última entrevista a un medio de comunicación español, el presidente del Gobierno ha decidido romper su silencio y estrenar el nuevo curso político en Televisión Española. A pesar de que hay medios a los que desde que llegó a la Moncloa no ha concedido ninguna entrevista, Sánchez ha asegurado que "es un placer someterme a las preguntas de los periodistas, siempre lo he hecho como presidente del Gobierno". Y se ha quedado tan ancho.
El mismo Pedro Sánchez de siempre, pero hablando bajito, pausado, como tratando de mostrarse empático. El presidente del Gobierno ha concedido una entrevista después de catorce meses sin visitar un medio de comunicación español, y lo ha hecho en la televisión pública para tratar de mostrar una imagen de líder tranquilo, ajeno a la sensación de inestabilidad que rodea su proyecto político; una estrategia dirigida a retener a sus votantes. Tranquilo en las formas, en el fondo los mensajes fueron los del Sánchez de siempre, los del muro, e incluso fue un paso más allá, especialmente en los ataques a la Justicia.