El marroquí que quemó una iglesia en Granada tenía "alucinaciones" y decía que le vigilaban "con cámaras"
La familia del joven detenido reportó en junio sus problemas a un médico, que apuntó a un juicio clínico de “crisis psicótica”
La familia del marroquí de 20 años detenido por quemar una iglesia en Granada comunicó a un médico en junio que el joven sufría “alucinaciones”. Así consta en un documento facilitado a El Confidencial por sus allegados, que dicen estar muy afectados por lo sucedido. El ataque tuvo lugar este domingo en la iglesia de Santiago Apóstol, en la pedanía El Pozuelo, ubicado en el municipio granadino de Albuñol. El arrestado provocó destrozos y prendió fuego al templo.
El detenido, M.L., nació en Marruecos el 26 de noviembre de 2004 y llevaba cerca de un año y medio residiendo en España. Vive con su padre y, según comenta su tío Hassan en conversación telefónica con este periódico, trabaja en el campo recogiendo tomate y pimiento. Afirma este familiar que su sobrino apenas tiene amigos y se pasa las horas encerrado en la habitación mirando el móvil. Hassan pide “perdón” varias veces durante la entrevista y se ofrece a trabajar o aportar dinero para arreglar la iglesia dañada.
La familia estaba esperando desde junio una llamada para ir al psicólogo que nunca llegaba. Según los documentos facilitados por la familia, el 6 de junio de este año comunicaron al médico de familia de Albuñol que el ahora arrestado sufría “alucinaciones”. Los familiares de M.L. dieron cuenta a las autoridades sanitarias de que hacía 20 días que comenzó a romper cosas “sin agresividad verbal ni física”.
El joven también decía que había cámaras y gente que le vigilaba. La familia afirma que el ahora acusado no se droga y que se encuentra bien integrado en España. El juicio clínico que determinó el médico en ese momento fue de “crisis psicótica”. Fue arrestado por la Guardia Civil y será puesto a disposición judicial.
El 6 de junio de este año comunicaron al médico de familia de Albuñol que el ahora arrestado sufría “alucinaciones”
Su tío Hassan, que lleva 25 años viviendo entre Albuñol y Pozuelo, narra que corrió detrás de su sobrino cuando el joven salió de casa con un martillo en la mano en dirección a la iglesia. “Me duele mucho en el corazón lo que ha pasado. No queremos problemas”.
“Yo fui detrás del niño corriendo, que iba para la iglesia, vi cómo rompía todo ahí y cuando llegó la Guardia Civil, como tenía un mechero, hizo un fuego. Me llamó mi mujer y me dijo que había cogido un martillo y había salido corriendo. Rompió una puerta de cristal y entró. Me duele la cabeza por el fuego de ayer”, cuenta.
"Nos decía que había gente que le seguía con una cámara y que le estaba vigilando"
Su familia afirma que nunca había tenido problemas con la policía: “No se junta con nadie, por la mañana va al trabajo. Nos decía que había gente que le seguía con una cámara y que le estaba vigilando”. No sabe explicar qué se le pasó por la cabeza a su sobrino este domingo porque tras el suceso no quiso hablar. “Yo fui el primero que llamé a la Guardia Civil, nos va a buscar la ruina”, añade Hassan, de 56 años de edad.
“Coge la cama, cierra la puerta y todo el día mirando el móvil”, lamenta su tío sobre la actividad de su sobrino. Respecto a la posibilidad de que hubiese alguna motivación yihadista en su acción, Hassan dice que nunca ha hablado con él de eso, pero no cree que se haya radicalizado a pesar de las horas que pasa en soledad con el móvil. Según cuenta, ni siquiera reza, pero tampoco se atreve a descartarlo: “No lo sé, si te digo la verdad, no sé”.
Reacciones
Este suceso ha provocado una cascada de reacciones en el plano religioso y político días después de la violencia en Torre Pacheco por la agresión de varios magrebíes a un anciano de la localidad y la polémica de Jumilla por la iniciativa del PP de prohibir celebraciones religiosas en instalaciones deportivas públicas a partir una propuesta de VOX, que quería restringir las celebraciones de musulmanes en los espacios públicos.
El subdelegado del Gobierno en Granada, José Antonio Montilla, ha expresado su "apoyo y solidaridad con el Arzobispado de Granada y también con el municipio de Albuñol" ante "los daños causados" por el incendio provocado. En un comunicado, Vox ha manifestado que estos hechos son "una nueva agresión a los valores y a las tradiciones de España por parte de extranjeros que quieren imponer sus creencias con violencia ante la mirada cómplice del bipartidismo del PP y el PSOE".
El Arzobispado de Granada lamentó y trasladó "su firme condena" por este suceso a través de un comunicado, donde detalló que "una persona se encerró en el templo, provocando intencionadamente importantes daños materiales y contra los sentimientos cristianos". Además, la institución religiosa indicó que "algunas personas han resultado heridas al intentar evitar los daños mencionados" y dio las gracias por "el esfuerzo y riesgo" de la Guardia Civil y Bomberos que se desplazaron para extinguir el fuego.
Por su parte, la alcaldesa del municipio, María José Sánchez, agradeció la "rápida" actuación de vecinos que se encontraban en el lugar, de los bomberos y de la Guardia Civil, que procedió a la detención del presunto autor, que se encontraba "desde hace poco tiempo" en el municipio. La regidora también hizo un llamamiento a la serenidad y rechazó cualquier intento de utilizar este "lamentable" suceso para "generar división o confrontación" entre los vecinos. “No se puede criminalizar a todo un colectivo por la acción de una persona", aseveró.
La familia del marroquí de 20 años detenido por quemar una iglesia en Granada comunicó a un médico en junio que el joven sufría “alucinaciones”. Así consta en un documento facilitado a El Confidencial por sus allegados, que dicen estar muy afectados por lo sucedido. El ataque tuvo lugar este domingo en la iglesia de Santiago Apóstol, en la pedanía El Pozuelo, ubicado en el municipio granadino de Albuñol. El arrestado provocó destrozos y prendió fuego al templo.