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La bronca entre el PP y el PNV ciega la interlocución: Feijóo y Esteban ni han hablado
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La bronca entre el PP y el PNV ciega la interlocución: Feijóo y Esteban ni han hablado

En cuatro meses, desde el relevo de Ortuzar, no se ha producido ni una sola conversación. Ninguno tiene en agenda propiciar una cita este verano, cuando ya ha habido varios encontronazos públicos con Tellado

Foto: Alberto Núñez Feijóo , saluda a Aitor Esteban. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo , saluda a Aitor Esteban. (EFE)
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Alberto Núñez Feijóo no parece hombre de muchas obsesiones, pero entre las que pueda tener, figura el PNV. La normalización de la relación con el nacionalismo vasco ha sido un deseo recurrente desde que aterrizó en Génova. No para curar las heridas que el PP aún mantenía abiertas por abandonar a Mariano Rajoy y apoyar la moción de censura de Pedro Sánchez, sino porque en los primeros cálculos que hacía el presidente del PP, el PNV era una pieza fundamental en su anhelo de gobernar sin Vox. La bronca de este verano, protagonizada por Miguel Tellado y Aitor Esteban, no ayuda.

Más de tres años después, los pocos acercamientos que se han producido han acabado en nada. Feijóo llegó a reunirse con Andoni Ortuzar en septiembre de 2023, antes de someterse a la investidura, que resultó fallida. No se conocían, aunque el dirigente gallego confiaba en que su sintonía con el ex lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, le abriera puertas.

Esa cita, al menos, abrió un canal de comunicación al máximo nivel. Esa vía ya no existe. En marzo pasado se produjo el relevo de Ortúzar y el nombramiento de Aitor Esteban como nuevo presidente del PNV. No es un desconocido. Antes de su elección, era el portavoz del grupo vasco en el Congreso. Han pasado cuatro meses desde su ascenso y Feijóo y Esteban no han cruzado una sola palabra.

Lo develó el propio jefe del PNV en una entrevista en La SER. "Él no habrá tenido la necesidad de llamarme y yo, sinceramente, pues tampoco", señaló. Y aunque la cúpula popular ha verbalizado su voluntad de abrir conversaciones sobre una hipotética moción de censura, que el PNV nunca respaldaría porque Vox es indispensable en la ecuación, Esteban explicó que todo eso se combina con declaraciones en las que "nos ponen a caldo".

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El ejemplo más claro ocurrió hace semanas, cuando Tellado elevó el tono contra el PNV públicamente. El secretario general del PP instó a los nacionalistas vascos a "reconsiderar" su apoyo a Sánchez, alimentando de nuevo la idea de la moción, y al mismo tiempo les acusó de ser "cómplices de la corrupción" de los socialistas. Si las posturas estaban encontradas, ahora más.

Sin reunión a la vista

El affaire PNV tendrá que esperar. Ni el verano parece que propiciará una cita informal. En Bilbao confirman que no tienen previsto nada. Como mera posibilidad no descartan que pueda producirse, pero si en cuatro meses no ha habido ocasión tampoco vislumbran que la haya en estas semanas de agosto. Desde Génova aseguran que no hay reunión a la vista y añaden que "no les consta que se haya pedido".

De las manifestaciones de ambos partidos se infiere que la responsabilidad de solicitar ese encuentro depende del otro. Un termómetro también del pésimo estado de la interlocución. Este julio, durante la difícil comparecencia de Sánchez en el Congreso para dar cuenta del caso de corrupción que afecta al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en prisión preventiva, el PP perdió la oportunidad de propiciar un acercamiento.

La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, fue la más dura con el presidente del Gobierno, pero sus críticas resultaron insuficientes para Feijóo, que chocó abiertamente con el PNV en sus dos intervenciones. Tanto que ella le llegó a afear que sacara a colación los negocios del suegro de Sánchez, las saunas gays que según Génova eran realmente prostíbulos. "¿Piensa de verdad que el PP va a llegar a gobernar desacreditando al adversario y tratando de confundir a la opinión pública con bulos y con mentiras?", le preguntó después Vaquero. "¿Cree que de esta manera el PNV puede darle su apoyo?", añadió.

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Resultó curioso que, en cambio, el líder popular no hiciera ni un solo reproche a Junts con quienes no rechaza negociar "dentro de la Constitución y la ley". Pero el PNV se le resiste y la prueba de que el deshielo parece lejano es la inexistente comunicación entre Esteban y Feijóo.

La seguridad de Moncloa de que ni PNV ni Junts respaldarán una moción de censura en la que participe Vox da fuerza a Sánchez para intentar aguantar. A pesar de que los de Carles Puigdemont son un socio mucho más impredecible la lectura que hacen los socialistas es que esa operación supondría un duro castigo para Junts. Sacarían, sostienen, "cero diputados en el Congreso".

Alberto Núñez Feijóo no parece hombre de muchas obsesiones, pero entre las que pueda tener, figura el PNV. La normalización de la relación con el nacionalismo vasco ha sido un deseo recurrente desde que aterrizó en Génova. No para curar las heridas que el PP aún mantenía abiertas por abandonar a Mariano Rajoy y apoyar la moción de censura de Pedro Sánchez, sino porque en los primeros cálculos que hacía el presidente del PP, el PNV era una pieza fundamental en su anhelo de gobernar sin Vox. La bronca de este verano, protagonizada por Miguel Tellado y Aitor Esteban, no ayuda.

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